25 marzo 2016

Primera puerta anual 2016

Cuando analizamos la entrada del Sol al signo de Aries, primer signo de la rueda zodiacal, de características activas, vitales, impetuosas; signo de impaciencia y lanzado siempre a la acción irreflexiva, quebrantador de la inercia, es fácil reconocer que en el hemisferio norte (donde surge la astrología occidental), coincida con la llegada de la primavera en que el Sol abandona su tiempo de descanso y se empieza a elevar cada vez más en el cielo. Es el tiempo en que la luz vence la batalla contra la oscuridad que le precedió los seis meses anteriores. La vida se fortalece y renueva la esperanza, pero con ello plantea nuevos desafíos. No hay nada más vulnerable que el comienzo de la vida en que estamos expuestos a las inclemencias y peligros del medio. Desde antaño la entrada del Sol al signo de Aries es interpretado como el gran promisor de los sucesos que esa nueva vida deberá enfrentar, sea de una persona, un poblado, una aldea, una nación o el planeta en su totalidad. Acorde al lugar geográfico para el que se calcule el ingreso solar a Aries determina el resto de circunstancias para ese punto especial y en el caso de los eventos mundiales los astrólogos asignamos las coordenadas de Greenwich para levantar la carta que nos hablará de ello. Esto es así porque es el meridiano que rige el movimiento del tiempo en el planeta, la hora Cero desde donde todo nace hacia Oriente u Occidente.
La carta de este año muestra que el ingreso sucede para el día 20 de marzo a las 4h30m10s del horario patrón GMT, arrojando un ascendente en el signo de Acuario y ubicando su regente moderno, Urano, en el signo de Aries en la casa dos de dicha carta. Esto sugiere que las cuestiones económicas marcarán los ritmos del año, con cambios e iniciativas nuevas en ese dominio en torno al mes diez del año solar, es decir, para segunda quincena de enero de 2017. Esa será la fecha con los cambios más fuertes y notorios en materia económica y para ello la carta irá construyendo “momentum” durante los meses anteriores. Esto es algo que no sorprende a primera vista porque la entrada de Helios a Aries sucede apenas un par de días antes de la cuadratura exacta entre Júpiter y Saturno desde sus signos de debilidad (Júpiter en caída en Virgo y Saturno en Sagitario). Ello indica que esos planetas no estarán en posiciones cómodas o afines a su naturaleza y por ende no serán capaces de mostrar sus mejores cualidades. De por sí, la cuadratura (90º) entre esos dos grandes gaseosos es un punto de inflexión del ciclo total de veinte años que culmina en diciembre de 2020 y que trae una etapa de marcados cambios al statu-quo, con notoria tendencia a la crítica y el cuestionamiento, a la pérdida de sentido o rumbo y que a nivel mundial se percibe como la falta de un plan concreto a seguir por parte de los líderes mundiales. Es un tiempo en que surgen fuertes cuestionamientos por parte de las masas a las políticas adoptadas y por otro lado salen a la luz las injusticias e ilegalidades cometidas por la elite reinante. Para la carta en cuestión esta cuadratura sucede desde las casas diez y siete, ambas relacionadas con la esfera política y el rol de los Estados, sus socios y cómplices. La retrogradación de Júpiter sugiere la necesidad de reflexión y revisión sobre las alianzas alcanzadas y aquellas en vías de desarrollo. Es por esto que surgirán contrariedades y habrá traiciones entre líderes mundiales, comerciales, empresariales y militares con la participación de Marte casi sobre el Medio Cielo de la carta en Sagitario. Esa presencia de Marte garantica un año de aumento de tensiones militares, de decisiones erráticas e impulsivas, al fin de cuentas Marte es el planeta que rige el signo de Aries donde entra el Sol y por consiguiente revísate mayor importancia en el análisis anual. Las conductas invasivas e intolerantes, particularmente hacia los fanatismos de cualquier estirpe, especialmente los religiosos o espirituales, los movimientos migratorios y los abusos que de ello pueda surgir, serán dominantes ya desde los meses previos al ingreso solar como todos hemos atestiguado en las noticias en lo que se conoce como la Crisis de Europa. ¿Qué hacer con los inmigrantes y refugiados? Marte tiene un muy buen aspecto hacia el Sol de esta carta y ello garantiza cierto control y acciones que pueden resultar favorables en un principio durante los primeros cuatro meses, pero después, hacia el final de año las cosas se pondrán tan caldeadas y tensas que todo amenazará por volar por los aires, empezando a notarse la tensión sobre el sexto mes de esta carta anual, es decir, hacia septiembre de 2016. Pese a ser una carta tensa, hay suficientes elementos atenuantes como para mantener la situación bajo control, aunque bajo la superficie Plutón muestra que se estarán elaborando planes secretos a poner en marcha para el futuro que descubriremos en el primer bimestre de 2017. Diciembre de 2016 dará las primeras señales del estancamiento y cambio económico que Urano vaticina por su posición y será el tiempo en que veremos las consecuencias de las malas políticas implementadas desde el inicio del año. Una de las promesas de Marte en el Medio Cielo se cumple para el eclipse de luna del 23 en que su línea de descensión atraviesa el corazón de Bruselas, Turquía e Irak, los tres lugares en que hubo atentados explosivos estos días. (Ver mapa)
Calculada para Buenos Aires, la entrada del Sol a Aries muestra su influencia para la nación. El Ascendente cae sobre los 21º del signo de Capricornio dentro de la casa cuatro de Argentina, casa relacionada con las tierras, la minería, su gente y territorio nacional, la oposición política al gobierno reinante. Es casualmente la casa donde Plutón acaba de entrar oponiendo al Sol natal de Argentina en Cáncer, sobre lo que escribí en otra nota. Por un lado es una buena configuración porque muestra cambios políticos que se ponen en marcha sentando nuevas bases y raíces para la nación, sobre todo con la presencia de Saturno en Sagitario que denota lo extranjero y la justicia, pero por otro lado, Venus como regente del Medio Cielo de la carta anual, junto a Neptuno en Piscis y casa tres (comercio, comunicaciones y su infraestructura. vecinos), indica una desilusión y reveses producto de decepciones durante el segundo mes de este año astral, es decir para mayo de 2016. Las cosas amenazarán con salirse de los carriles proyectados y habrá un sentimiento generalizado de zozobra en el pueblo e incluso en los dirigentes nacionales. Esto alimentará las esperanzas de la oposición a recuperar el poder o reafirmar sus acusaciones y se generará un clima enrarecido de chismes y habladurías que aumentarán el caos colectivo y la sensación de que no hay un rumbo claro a seguir. Mayormente esto estará ligado a lo que suceda en los países (o algún país) vecinos. Tenemos hace un tiempo la crisis de Brasil nuestro primer socio comercial en la región y eso impactará en nuestra ya desangrante y caótica economía. Es un año de duras pruebas para el país y su gente, sobre todo en lo económico con una Luna en casa ocho (finanzas, créditos, deudas), pero que a partir del décimo mes del año astral, o sea, para enero 2017, empezará a mostrar las consecuencias y frutos (positivos o negativos) de lo gestionado durante los meses precedentes. Parece ser el tiempo en que empiezan a llegar las asistencias financieras externas y establecerse acuerdos comerciales favorables para la Nación. El déficit fiscal estará más controlado y atenuado, y en materia económica financiera parece empezar a tocar pie y establecerse en una nueva senda. Sin embargo, también coincide con movimientos violentos y discrepancias del lado de la oposición (léase kirchnerismo), poniendo en movimiento una suerte de rebelión e incitación a la violencia popular hacia finales del año astral, para marzo de 2017. Los ajustes en la justicia y las causas sobre la administración anterior y sus relaciones parece ser la causa de tales incomodidades y hostigamiento. Creo que para marzo de 2017 es cuando tendremos noticias claras y definidas sobre lo que hoy se investiga respecto de la corrupción de la década pasada. Gracias.

24 marzo 2016

Grandes Ciclos Planetarios de 2016

Una década atrás, cuando todavía contaba cuarenta y tantos, el cielo dio una de las configuraciones más infrecuentes para la vida de un ser humano. Fue el año en que las aguas de la historia se dividieron, al menos desde el punto de vista de los grandes ciclos astrológicos. Me refiero a la formación en T-cuadrada entre los planetas Júpiter, Saturno y Neptuno. Esta configuración particular no fue vista desde el año 536 de nuestra era. En otras palabras, la primera mitad del primer milenio de esta era cristiana. De por sí los planetas Júpiter y Saturno son conocidos en la jerga astrológica como los cronocratores sociales. De por sí los cronocratores son cualquier punto o astro en el zodiaco marcadores de una época, y Júpiter y Saturno siendo los planetas de la antigüedad más exteriores del sistema solar de aquél tiempo, definían los grandes cambios del acontecer humano con sus revueltas, cambios económicos y políticos, sus ciclos eran seguidos de cerca por los estudiosos del cielo de aquél tiempo y nosotros hemos heredado ese saber y hábito a la hora de definir el porvenir. Pero cuando estos dos planetas se unen a cualquiera de los otros planetas exteriores mayores de la astrología moderna (Urano, Neptuno y Plutón), se considera un tiempo excepcional que pone en marcha un ciclo mayor de cambio y metamorfosis para el reino humano. Tal es el caso de la configuración de 2006 de estos tres planetas que no era vista desde el año 536 d.C. Los eventos que esta T-cuadrada trajo en aquél tiempo fue la división de la Iglesia Cristiana, la fragmentación del Imperio Romano y el saqueo de Jerusalem por parte de las legiones romanas. Sin embargo, la sociedad y sus integrantes siguieron sus vidas diarias y la humanidad sobrevivió, como está acostumbrada a hacer en todo tiempo de crisis. El mundo que conocemos siempre está en proceso de acabarse y terminar porque la vida representa cambio. Estos cambios en la civilización humana nunca son reconocidos y más aún, son difíciles de señalar en el tiempo salvo cuando ya han pasado. Es entonces en que uno puede señalar una época de la historia y decir “acá es cuando sucedió el cambio”. Un ejemplo de ello es la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, por ejemplo. La invención del motor de explosión, la imprenta, la primer perforación de un pozo petrolero; todos son ejemplos de momentos en la historia que en su tiempo nunca fueron reconocidos mundialmente como algo importante pero con el correr del tiempo probaron ser agentes de profunda transformación en la vida de las personas. Tal es el cambio que la configuración de 2006 puso en marcha. Con la astrología que estudia la vida y sus procesos, sucede algo parecido. La vida difícilmente cambia en un abrir y cerrar de ojos, suele ser una cadena de eventos que pueden, con el tiempo, identificarse en un punto singular de la historia. Júpiter en Escorpio en cuadratura (90 grados) a Saturno en Leo y éste opuesto a Neptuno en Acuario, ha sido el punto singular del 2006. Esta configuración comenzó a construirse a partir del boom del dot com de 1998 y la crisis de ese tiempo, reforzada luego por el inicio del ciclo Júpiter-Saturno en el signo de Tauro para el año 2000, indicador de una nueva etapa y evolución socio económica que durará hasta la nueva conjunción en 2020 cuando esos dos cronocratores entren al signo de Acuario en diciembre de ese año, marcando el inicio de un gran cambio que se extenderá por 240 años más. Esto significa que estamos viviendo los últimos cuatro años de este gran ciclo y 2016, así como lo fue 2006, pone en marcha los ajustes más notorios para la muerte de este ciclo. Desde la aparición de esa triple alineación de Júpiter-Saturno-Neptuno de 2006 hemos estado viviendo una secuencia de formaciones celestes de largo alcance nunca antes vista desde lo que conocemos como La Edad del Oscurantismo. Este año viviremos un par más de estas configuraciones, incluyendo la cuadratura de Saturno y Neptuno. Claro que eso no significa que este año regresaremos a una Edad Oscura, al menos no por ahora. Aparte de las configuraciones mencionadas de los planetas exteriores mencionadas, hay otras de corto plazo pero igualmente dramáticas para este 2016. Una de ellas es el ciclo máximo de Marte, las súper lunas y los eclipses. El ciclo máximo de Marte trae eventos violentos como el inicio de la segunda guerra mundial, la masacre del día de San Valentín y la crisis de los misiles de Cuba, el 9/11, etc. Además este año tendremos seis Súper Lunas, tres de ellas bajo la forma de Lunas Nuevas y otras tres como Lunas Llenas, una de ellas involucrando incluso un eclipse. A lo anterior hay que añadir cinco eclipses este año: dos solares y tres lunares como el de esta noche 23 de marzo. Hace un par de días el Sol entró una vez más al signo de Aries, marcando el inicio del año astrológico (conocido como la primer puerta), marcando el ritmo y eventos a desarrollarse a lo largo del resto del año hasta marzo de 2017. La configuración de 536 trajo el inicio de un tiempo de cambio climático muy marcado por enorme aumento de las erupciones volcánicas, el inicio de la plaga y del emperador romano Justiniano que se lo apoda como el último de los romanos por los cambios que trajo al imperio, la desintegración de la economía, la cultura y las instituciones de la época. Hay una notoria semejanza de los últimos veinte años con ese tiempo de Justiniano: Cambio climático, grandes erupciones volcánicas, plagas bajo la forma de SIDA, Sars, gripe aviar, Ebola, gripe porcina; colapso económico y la caída y fallo de las instituciones que deberían mantener a las sociedades unidas. Se me hace indiscutible que estamos viviendo un tiempo de grandes cambios que van dando forma poco a poco a una nueva sociedad que aún no logramos hacer consciencia, sumergidos en sus trajines y demandas diarias pero que, sin dudas, en diez años mirando atrás podremos ser más claros en cómo este tiempo nos está cambiando. Para mi no hay discusión que desde 2006 estamos viviendo un tiempo semejante en cuanto a configuraciones celestes a la de 536 con los mismos res planetas en los mismos tres signos y en los mismos aspectos celestes. Fue entonces el tiempo del último emperador romano y este año 2016 Júpiter, Saturno y Neptuno repiten sus aspectos de cuadratura desde los signos de Virgo, Piscis y Sagitario. Definitivamente este es un año mutable, propicio para cambios notorios en el escenario socio político. En américa Latina vemos el retroceso de los gobiernos populistas, la crisis europea, el estancamiento de la economía mundial. Este año la configuración formada por esos tres planetas asemeja a la de los años 545-546. Esta configuración sucede dos veces este año, para hoy 23 de marzo y para el 26 de mayo, culminando la tríada que se inició en 2015 para el 3 de agosto. La cuadratura entre Júpiter y Saturno, una cuadratura de 270 grados, es decir, menguante, marca el tiempo final antes del inicio de un nuevo ciclo en diciembre de 2020. Es un tiempo en que las instituciones que hasta entonces eran consideradas sólidas, empiezan a resquebrajarse y ser renovadas desde sus cimientos. No se pude apostar a la estabilidad ni el statu-quo en tiempos como estos, menos aun considerando que aún estamos bajo la influencia de la cuadratura de Urano-Plutón de los últimos años. Estos cuatro años por delante serán años en que los poderes reinantes del último tiempo tratarán de aferrarse a su posición con garras y dientes. Esto es válido para el campo político, social, económico y religioso. Esto supone un aumento de virulencia e intolerancia global por prevalecer en el poder ante una ola de cambio inevitable e inminente. Es por esto que los años que siguen mostrarán nuestra capacidad de manejar el cambio desde un enfoque transicional calmo y espíritu de adaptación o una revolución calamitosa y dolorosa. Todo está dado para que sea más del tipo revolución calamitosa. De algo pueden estar seguros y es que desde 2020 las cosas no volverán a ser nunca más las mismas que han sido hasta ahora. El centro industrial occidental pende de un hilo y amenaza con hundirse bajo su propio peso. Respecto de oriente…bueno, basta ver Libia, Irán, Irak, Túnez, Turquía, Egipto, etc. Hoy 23 de marzo no solo es un día de luna llena con eclipse lunar, este evento se da bajo la cuadratura de Júpiter y Saturno, indicando el inicio del final de un ciclo mayor. Gracias

17 marzo 2016

Plutón opone al Sol nacional.

Hoy comienza un tránsito planetario muy relevante para la vida de nuestro país y su futuro, un tránsito desestructurador y demoledor, pero con fuerte promesa reconstructiva y de saneamiento, regenerativa. Me refiero a la oposición que Plutón hace al Sol nacional sobre los 17º13' del signo de Cáncer. En la carta de un país, el Sol representa fundamentalmente al gobernante, el Rey en la antigüedad, pero también a las personas encumbradas y de prestigio. Centrándonos en la figura presidencial, este es un tránsito que irá moldeando la imagen y destino de esa persona. Plutón representa a las fuerzas colectivas que como una gran corriente arrasa todo a su paso y al mismo tiempo le otorga una nueva forma. Plutón es sin dudas un agente de manifestación kármica en el sentido de que no corresponde ni obedece a las voluntades personales ni individuales, escapa a la esfera de lo humano, tal es su poder. Todo aquello que Plutón toca nunca regresa a su forma original. Las cosas cambian para siempre y sin marcha atrás y en el proceso se huele la carne putrefacta que queda al descubierto, es por ello que Plutón es el Dios del Averno, el submundo y sus corrientes. Cuando Plutón alcanza una posición en la carta natal, sea personal o nacional, deja al descubierto aquello que estaba oculto a la vista de la consciencia, lo evidencia, y por lo general asusta y conmociona descubrir que había algo que se desconocía y escapaba al control humano. Este tránsito de Plutón sucede en simultáneo con la entrada de este planeta a la casa 4 de la carta nacional; casa esta que representa la tierra, el suelo del territorio nacional, lo que se esconde bajo la tierra como los recursos mineros y/o petroleros. También la casa 4 son las bases sobre las que se erige la nación y es soportada por el pueblo representado en la figura de la Luna, que en nuestra carta nacional también está en la casa 4 en el signo de Capricornio. Este ingreso de Plutón va a durar hasta noviembre de 2018 en su último paso sobre la Luna de Argentina que está ubicada a los 19º12' de Capricornio, tiempo entonces en que las aguas se calmarán y se encontrará la senda final de este proceso de transformación. En otras palabras, será entonces que Argentina ya será otra y habrá emergido de este intenso proceso de transformación que está por vivir. Volviendo a este primer paso sobre el Sol en oposición, esto pone en marcha una nueva manera de ejercer el poder por parte del ejecutivo, pero que se verá contrariado por fuertes rechazos y resistencias como todo cambio profundo genera. Coincidentemente con este tránsito inicial se acaba de votar la ley que aprueba las bases de la negociación sobre la deuda de los holdouts en el Congreso, dando un paso más en poner al país sobre la línea de partida de esta nueva carrera que va a recorrer. Plutón en la carta de Argentina viene de la casa 6 que representa a las instituciones, dentro de ellas las fuerzas de seguridad y de sanidad, el ámbito de los sindicatos y los trabajadores y sus dependencias, por lo que es un tránsito importante porque irá moldeando esas áreas en el país. Inicialmente este paso lo podemos relacionar con los despidos masivos en las distintas dependencias del Estado, los cambios causados por el traspaso de las fuerzas de seguridad, su redefinición en el rol nacional, haciendo de la Policía Federal una policía de Investigación, es decir, de sacar a la luz lo oculto hasta dar con la verdad, pero también muestra la corrupción que existía (existe) en las instituciones, las noticias día a día nos muestran esa realidad. Plutón, además, es regente de la casa 2 de Argentina, la que relacionamos con sus reservas, su capital, su economía y finanzas, su moneda y todo lo conectado a ello. Es claro que este paso de Plutón nos sumerge en un endeudamiento colosal para pagar la fiesta de las últimas décadas y dentro de ello la impericia sobre el manejo de la deuda con los holdouts, por lo que este tránsito tiene un fuerte impacto en la economía nacional que empezará a mostrar sus consecuencias en primera instancia a partir de mayo de 2016 cuando Plutón pasa en retroceso oponiendo al Sol de Argentina en Cáncer. es por eso que creo que la segunda quincena de abril y casi todo mayo serán meses muy difíciles para el país en materia económica. Es el tiempo de la primera reforma plutoniana que pondrá en evidencia las debilidades en materia económica y la gestión del Presidente. Serán meses donde puede esperarse huelgas sindicales y la primera oleada de resistencia a los pasos de transformación que se intentan implementar al rumbo nacional. Habrá más inflación y se acopla a este tema las dificultades que caerán por los conflictos en Brasil y la economía de USA. Junto con esta entrada de Plutón a la casa 4 de Argentina sucede la entrada de ese planeta a la casa 2 de Estados Unidos de Norteamérica. Esto significa que empieza una etapa de cambio profundo en el sistema económico de dicho país que durará tanto como en Argentina, es decir, hasta 2018 Plutón estará casi clavado en la cúspide de esa casa de USA, lo que me hace pensar que vendrá un cambio en su política económica y será consecuencia de las elecciones presidenciales de este año en las que veo como ganador a Trump. En enero de 2017 se da el segundo paso directo de Plutón sobre los 17 grados de Capricornio y eso indica que será entonces que el cambio será imparable y establecido para quedarse en ambos países. Será en 2017 que alcanza a la Luna de Argentina y por ello es ese año en que se estará jugando el futuro del país. Recomiendo la lectura de mi nota sobre los Ciclos de Plutón en Argentina porque hoy, los dados se han echado a rodar.