06 marzo 2013

Lali, una misión kármica.

El sistema de castas de la se compone por 4 niveles o varnas (colores) que data de  más de 2500 años y ligado entrañablemente al hinduísmo que es uno de los grupos religiosos más populares del subcontinente indio. Para poder entender este sistema de división social hay que remontarse a sus orígenes en la tradición hindú que enseña que los seres humanos fueron creados de las distintas partes de una divinidad llamada Brahma. Según la parte del cuerpo de esta divinidad de donde uno ha sido creado (desciende), determina su condición en la escala, el tipo de trabajos que puede realizar, con quién puede casarse y otras cuestiones relativas a esta estructura social.

Las leyes de Manu son sagradas y por esto no es posible cambiar de casta en el curso de la vida. Uno pertenece a la casta en la que ha nacido hasta su muerte. Sólo se puede cambiar de casta según la obediencia y cumplimiento de las actividades espirituales en le camino, es decir, por medio del Dharma y el Karma, en otra reencarnación puede uno subir o bajar de casta.

Encabezando la lista de los Varnas están los Brahmanes, destinados a convertirse en sacerdotes, académicos, maestros y que fueron creados de la boca de Purusha Brahma. Siguen los Chatrías un nivel más abajo y responsables de actividades políticas y/o militares que salieron de los hombros de Brahma. En el tercer nivel están los Vaishias que suelen ser comerciantes, artesanos y ocuparse de tareas de ganadería y agricultura, nacidos de la cadera de Brahma. Últimos en la escala están los Shudras que surgen de los pies de Brahma y se ocupan de tareas de servidumbre y suelen ser los obreros de la colmena.

En un nivel más bajo están los Dalits que no entran en ninguna de las escalas anteriores por ser muy bajos en su nivel y por eso se los llama “intocables”. Hacen el trabajo más sucio en la sociedad, se ocupan de quemar a los muertos, levantar excremento humano con la mano, limpiar los baños y tareas semejantes y aparte de ello se los usa en los nichos laborales de las castas anteriores como si fueran empleados sirvientes.

Lali nació en la más baja de las castas dentro de un Jatis (subcasta) que posee sus propias reglas y deberes. Esta casta es una de las más pobres en la India y por ello las familias se agrupan bajo un mismo techo compartiendo las actividades para poder subsistir. En una casa de esta casta pueden cohabitar hasta 3 y 4 generaciones. Es en este medio que Lali nació.

Fue un parto normal y natural que fue atendido por las mujeres mayores de la aldea. Pesaba 4,5 kg al nacer y gozaba de muy buena salud. Afuera de la precaria vivienda de ladrillo de barro, los aldeanos daban una mano de pintura blanca de cal a la puerta para anunciar la llegada de Lali, mientras el jóven padre, Vinod Singh, fumaba tabaco que le convidaban sus vecinos. Lali había nacido con un rasgo particular, tenía dos caras!

dos caras

 Nacida un 10 de marzo de 2008, en la campesina villa de Gautam Buddha Nagar, India. Pese a su malformación (diprosopia), su salud era normal y fuerte.

La noticia corrió como reguero de pólvora entre las aldeas vecinas y venían de todas partes a venerar a Lali por ser considerada la encarnación de la diosa hundú Ganesh. Esta diosa es muy reconocida y popular en las mayoría de las ramas del hinduísmo en India y se la identifica por ser la Diosa con trompa de elefante. Ganesh es la Diosa que rompe obstáculos, pero en su traducción del sánscrito, Ganesh es una palabra compuesta que significa “multitud”,  “grupo” con su terminación Isha que quiere decir “amo, señor”.

Al poco tiempo de nacer, Lali fue puesta en un catre rudimentario adornado con guirnaldas de flores a las afueras de la casa, bajo los inclementes rayos del Sol por varias horas, mientras los peregrinos de todas las regiones vecinas acudían a dejar ofrendas y dádivas en dinero que la familia, mejor dicho, el Clan, usaba para su provecho. Debido a la singularidad de su rostro, los ojos interiores no cerraban por completo y poco a poco Lali fue víctima de la radiación solar que casi la estaba dejando ciega de esos dos ojos.

La madre la alimentaba con leche, pero ante la dificultad de Lali de succionar por un problema con sus paladares, apenas si recibía el nutriente necesario para mantenerse saludable y poco a poco empezó a perder peso. Al ser de la casta más baja, su familia no poseía ni el conocimiento ni los medios para alimentarla apropiadamente, lo que devino en mamaderas de leche en polvo diluida y preparada con aguas turbias que minaron la salud de la pequeña Lali que, ante la mirada impávida de su familia perdía más y más peso y se debilitaba ante sus ojos.

Las creencias del clan rechazan con desconfianza y temor a la medicina moderna, aferrándose a sus tradiciones y rituales en casi todas las áreas de sus vidas.

La carta de Lali muestra con claridad una historia oculta detrás de este nacimiento, una misión que Lali vino a cumplir, si así podemos llamar a las circunstancias que trajo a la vida de su núcleo familiar.

Lali

Lo primero que uno busca en astrología cuando se trata de un caso así, es el signo y planeta regente de la cabeza, Aries y Marte. En el gráfico de la carta observamos una particularidad, que Marte está en el singo de la Luna, Cáncer, y que la Luna está en el signo de Marte, Aries. No sólo eso sino que estas posiciones se ubican en sectores significativos de la carta, la casa 2 (recursos propios, dinero, valores) para la Luna y la casa 4 (hogar, origen, familia) para Marte que además recibe una oposición exacta por parte de Plutón en Capricornio en la casa 10 (posición social, imagen pública derivada de quién uno es y qué hace). En el caso de Lali esto se conecta con la casa 9 (creencias, religión, espiritualidad, conocimiento superior) bajo el signo de Escorpio, signo que destaca por causar crisis y profundos cambios y transformaciones y que se expresará por medio de su regente Plutón en casa 10. Este es el primer indicador que encontramos del nuevo status adquirido por Lali al ser elevada a la categoría de reencarnación divina de Ganesh, toda vez que Escorpio también nos habla del proceso de muerte y regeneración, de los misterios de la vida y el más allá. Pero también es el signo de recibir por parte de otros lo que otros nos dan, sus valores y posesiones, sean materiales o no. En esto vemos que es la creencia del grupo social al que pertenece el que da a Lali y su familia la posibilidad de recibir “ofrendas”, también marcado por la Luna en Aries en la casa 2 y Marte como planeta dispositor de la Luna en Cáncer en casa 4, es decir, los ingresos que recibe Lali serán usados y destinados a la familia sin mediar permiso por parte de Lali, es una imposición marciana de necesidad básica por sustento y alimento, cobijo y refugio (Cáncer).

Por otro lado de la carta también vemos que Venus, planeta asociado naturalmente al dinero y los bienes materiales, está junto a Mercurio, regente de la casa 4 pero ambos en el signo de Acuario (sociedad, ideales sociales, grupo) en la casa 12 (trascendencia, herencia kármica, enfermedades crónicas), donde también está ubicado Neptuno como planeta regente del Ascendente en Piscis de Lali. Esta niña ha venido a causar un impacto profundo en su medio de origen y en el colectivo (Acuario) al que pertenece por su casta inferior, manifestando una extrema rareza en su persona (conjunción Sol-Urano en casa 1) por medio de su malformación que la hace única. Urano es el planeta regente de la casa 12 de su carta natal y planeta dispositor de todos los planetas allí ubicados en el signo de Acuario, destacando poderosamente Venus por su conjunción con el nodo norte. Semejante conjunción en casa 12 implica una total entrega de sí misma y una necesidad de relacionarse que son el motivo básico de ella, logrado por la veneración que recibe desde su nacimiento. es un símbolo claro de claudicación del propio ego diferenciado (muy acorde a Piscis), a costa de sus propios valores y convicciones y en favor de relaciones que no le exigen tanto. Es una posición de auténtica entrega de sí misma, par responder a las necesidades de los demás, sin esperar que se les corresponda. Esta Venus está relacionada por regencia con la casa 3 y 8, siendo la segunda relativa al signo de Escorpio, lo que nos enlaza nuevamente a la casa 9 y a Plutón. Esas posiciones son todas también potenciales de causa de muerte.

La recepción mutua entre Luna y Marte la ponen a Lali a merced de la familia, del clan. Marte y Aries son principios que nos vinculan a la acción personal decidida, cuestiones que Lali no posee por su edad y condición y de las que se ve despojada por el estrecho orbe entre estos dos planetas en relación por Septil (72º), un aspecto de altas cualidades espirituales pero punitivo en el manejo de la voluntad individual.

La vida de Lali entra en riesgo al poco tiempo de haber nacido por la malnutrición y deshidratación que sufre. La Luna (nutrición, madre, cuidados) en el ardiente signo de Aries, con Marte en el signo de la Luna, entorpecen su alimentación y capacidad de succión y asimilación, en especial de líquidos, por lo que Lali poco a poco va perdiendo peso, se desintegra físicamente (Piscis, casa 12). Una malformación en los paladares hace que la pequeña no pueda succionar del pecho de la madre para conseguir la leche y apenas unas gotas entran en su boca, por eso la alimentan artificialmente con leche en polvo, como explicaba más arriba. La función de cuidado materno se ve distorsionada (Luna-Marte) amenazando su supervivencia.

En este sistema de castas, bajo la casta en la que ha nacido Lali, las decisiones son tomadas por todos los miembros de la familia, en especial las matriarcas o mujeres más ancianas del grupo que determinan los pasos a seguir en la crianza de los niños. El clan decide en conjunto lo que es mejor para el grupo, muchas veces pasando por encima de las necesidades individuales y personales de cada integrante (Marte en casa 4), lo que causa una corriente inconsciente familiar de mucha frustración y enojo no expresado. Llega la época de la cosecha y el clan pone en primer lugar levantar el grano y dejar a Lali de lado sin darle la atención médica que necesita. Recibe la familia de Lali la oferta de un médico que va a visitarla y brinda sus servicios de forma gratuita en un hospital de Nueva Delhi. Esto es una protección y ayuda proveniente de una casta superior (Júpiter en Capricornio en casa 11). La familia accede trasladar a la niña para que se le hagan estudios, pero una vez en el hospital los médicos detectan una infección gástrica por el agua que ha estado recibiendo (Saturno en Virgo casa 6) y necesitan dejarla internada por unos días para poder sacarla a flote.

El clan debe reunirse y decidir si aceptar o no la oferta. La abuela de Lali tiene la voz campante y convence a los demás de no aceptar y regresar a la aldea con Lali. Esto enfurece al padre de Lali que impotente ve como su hija se va debilitando más y más, pero se siente confrontado por la tradición y herencia del clan, expresado por la cuadratura de Marte a la Luna y en especial la oposición de Marte a Plutón entre las casas 4 y 10 (padres) respectivamente. Esto desencadena una lucha de poder propia de Plutón y el padre de Lali decide quebrar la tradición y mudarse con su hija y esposa fuera de la aldea, solos. El clan amenaza con quedarse con sus otros hijos y negarle contacto con ellos, pero el padre logra imponerse por fuerza (Marte en casa 4) y se lleva a sus hijos y Lali, a quien interna en el hospital de Nueva Delhi para recibir los cuidados necesarios.

En este punto de la historia de Lali se produce la realización kármica, su función de quebrar la tradición e impulsar al clan a la ruptura y respeto de las voluntades individualidades. Urano está junto al Sol en casa 1 y es el aspecto más destacado que recibe, apoyado por Júpiter desde Capricornio por sextil, aspecto armónico que se manifiesta sin esfuerzo y con naturalidad. Júpiter es el planeta de las leyes, entre otras cosas, mientras Saturo, regente del signo de Capricornio, el encargado de hacerlas cumplir.

Saturno se encuentra retrógrado en la carta natal y en el signo de Virgo en casa 6, una posición que demanda cumplimiento de rituales para poder aportar seguridad al individuo. Horarios, ritmos, cuidados metódicos, orden. Pero la casa 6 también respecta al cuerpo físico y su cuidado metódico diario para el buen funcionamiento. Este Saturno junto al nodo sur desfavorece mucho la salud y como co-regente kármico indica que padecerá de trastornos físicos como modo de depuración kármica, pero también como forma de servicio. La conjunción de Saturno al nodo sur plantea problemas óseos y de voluntad débil. Es un aspecto que propicia la falta de soporte por medio del entorno y evidencia un karma muy pesado de sacrificio que suele obstaculizar cualquier realización personal. El destino kármico de este aspecto es aprender por medio de la experiencia física y psíquica, lecciones de paciencia, tolerancia, voluntad y sabiduría.

Esa posición de Saturno refuerza el karma saturnino (Sol 21º30’ nodo norte) de Lali, destacando la figura del padre, objetivo de su realización kármica. Es justo el padre de Lali quien toma la iniciativa de romper con la tradición del clan y asumir las decisiones y responsabilidad del cuidado de su hija.

Luego de un par de días de cuidados en el hospital, Lali muestra signos de mejoría y empieza a ganar peso. La alegría se posa en el corazón de los padres y del equipo médico que la atiende. El clan ha desterrado al padre de Lali y empiezan las recriminaciones entre ellos por las decisiones tomadas sobre ella. La abuela empieza a sentir remordimiento y culpa por no haber accedido antes al cuidado de su nieta, así como otros miembros mayores de la comunidad. Lali responde muy bien al tratamiento y el padre de Lali decide hablar con el clan en busca de acercamiento. El clan lo recibe y acuerdan que puede regresar a vivir con ellos y que respetarán las decisiones sobre el cuidado y crianza de sus hijos. El hermano del padre de Lali también se acopla a la iniciativa así como otros padres jóvenes de la aldea. Lali ha cumplido su misión! Ha transformado las leyes y reglamentos heredados de la comuna familiar y ha impuesto valores uranianos, ha logrado sentar la rebeldía a las normas rígidas de Saturno y permitir que el grupo (Acuario, casa 10 y 11)  evolucione.

El 11 de junio de 2008, luego de tres meses de vida y tres días de cuidados meticulosos, en perfecto estado de salud, Lali sufre un infarto masivo y fallece, dejando a cada miembro de la familia con una tarea profunda de recapacitación sobre su accionar sobre la vida de Lali y el Clan.

La tristeza de los padres es absoluta y devastadora, pero acatan la voluntad divina y se sienten agradecidos por haber tenido a Lali en su seno. Toda la aldea ofrece donativos de sus magros ingresos para construir un santuario donde enterrar el cuerpo de la pequeña y así recordarla y venerarla como la encarnación de la Diosa Ganesh que eligió su villa para volver y bendecirlos con su presencia.

Lali tenía sistema digestivo independiente de sus bocas, es decir, podía alimentarse de forma indistinta por una o por otra y ambas se unían en un esófago común, lo mismo que sus pulmones y tráquea. Tenía un dos cerebros unificados que funcionaban como uno solo y eso permitió que pudiera vivir y tener control de su cuerpo como uno solo.

Lali vino a cumplir una tarea personal  y grupal. Se marchó el 11 de junio cuando el Sol, Mercurio y Venus alcanzaron los 19 y 20 grados de Géminis, es decir, en cuadratura con sus posiciones natales y la Luna oponía a Urano y el Sol desde Virgo. Sol y Urano eran los dos regentes kármicos de Lali, misión cumplida!

Un hermoso beso belleza!

Gracias.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen análisis astrológico!
Muchos saludos
Juan Carlos

Ernesto dijo...

Apasionante, maravilloso y terrible viaje lleno de amor a la vida distinta, a la aventura del individuo que nace único, los que nos brindas con este caso y su análisis astrológico. Comencé buscando caras de campesinos donde encontrar ejemplos para mis alumnos de dignidad en los que nada tienen más que el sufrimiento y la superación a través del trabajo; me quedé con la imagen de "mónstruo" jánico de Lali, y no he perdido ni un microsegundo de mi tiempo vital. La comunidad dividida -como la cara de Lali- entre la tradición y la vida de la niña, está también perfectamente expuesta. Ejemplarmente. No es la primera vez que me "topo" con la astrología y, a pesar de mi formación racionalista, escéptica, la sabiduría que en ella se expresa la hace única, insustituible.La dignidad y el conocimiento no pueden reducirse a la normalidad o/y la ciencia oficial. Y así lo demuestras. Gracias.

Alex dijo...

Muchas gracias Ernesto por tu comentario. Un gran abrazo desde Bariloche.