22 diciembre 2009

06 diciembre 2009

Ravin

Hace tanto tiempo que no encontraba el momento y las ganas de poder sentarme a compartir algo de mi vida con todos ustedes. Estoy contento de poder hacerlo esta noche mientras escucho la compilación de Ravin de Buddha Bar IX, altamente recomendable para los buenos amantes de la música.

Dentro de unos días me van a operar de la hernia inguinal que me viene aquejando desde hace algo más de 3 años. La falta de sensibilidad en la zona inguinal y en mis piernas lo hacían una tarea algo compleja por miedo a no sentir dolor y arriesgar a desgarrar las suturas y los arreglos anatómicos que una intervención de ese tipo demanda.

Es curioso como se van dando las cosas en mi vida respecto de mi rehabilitación y todo este tema que dominó mi vida desde 2002. Hace unos días pensaba que fue exactamente hace 12 años, en Febrero de 1997 que me operé por primera vez y de urgencia de dos hernias inguinales. Hacía unos meses que me había mudado a vivir en Buenos Aires después de haber conocido a Daniel, quien resultara mi pareja de más de 3 años y la última que he tenido desde entonces.

Habíamos alquilado un departamento amplio y muy bien ubicado sobre la Avenida Santa Fe y la calle Escalabrini Ortíz, antigua Canning. Estábamos llenos de entusiasmo y esperanza, un nuevo amor se abría ante nuestros ojos y corazones aunque fuera algo que con el tiempo demostrara no haber sido tal amor ni esperanza. Los esfuerzos de la mudanza, de haber cargado pesadas cajas parece haber desatado las hernias inguinales que resultaron, como dije, en una intervención de urgencia.

Los ciclos se repiten y en ese entonces Júpiter (el jovial) transitaba el signo de Acuario, tal y como lo hace ahora, y su archirrival, Saturno, empezaba su ingreso por el signo de Aries, exactamente el opuesto al que transita ahora en este mismo tiempo que escribo. Las circunstancias parecen empezar a formarse y al menos una de ellas es cierta: mi operación de hernia el próximo jueves.

Supongo que todo ello debería hacerme reflexionar sobre las dinámicas del tiempo y mi vida para los meses venideros. Lo que sí puedo asegurarles es que se trata de un momento que, respecto de la hernia, me dará mucha libertad de movimiento y ayudará significativamente a que me sienta menos atado al cuerpo y sus limitaciones.

Del modo en como veo las cosas ahora, creo que es posible que regresen ciertas circunstancias a  mi vida para principio de 2010. Algunas de ellas pueden ser que encuentre a ese “hombre especial” del que pueda enamorarme. Con algo de suerte quizás sea una versión adecuada de Russell Crowe en The Sum of Us, recientemente recomendada por uno de mis lectores. Sean o no gay quienes me lean, creo que es una película que es digna de verse por los mensajes que tiene.

Otra de las circunstancias podría ser, dejando librar mi imaginación, mudarme a una casa propia y empezar otra vez mi vida que ha estado en un paréntesis en ciertos sentidos desde que mi parálisis se declaró hace algo más de 7 años. En la entrevista con el cirujano, cuando me preguntó a qué me dedicaba y responderle “soy astrólogo”, sobre un papel escribió: Jill Taylor “Un ataque de lucidez”. Hizo un resumen del libro de esta neuro anatomista, especialista en el estudio del cerebro humano recibida de la universidad de Harvard quien en 1997 (mismo año de mi operación de hernia) tuvo una hemorragia masiva en el cerebro y perdió todas sus funciones del hemisferio izquierdo, capacidad de hablar, de escribir, parálisis corporal, etc.. El libro cuenta su increíble viaje personal de 8 años hasta su recuperación total y las experiencias espirituales que significó para ella funcionar desde el hemisferio derecho, supuesto asiento del alma. De verdad les recomiendo esta lectura o que busquen sus videos en TED .

Volviendo un poco a mi, pues eso, no puedo no dejar de reconocer que hay ciertos jugadores que están entrando en escena en mi vida y que me resultan familiares de 12 años atrás. Vamos a ver en qué resulta todo, pero sea lo que sea, no tengo dudas de que se trata de otro viaje maravilloso de la vida.