22 agosto 2010

De principio a fin.

Déjame que el enlace de dos almas fieles no admita impedimentos.

No es amor el amor que cambia cuando un cambio encuentra,

o que se adapta con el distanciamiento a distanciarse.

¡Oh, no!, es un faro eternamente fijo que desafía a las tempestades sin nunca estremecerse;

es la estrella para todo barco sin rumbo,

cuya valía se desconoce, aún tomando su altura.

No es amor bufón del tiempo, aunque los rosados labios y mejillas sigan.

Si esto es erróneo y se me puede probar,

yo nunca nada escribí, ni nunca a un hombre amé.

Adaptación soneto 116 de Shakespeare.