24 marzo 2016

Grandes Ciclos Planetarios de 2016

Una década atrás, cuando todavía contaba cuarenta y tantos, el cielo dio una de las configuraciones más infrecuentes para la vida de un ser humano. Fue el año en que las aguas de la historia se dividieron, al menos desde el punto de vista de los grandes ciclos astrológicos. Me refiero a la formación en T-cuadrada entre los planetas Júpiter, Saturno y Neptuno. Esta configuración particular no fue vista desde el año 536 de nuestra era. En otras palabras, la primera mitad del primer milenio de esta era cristiana. De por sí los planetas Júpiter y Saturno son conocidos en la jerga astrológica como los cronocratores sociales. De por sí los cronocratores son cualquier punto o astro en el zodiaco marcadores de una época, y Júpiter y Saturno siendo los planetas de la antigüedad más exteriores del sistema solar de aquél tiempo, definían los grandes cambios del acontecer humano con sus revueltas, cambios económicos y políticos, sus ciclos eran seguidos de cerca por los estudiosos del cielo de aquél tiempo y nosotros hemos heredado ese saber y hábito a la hora de definir el porvenir. Pero cuando estos dos planetas se unen a cualquiera de los otros planetas exteriores mayores de la astrología moderna (Urano, Neptuno y Plutón), se considera un tiempo excepcional que pone en marcha un ciclo mayor de cambio y metamorfosis para el reino humano. Tal es el caso de la configuración de 2006 de estos tres planetas que no era vista desde el año 536 d.C. Los eventos que esta T-cuadrada trajo en aquél tiempo fue la división de la Iglesia Cristiana, la fragmentación del Imperio Romano y el saqueo de Jerusalem por parte de las legiones romanas. Sin embargo, la sociedad y sus integrantes siguieron sus vidas diarias y la humanidad sobrevivió, como está acostumbrada a hacer en todo tiempo de crisis. El mundo que conocemos siempre está en proceso de acabarse y terminar porque la vida representa cambio. Estos cambios en la civilización humana nunca son reconocidos y más aún, son difíciles de señalar en el tiempo salvo cuando ya han pasado. Es entonces en que uno puede señalar una época de la historia y decir “acá es cuando sucedió el cambio”. Un ejemplo de ello es la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, por ejemplo. La invención del motor de explosión, la imprenta, la primer perforación de un pozo petrolero; todos son ejemplos de momentos en la historia que en su tiempo nunca fueron reconocidos mundialmente como algo importante pero con el correr del tiempo probaron ser agentes de profunda transformación en la vida de las personas. Tal es el cambio que la configuración de 2006 puso en marcha. Con la astrología que estudia la vida y sus procesos, sucede algo parecido. La vida difícilmente cambia en un abrir y cerrar de ojos, suele ser una cadena de eventos que pueden, con el tiempo, identificarse en un punto singular de la historia. Júpiter en Escorpio en cuadratura (90 grados) a Saturno en Leo y éste opuesto a Neptuno en Acuario, ha sido el punto singular del 2006. Esta configuración comenzó a construirse a partir del boom del dot com de 1998 y la crisis de ese tiempo, reforzada luego por el inicio del ciclo Júpiter-Saturno en el signo de Tauro para el año 2000, indicador de una nueva etapa y evolución socio económica que durará hasta la nueva conjunción en 2020 cuando esos dos cronocratores entren al signo de Acuario en diciembre de ese año, marcando el inicio de un gran cambio que se extenderá por 240 años más. Esto significa que estamos viviendo los últimos cuatro años de este gran ciclo y 2016, así como lo fue 2006, pone en marcha los ajustes más notorios para la muerte de este ciclo. Desde la aparición de esa triple alineación de Júpiter-Saturno-Neptuno de 2006 hemos estado viviendo una secuencia de formaciones celestes de largo alcance nunca antes vista desde lo que conocemos como La Edad del Oscurantismo. Este año viviremos un par más de estas configuraciones, incluyendo la cuadratura de Saturno y Neptuno. Claro que eso no significa que este año regresaremos a una Edad Oscura, al menos no por ahora. Aparte de las configuraciones mencionadas de los planetas exteriores mencionadas, hay otras de corto plazo pero igualmente dramáticas para este 2016. Una de ellas es el ciclo máximo de Marte, las súper lunas y los eclipses. El ciclo máximo de Marte trae eventos violentos como el inicio de la segunda guerra mundial, la masacre del día de San Valentín y la crisis de los misiles de Cuba, el 9/11, etc. Además este año tendremos seis Súper Lunas, tres de ellas bajo la forma de Lunas Nuevas y otras tres como Lunas Llenas, una de ellas involucrando incluso un eclipse. A lo anterior hay que añadir cinco eclipses este año: dos solares y tres lunares como el de esta noche 23 de marzo. Hace un par de días el Sol entró una vez más al signo de Aries, marcando el inicio del año astrológico (conocido como la primer puerta), marcando el ritmo y eventos a desarrollarse a lo largo del resto del año hasta marzo de 2017. La configuración de 536 trajo el inicio de un tiempo de cambio climático muy marcado por enorme aumento de las erupciones volcánicas, el inicio de la plaga y del emperador romano Justiniano que se lo apoda como el último de los romanos por los cambios que trajo al imperio, la desintegración de la economía, la cultura y las instituciones de la época. Hay una notoria semejanza de los últimos veinte años con ese tiempo de Justiniano: Cambio climático, grandes erupciones volcánicas, plagas bajo la forma de SIDA, Sars, gripe aviar, Ebola, gripe porcina; colapso económico y la caída y fallo de las instituciones que deberían mantener a las sociedades unidas. Se me hace indiscutible que estamos viviendo un tiempo de grandes cambios que van dando forma poco a poco a una nueva sociedad que aún no logramos hacer consciencia, sumergidos en sus trajines y demandas diarias pero que, sin dudas, en diez años mirando atrás podremos ser más claros en cómo este tiempo nos está cambiando. Para mi no hay discusión que desde 2006 estamos viviendo un tiempo semejante en cuanto a configuraciones celestes a la de 536 con los mismos res planetas en los mismos tres signos y en los mismos aspectos celestes. Fue entonces el tiempo del último emperador romano y este año 2016 Júpiter, Saturno y Neptuno repiten sus aspectos de cuadratura desde los signos de Virgo, Piscis y Sagitario. Definitivamente este es un año mutable, propicio para cambios notorios en el escenario socio político. En américa Latina vemos el retroceso de los gobiernos populistas, la crisis europea, el estancamiento de la economía mundial. Este año la configuración formada por esos tres planetas asemeja a la de los años 545-546. Esta configuración sucede dos veces este año, para hoy 23 de marzo y para el 26 de mayo, culminando la tríada que se inició en 2015 para el 3 de agosto. La cuadratura entre Júpiter y Saturno, una cuadratura de 270 grados, es decir, menguante, marca el tiempo final antes del inicio de un nuevo ciclo en diciembre de 2020. Es un tiempo en que las instituciones que hasta entonces eran consideradas sólidas, empiezan a resquebrajarse y ser renovadas desde sus cimientos. No se pude apostar a la estabilidad ni el statu-quo en tiempos como estos, menos aun considerando que aún estamos bajo la influencia de la cuadratura de Urano-Plutón de los últimos años. Estos cuatro años por delante serán años en que los poderes reinantes del último tiempo tratarán de aferrarse a su posición con garras y dientes. Esto es válido para el campo político, social, económico y religioso. Esto supone un aumento de virulencia e intolerancia global por prevalecer en el poder ante una ola de cambio inevitable e inminente. Es por esto que los años que siguen mostrarán nuestra capacidad de manejar el cambio desde un enfoque transicional calmo y espíritu de adaptación o una revolución calamitosa y dolorosa. Todo está dado para que sea más del tipo revolución calamitosa. De algo pueden estar seguros y es que desde 2020 las cosas no volverán a ser nunca más las mismas que han sido hasta ahora. El centro industrial occidental pende de un hilo y amenaza con hundirse bajo su propio peso. Respecto de oriente…bueno, basta ver Libia, Irán, Irak, Túnez, Turquía, Egipto, etc. Hoy 23 de marzo no solo es un día de luna llena con eclipse lunar, este evento se da bajo la cuadratura de Júpiter y Saturno, indicando el inicio del final de un ciclo mayor. Gracias

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