10 agosto 2009

Cuarta Dimensión

Hay siete sub-planos de la cuarta dimensión. Cada sub-plano resuena con una frecuencia diferente. Los sub-planos más altos resuenan con frecuencias más elevadas y los sub planos más bajos resuenan con frecuencias más bajas. Con las frecuencias más altas en el tope, los planos son:
Causal/Plano Espiritual= pensamiento abstracto y la forma Humana Superior.
Plano Mental= Pensamiento concreto y mente inferior.
Astral/Plano Emocional= Emociones.
Reino de las hadas= Imaginación, descanso y recreación.
Plano Astral Inferior= Miedo y emociones negativas.
Plano Etérico= Interfaz entre la tercera y cuarta dimensiones.

Cada uno de los sub-planos dentro de la cuarta dimensión tiene su propio grado correspondiente de materialidad y condición de la materia. De hecho, dentro de cada sub-plano hay distintas realidades de frecuencia que gradualmente ascienden en racha vibratoria.
Por ejemplo, el Plano Astral/Emocional tiene muchos sub-planos dentro que van desde la más baja vibración donde hay más miedo que amor, hasta una vibración más alta donde hay más amor que miedo. Sin embargo, estos planos diferentes no están separados como libros apilados en una estantería. Cada sub-plano penetra a los que tiene lindando por encima y por debajo.
Todas las cuatro realidades dimensionales se superponen. Las realidades dimensionales más altas se extienden más allá de la Tierra y las realidades dimensionales más bajas están más cerca de la Tierra. De hecho, los sub-planos astrales más bajos están justamente aquí sobre la superficie de la Tierra pero son de una vibración más alta.
Sin embargo, debido a que la cuarta dimensión está "fuera de fase" respecto de nuestra percepción de la tercera dimensión, no estamos conscientes de ello. En la medida que la gente empiece a elevar su consciencia, estas percepciones se harán gradualmente más receptivas a la realidad de una frecuencia más alta. Entonces empezarán a ver y escuchar lo que otros no pueden. Esto puede ser muy inquietante para alguien que no tenga una guía adecuada.
Los mundos interiores de la cuarta dimensión son tan vastos e ilimitados como nuestra imaginación. Sin embargo, la cuarta dimensión NO es sólo nuestra imaginación, es muy real. Dentro nuestro está el poder latente de percibir, responder y viajar a través de esta dimensión. Todos tenemos "cuerpos" encima de cada uno de los cuatro sub-planos dimensionales en los que viajamos. Eso significa que, seamos conscientes de ello o no, todos tenemos un cuerpo etérico, un cuerpo astral/emocional, un cuerpo mental, un cuerpo causal/espiritual, que es nuestra presencia Yo Soy, y una vida en el mundo de las Hadas.
Cuando encarnamos en la tercera dimensión, todos estos cuerpos superiores también están vivos y nos sirven de espejo y equipo de soporte. Cuando viajamos en la cuarta dimensión, lo hacemos en el cuerpo que resuena con ese sub-plano o uno más alto. En otras palabras, podemos viajar a través del Plano Astral en nuestro cuerpo astral o en nuestro cuerpo mental o en el causal.
Es mejor viajar por los sub-planos inferiores en nuestros cuerpos de más alta frecuencia, ya que podemos necesitar la mayor luz de nuestros cuerpos superiores que nos sirva de protección. Esta protección es especialmente necesaria en el Plano Astral Inferior. La luz y amor de nuestros cuerpos superiores es la mayor protección para la oscuridad y miedo de los sub-planos astrales inferiores.
Moverse entre un sub-plano y otro no es como moverse en la Tierra de la 3D. En cambio, necesitamos pensar en términos de transferir nuestra consciencia desde una realidad a otra. Cuando transferimos nuestra consciencia a otra realidad, gradualmente respondemos menos a las percepciones de la realidad en la que estamos y respondemos más a las percepciones de la realidad a la que estamos viajando.
Todos hemos tenido esta experiencia cuando lentamente caemos en sue o al dormir. Primero estamos más conscientes del mundo físico, luego, despacio, casi sin darnos cuenta, tenemos destellos de un "sueño". Por lo general estos flashes vienen mientras todavía estamos despiertos. Eventualmente, al mundo físico se lo percibe en "flashes" y nuestro mundo de "sue o" se vuelve predominante.
Este mismo proceso acurre cuando meditamos. Mediante la meditación podemos elevar nuestra consciencia hacia una vibración más alta enfocando nuestra consciencia en las dimensiones superiores.
Navegamos a través de la cuarta dimensión combinando nuestros sentimientos y emociones con intenciones y pensamientos. Nuestros sentimientos e intenciones crean una frecuencia de consciencia correspondiente.
Los estados más altos de consciencia resuenan con una frecuencia más alta, mientras que los estados más bajos de consciencia lo hacen con frecuencias más bajas. Es nuestro estado de consciencia el que crea nuestras expectativas. Nuestras expectativas dirigen nuestras percepciones para experimentar la realidad en la que nuestro estado de consciencia crea.
Por ejemplo, si sentimos dicha y felicidad, nuestra consciencia se elevará a una frecuencia más alta. En este estado de consciencia esperaremos experimentar amor y armonía. Nuestras expectativas dispondrán nuestras percepciones para esa frecuencia. Entonces experimentaremos la realidad que vibre con la frecuencia de ese estado de consciencia, expectativas y consecuentes percepciones.
Por el otro lado, si estamos enojados o con miedo, nuestra consciencia disminuirá. Desde este nivel de consciencia vamos a esperar luchas y complicaciones. Nuestras percepciones se calibrarán con esa frecuencia y entonces experimentaremos esa realidad.
Esta dinámica también se aplica al viajar a través de los distintos niveles de la tercera dimensión. Hay muchas realidades de la tercera dimensión resonando con diferentes octavas/frecuencias de la realidad de la 3D, así como hay diferentes octavas de la realidad de 4D.
Nuestros niveles de consciencia disponen nuestras creencias sobre lo que esperamos de la vida. Entonces, nuestras expectativas calibran nuestras percepciones para percibir aquella con la que encajen esas creencias. Nuestra experiencia de la vida está dictada por las frecuencias con las que están calibradas nuestras percepciones.
Un indigente tiene un estado de consciencia de "supervivencia". Esperan tener frío, hambre y estar solos. Por ello, sus percepciones están enfocadas en juntar alimento y encontrar cobijo.
Por otro lado, una persona auto-realizada ha aprendido a sobrevivir en el mundo con la comodidad suficiente para tener tiempo y energía para perseguir empresas espirituales, artísticas y filosóficas. Perciben un día hermoso para una caminata, una buena obra en su teatro favorito y las actividades corrientes del mercado de valores. Hay que entender que para la mayoría de la gente, la experiencia externa es la que parece dirigir sus vidas y por eso "creen" que carecen del poder o la habilidad para cambiar su "realidad". Están adoctrinados por las creencias externas y por ende ven la realidad como algo inamovible, sin caer en cuenta que de ellos depende el mundo que viven.
Una persona auto-realizada y un indigente podrían estar parados uno junto al otro y a su vez en realidades diferentes. Así como las realidades de la tercera dimensión varían desde el indigente hasta la persona auto-realizada, las realidades dentro de la cuarta dimensión varían desde el Plano Astral Inferior al Plano Causal/Espiritual.
Pese a que navegamos la cuarta dimensión combinando nuestros sentimientos e intenciones, si no están en sincronía con la frecuencia a la cual deseamos viajar, no llegaremos a ese plano.
Por ejemplo, si intentamos ir al Plano Causal pero tenemos miedo, ese miedo va a limitar nuestra racha vibratoria, por ende, nuestra consciencia. Consecuentemente, sería más probable que nos encontremos en los sub-planos astrales inferior o medio que en el Plano Causal.
Nuestra intención también dirige nuestro destino. Si viajamos dentro del Plano Astral/Emocional con la intención de da ar a alguien, nuestro nivel de consciencia resonará con el Plano Astral Inferior donde el miedo y el enojo abundan.
Por otra parte, si entramos en el Plano Astral/Emocional con la intención de servicio y amor, nuestro nivel de consciencia resonará con los sub-planos astrales superiores donde hay más amor y luz.
Si viajamos dentro de la cuarta dimensión con la intención de aprender más sobre la verdad cósmica y comunicarnos con seres superiores, nuestra consciencia resonará con el Plano Mental y/o Causal donde nos aguarda la iluminación.
Claro que elevar nuestra consciencia a las realidades más elevadas de la cuarta dimensión no es una tarea fácil. Requiere mucho entrenamiento, disciplina y por sobre todo, AMOR.
La cuarta dimensión comienza acá en la Tierra y se extiende miles de kilómetros por sobre la superficie de la ionosfera. Cuanto más elevada la altura a la que viajamos en la tercera dimensión, de igual modo más alto elevamos nuestra consciencia cuando viajamos dentro de la cuarta dimensión, más raro y menos denso se vuelve el entorno.
Hay menos materia y más luz en las alturas más elevadas de la tercera dimensión y menos miedo y más amor en las frecuencias de la cuarta dimensión. Por ello, para poder viajar a los planos más altos de la cuarta dimensión, debemos ser capaces de llenarnos de amor. En otras palabas, debemos ser capaces de amarnos a nosotros mismos, porque cómo podemos llenarnos de amor si no somos capaces de amarnos a nosotros mismos?
La materia limita la racha vibratoria de los elementos físicos para hacerlos más densos, y el miedo limita la racha vibratoria de los elementos no físicos para hacerlos más densos. Por ejemplo, el elemento tierra es solido. Conserva la mayor cantidad de materia dentro de sí, es el elemento más denso y tiene la vibración más baja.
El siguiente elemento en el rango vibratorio es el agua, que es líquida. El agua conserva menos materia que el elemento tierra, es menos denso y tiene una vibración más rápida. Finalmente, el elemento aire es gaseoso y tiene la menor densidad y mayor vibración.
Para elevar la consciencia lo suficiente como para viajar a los planos superiores, debemos ir profundo dentro nuestro. Podemos conscientemente amarnos a nosotros mismos lo suficiente como para viajar dentro de algunas porciones del Plano Astral, pero para poder viajar a los planos superiores debemos también amarnos a nosotros mismos desde dentro de lo PROFUNDO de nuestro inconsciente.
Este amor interior significa que amamos TODO lo que hemos sido y TODO lo que hemos experimentado. Si no podemos amarnos a nosotros mismos de esta forma, no podremos liberar suficiente miedo como para elevar nuestra vibración y, por ende, nuestra consciencia, por encima de los sub-planos astrales medios.
La transformación de nuestra consciencia puede compararse con la transformación del agua hirviente en una olla. Primero el agua está a temperatura ambiente y las moléculas se mueven relativamente despacio. Cuando el fuego bajo la olla calienta el agua, las moléculas se mueven más y más rápido hasta que el agua hierve. Cuando el agua hierve, parte de ella se convierte en vapor y se eleva al aire. Si la olla no se retira del fuego, entonces toda el agua se transforma en vapor y la olla queda "vacía".
Metafóricamente, la olla es como nuestro cuerpo, el fuego es como nuestra Kundalini que asciende, y el agua es como nuestra consciencia. Así como la olla y el fuego permanecen sobre la cocina, nuestro cuerpo físico permanece en la Tierra mientras transferimos nuestra consciencia a los cuerpos superiores. Si la olla vacía quedara sobre el fuego, empezaría a degradarse sin el agua que la proteja del fuego. Nuestros cuerpos físicos también degradarían si se va toda nuestra consciencia. Nuestra consciencia es nuestra fuerza vital. Es el piloto de nuestra nave en la tierra. Sin el piloto, la nave se estrellaría.
Así como un rascacielos debe tener un cimiento profundo para poder alcanzar lo alto del cielo, nosotros debemos estar profundamente enraizados en la tierra física para elevar nuestra consciencia en las dimensiones superiores. Es el amor por nosotros mismos y por el planeta lo que nos permite enraizarnos. Cuanto más íntimamente podamos amarnos a nosotros mismos, lo más alto en consciencia podremos viajar. El amor es el antídoto al miedo que disminuye nuestra vibración y limita nuestra consciencia.
El plano astral inferior es el más bajo de los sub-planos de la cuarta dimensión. Yace parcialmente sobre la superficie de la tierra y en parte, quizás la mayoría, debajo de la superficie de la Tierra.
Recuerda que la cuarta dimensión está "fuera de fase" con nuestros órganos sensoriales físicos, y no es perceptible a nuestra consciencia de la tercera dimensión.
El Plano Astral Inferior está lleno de emociones de miedo, enojo, tristeza, culpa y dolor. Estas emociones negativas bajan la vibración de este plano y disminuyen su luz. La visión acá es como ver con una cámara infrarroja donde los únicos colores son el negro, gris y rojo sucio.
El Plano Astral Inferior no es imaginario. No tiene una existencia objetiva. No es malo en sí mismo pero en cambio, resuena y refleja el mal dentro de quines lo visitan. Si fuéramos a calmar nuestro miedo con amor, tomaríamos un cuerpo astral de frecuencia más elevada. Entonces podríamos viajar a salvo a través del Plano Astral Inferior para asistir a sus pobres habitantes. De hecho, mucha gente espiritual brinda el trabajo de servicio de "rescate" del Astral Inferior.
Los habitantes de los sub-planos astrales por encima del Plano Astral Inferior ven la misma Tierra que nosotros vemos en la tercera dimensión. Sin embargo, las percepciones mejoradas del cuerpo astral permiten al viajero percibir mucho más. Con nuestra visión astral podemos ver la apariencia externa como si fuera vista en la tercera dimensión. Sin embargo también podemos ver el cuerpo etérico, el aura y el prana que está circulando por encima, debajo y alrededor de las formas de vida y los objetos. De hecho, en la cuarta dimensión se hace evidente que TODOS los "objetos" tienen una fuerza vital.
En la medida que nos movemos dentro de las realidades superiores del plano Astral/Emocional, se hacen más livianas. Por eso, los colores son más perceptibles y los objetos son más claros. Una vez allí, perdemos la vista de la Tierra de la tercera dimensión y se absorbe con el fascinante proceso de crear la realidad con nuestros pensamientos y sentimientos.
Todo el Plano Astral/Emocional, desde el Plano Astral Inferior hasta la base del Plano Mental, actúa como un espejo que refleja nuestras emociones. En estas realidades de la cuarta dimensión, los sentimientos del mundo de la tercera dimensión se amplifican. Reverberan de regreso al mundo físico en un arco siempre en expansión como una ola rebotando entre dos paredes. Sin embargo, si podemos viajar dentro del Plano Astral y calmar esta tormenta, nuestras emociones de la tercera dimensión también se aquietarían.

El plano mental tiene mucho menos densidad que el Plano Astral. De hecho, en los sub-planos mentales, las emociones son mudas porque están en balance. Por ejemplo, el miedo y el amor, felicidad y tristeza, no están más polarizadas en emociones separadas y son, en cambio, percibidas como un espectro que abarca todos los extremos. Sin la polaridad de las emociones no existe el "cambio" que distraiga a nuestro cuerpo emotivo y baje nuestra consciencia. Por ello, podemos "pensar" sobre las emociones sin el juicio y crítica que son tan comunes en la tercera dimensión.
Aquí la combinación de pensamientos y emociones rápidamente se manifiestan como objetos o experiencias. Sin embargo, nuestras percepciones que eran tan brillantes y distintas en los sub-planos astrales superiores, son silenciadas, como mirando a través de un velo de gaza. La materia en el Plano Mental es muy fina y los objetos son temporales porque son creados por nuestra atención y desaparecen cuando no son sostenidos más en nuestra mente.
Así como el Plano Astral crea y refleja nuestras emociones, el Plano Mental crea y refleja los pensamientos. El Plano Mental acompa a nuestro pensamiento concreto, nuestro cuerpo mental, y el aura de nuestra mente. Viajar a través del Plano Mental puede ayudarnos a liberar viejas creencias de limitación y separación.
En muchas ocasiones viajamos inconscientemente por este plano durante el sue o y es fácilmente reconocible porque lo que so amos aparece en la medida en que lo pensamos y desaparece cuando movemos nuestra atención hacia otra escena o situación. Vamos creando los objetos y personajes a medida que los necesitamos como parte de nuestro guión.

El Plano Causal es la vibración más elevada del Plano Mental. Sin embargo, resuena con una frecuencia mucho más alta que el resto del Plano Mental. Por consiguiente, es infinitamente más hermoso. Este plano está lleno de luz, amor y verdad. El Plano Causal es el plano del "Ser Superior". Este plano rige nuestro pensamiento abstracto y puede facilitar cambios rápidos en nuestro pensamiento de la tercera dimensión si permitimos que la sabiduría del "Ser Superior" entre en nuestra consciencia física.
La frecuencia más alta del plano causal es el Plano Espiritual donde reside nuestro Humano Superior. Nuestro humano superior consiste principalmente de Luz, posee muy poca materia. Desde la perspectiva del humano superior, somos capaces de rasgar el velo entre cada plano y ver a nuestros muchos "seres". Sin embargo, nuestro verdadero Ser es el Humano Superior.
Cuando nuestra alma desea una vida física, reduce su vibración hasta el Humano Superior quien se viste a sí mismo con la materia de los planos apropiados para "nacer" en el mundo físico. En cada uno de los sub-planos entre el físico y el plano causal/espiritual, hay un cuerpo que podemos habitar para nuestros viajes a la cuarta dimensión.
Es desde el Plano Causal/Espiritual que el puente Arcoíris puede elevar nuestra vibración hacia la quinta dimensión y dentro de nuestro "cuerpo de luz" de la quinta dimensión. Nuestra presencia Yo Soy cuida el umbral de este Puente, esperando guiarnos a cruzarlo cuando estemos listos.
Cuando la tercera y cuarta dimensiones colapsen en la quinta dimensión, todos usaremos cuerpos de luz. Que esta transformación ocurra despacio o repentinamente está aún por verse. De cualquier forma, cuando la transformación suceda, mucha gente estará confundida. Buscarán la guía de los trabajadores de la luz que han enfrentado sus propios miedos y oscuridad, encabezando los planos de luz y amor.

Percepción, Consciencia y Realidad

Muchas culturas sostienen que la fuerza vital del cuerpo físico reside en el corazón. También se dice que el corazón es el centro de nuestra capacidad de amar. De hecho, mientras ascendemos por los chakras hacia el cuarto, el del corazón, nos hemos movido pasando por las áreas de nuestra consciencia que por lo general son "inconscientes" para nosotros y dentro de las áreas de la vida que son primariamente "conscientes". Estas son las áreas de nuestras interacciones cotidianas con otros y con el mundo que nos rodea.
Nuestra felicidad o falta de ella, surge si estos encuentros están llenos de miedo o de amor. Estos encuentros empiezan con nosotros mismos. Si nuestra consciencia está llena de miedo entonces muchos de nuestros encuentros con el mundo exterior serán temerosos. Por lo contrario, si nuestra consciencia está llena de amor entonces muchos de nuestros encuentros serán amorosos.
Según el diccionario, la consciencia se define como: "el estado de ser consciente; consciente especialmente de aquello que está pasando alrededor de uno y la totalidad de los pensamientos, sentimientos e impresiones de uno".
Consciencia, por ende, comprende nuestro exterior así como nuestra realidad interna. La ciencia cognitiva define a la consciencia como un fenómeno que es explicado en términos de mecanismos computacionales o neuronales como:

1. La habilidad de discriminar, categorizar y reaccionar a los estímulos del entorno.
2. La habilidad de acceder a los estímulos internos.
3. La integración de información por sistemas cognitivos.
4. El foco de atención.
5. La diferencia entre el estado de sue o y alerta.
6. El control deliberado de la conducta.

El mundo occidental está más propenso a definir la consciencia como la habilidad de darse cuenta de los eventos externos que son reconocidos por los cinco sentidos básicos. Por otro lado, el mundo oriental se inclina más a decir que uno es un "ser consciente" si uno posee la habilidad de darse cuenta de los eventos interiores que son reconocidos por nuestros órganos sensoriales superiores.
La siguiente pregunta es, ¿de qué es consciente la mente?
En otras palabras, de la miríada de estímulos internos y externos, ¿qué es lo que percibimos y mantenemos en la mente Consciente?
Nuestra realidad física consciente se percibe por los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Sin embargo, nuestros cinco sentidos físicos están limitados a un peque o segmento del espectro total de la luz, sonido, etc., e incluso este peque o segmento es mucho más de lo que conscientemente podemos registrar. Por eso, debemos filtrar la mayoría de nuestras percepciones y enviarlas a nuestras mentes inconsciente y supraconsciente. Allí relegada, esta información puede ser accedida cuando se la necesite.
¿Qué es este sistema de filtro? Fisiológicamente y anatómicamente este mecanismo es el "Sistema de Activación Reticular" o SAR. La palabra reticular significa "como red" y la formación neuronal reticular en sí misma es un área difusa, como una red en el cerebro. El SAR del cerebro controla la excitación, atención y consciencia; los elementos de la consciencia misma. El SAR del cerebro maneja la forma en que interpretamos, respondemos y reaccionamos tanto a la información interna como externa. El SAR actúa como un filtro, similares a los de una cámara o un micrófono, que filtra ciertas frecuencias de luz, sonido, u otros estímulos perceptuales. La mayoría de los estímulos serán filtrados y enviados tanto a la mente inconsciente como supraconsciente. Los estímulos que pasan por este filtro quedarán impresos en las áreas conscientes de la corteza (córtex) cerebral.
Nuestros sentidos físicos reconocen los estímulos por sus frecuencias e intensidad. Conscientemente no podemos percibir un estímulo que esté por encima o por debajo de cierta banda de frecuencias. Por ejemplo, sólo podemos percibir la luz por sobre la banda infrarroja y por debajo de la ultravioleta. El estímulo aún permanece allí, pero sólo podemos percibirlo inconscientemente por medio de nuestros cuerpos de la primer, segunda y cuarta dimensión inferior o supra conscientemente a través de nuestros cuerpos de la cuarta superior y quinta dimensión.
Incluso tampoco podemos percibir conscientemente estímulos con una intensidad debajo del umbral de nuestros receptores físicos. Puede haber un sonido a 5 decibeles, pero si nuestro rango de audición para ese sonido es de 10 decibeles, no lo escucharemos conscientemente. También aprendemos a adaptarnos a los estímulos familiares. Por ejemplo, alguien que haya vivido cerca de una vía de tren por a os, puede ni si quiera notar cuando pasa el tren, a diferencia de alguien nuevo en el área que puede notarlo como muy ruidoso.
Roberto Ornstein en su libro La Psicología de la Consciencia, habla acerca de la consciencia como una realidad construida. Él cree que para poder crear un entorno estable y manejable, se desarrolla un sistema de filtro desde la niñez y es continuamente reformado por las situaciones subsecuentes. Por eso, nuestra experiencia de la realidad consciente es, de hecho, sólo una representación de lo que elegimos experimentar. Nuestra historia personal de experiencia crea un sistema de creencias que define nuestra realidad personal.
Las creencias definen nuestra experiencia porque crean nuestros filtros. Los filtros están hechos a medida basados en un sistema jerárquico, y lo que es más importante va primero. ¿Cómo determinamos lo que va primero? La tercera dimensión está basada en la supervivencia. Por eso, lo que es más importante es aquello que facilite la supervivencia. Sobrevivir es un término relativo y depende de las circunstancias de la propia realidad. Si alguien es un pordiosero, la supervivencia consistiría en encontrar alimento comestible en los basureros. Por otro lado, si alguien es un corredor de bolsa, la supervivencia puede significar conocer el mercado de valores.
Aquello que es familiar también es importante. Por eso, filtramos lo que nos resulta familiar porque nos da comodidad y un sentido de seguridad. Este sentido de seguridad es vital porque atenúa nuestros miedos. Al miedo no se lo supera mejorando nuestra vida. El miedo es un elemento clave en la vida de la tercera dimensión porque siempre hay una posibilidad de peligro. Buscamos registrar lo que nos resulta familiar porque calma nuestras ansiedades, y estamos aterrados por lo que nos es ajeno porque crea una liberación de adrenalina y un subsecuente sentimiento de miedo.
Nuestro sistema de creencias, que está basado en la historia de nuestras experiencias (de esta y otras vidas), crea nuestras expectativas porque esperamos percibir lo que es familiar y/o peligroso primero. Esta expectativa influencia en gran medida nuestra percepción. Una persona de la calle, siguiendo con el ejemplo, puede creer que no sobreviviría del mercado de valores entonces "no elegiría" reconocer el artículo del diario que habla de la bolsa en el papel que yace frente a él. Lo mismo es cierto en sentido inverso. El corredor de bolsa no creería que sobreviviría recogiendo latas de la calle y por eso no repararía en la lata que tiene frente de sí. Las creencias crean las expectativas y las expectativas dirigen las percepciones. Tan fácil como eso!
Las creencias también crean nuestra visión del mundo y la visión del mundo crea creencias. Por ejemplo, la visión mundial científica y occidental cree que la materia es la realidad última, la base primaria de la existencia, y que la consciencia es un fenómeno que se desprende de la materia. Sin embargo, la visión del mundo esotérico y oriental cree que la consciencia es la última realidad y que el universo físico es una proyección de la anterior. Por eso, aquellos que creen en la visión occidental y científica creen que sólo la tercera dimensión existe, y sintonizan sus filtros para alinearse con la frecuencia del mundo de la materia. Aquellos que creen en la visión esotérica y oriental del mundo, creen en múltiples dimensiones y sintonizan sus filtros para que contengan las frecuencias de las realidades no materiales.
Debido a esas creencias, el mundo científico ha enfocado su atención primaria en el intelecto con sus poderes de razonamiento y lógica y las percepciones de los sentidos físicos. Contrariamente, el mundo esotérico ha enfocado su atención primaria en el Ser interior y las percepciones de los sentidos superiores.

Donde está tu atención, también allí estás tu. Pero ¿qué es la atención? Podemos percibir muchas cosas sin prestarles atención. Hay muchos eventos que forman nuestra experiencia consciente de la vida, pero la mayoría de ellos del trasfondo, que es el entorno en el que vivimos. No es hasta que observamos a nuestro "si mismo" enfocando nuestra atención que nos damos cuenta de ello. Por ejemplo, podemos tener un libro sobre nuestra falda y saber que está lleno de letras. Sabemos que esas letras forman palabas y oraciones. Sin embargo, hasta que no tomemos la iniciativa y decidamos enfocar la atención sobre esas letras, no sabemos lo que dicen. La percepción es un circuito triangular. El primer punto del triángulo son nuestros perceptores sensoriales que llevan la información a nuestro cerebro. Después esa percepción debe pasar nuestro filtro para que sea parte de nuestro entorno consciente. Después de eso, para que esa percepción sobresalga del trasfondo de nuestro mundo, debemos dotarla de la intención consciente de nuestra auto-consciencia. Es el darse cuenta de nuestro ser enfocando nuestra concentración sobre un estímulo dado lo que crea la atención. Esta atención se diferencia en:

1. Saber que hay música puesta a escuchar música.
2. Escuchar a alguien hablando a tener una conversación.
3. Notar el canto de un pájaro a observar un pájaro.

Es esta "atención" la que crea el aprendizaje y la intimidad. No aprenderemos de una persona o una experiencia a menos que la experimentemos íntimamente. Sin un sentido consciente de Ser es difícil, si no imposible, experimentar esta intimidad. Desde la perspectiva occidental/científica, Sí Mismo significaría "ego" y desde la visión Oriental/Esotérica Sí Mismo significaría "Ser superior". Mientras expandimos nuestra consciencia para recordar nuestro verdadero Si Mismo multidimensional, somos capaces de ensanchar nuestra atención para que comprenda ambas visiones del mundo.
Hay dos sentimientos que también dictan nuestras percepciones: el sentimiento de miedo, en este caso comprendiendo todos los sentimientos incómodos, y el sentimiento de amor, en este caso comprendiendo todos los sentimientos placenteros. El amor y el miedo tienen mucho que ver con nuestro desarrollo de la intimidad, ya que tendemos a alejarnos de todo lo que tememos y acercarnos hacia todo lo que amamos.
Sin embargo, esto puede ser muy confuso porque con frecuencia los dos sentimientos se entremezclan. Por ejemplo, podemos amar esquiar pero tenemos miedo de lastimarnos. También podemos amar a otra persona pero sentir que él o ella nos va a lastimar. Acá es cuando interviene nuestro chakra del corazón para ayudarnos a seguir lo que amamos sin perdernos en el miedo. También, es nuestra experiencia de vida consciente lo que nos va a ayudar a diferenciar entre el miedo que es paranoico y el miedo que es una advertencia.
En nuestra historia personal ha pasado que cuando nos permitimos movernos hacia el amor, hemos salido da ados, entonces es seguro que el miedo llena nuestra consciencia. Por ende, nuestro corazón puede estar lleno de miedo. En este caso podemos sufrir de dolencias que están asociadas con nuestro chakra del corazón, y nuestro sistema inmune en general puede estar comprometido. Ese es el origen del dicho que dice que uno tiene un "corazón roto". Es entonces que debemos encontrar una forma de liberar nuestra historia de dolor y miedo para que podamos tener la oportunidad de amar.
Casi siempre la búsqueda de amor se pierde en la búsqueda de aclamación, poder y riqueza personal. El chakra del corazón también rige las relaciones. El desarrollo de relaciones amorosas e íntimas lleva tiempo y una dedicación desinteresada de uno hacia el otro. También conlleva la habilidad de amarnos profundamente porque no podemos dar lo que no tenemos. La aclamación, el poder y riqueza personal no son negativos, pero son agridulces si no podemos compartirlos con alguien a quien amamos.
Nuestro verdadero Ser de la quinta dimensión es andrógino con polaridades masculina y femenina viviendo dentro del mismo cuerpo. Cuando encarnamos en las dimensiones inferiores debemos tomar un cuerpo masculino o femenino porque la limitación y separación son las bases de la consciencia de la tercera dimensión. Mientras estamos confinados a este estado de consciencia, no podemos aceptar la experiencia ilimitada de dos polaridades unidas dentro de la misma forma. Sin embargo, una parte nuestra a ora esa reunión con la otra parte de nuestro complemento divino. Buscamos relaciones con otros para completarnos pero en cambio encontramos que nuestra relación con otros son espejos de nuestra relación con nosotros mismos. Si queremos verdadero amor con otro, debemos primero aprender a amarnos verdaderamente.
El cuarto chakra es el chakra del Corazón. Los chakras uno al tres se denominan como los chakras inferiores; probablemente porque rigen nuestra naturaleza "inferior", más primaria, mientras que los chakras cuatro al siete son llamados chakras superiores. El quinto y sexto chakras están una octava por encima del segundo y tercer chakras, pero regulan áreas parecidas de la vida física. Por ejemplo, el quinto chakra rige la creatividad y la comunicación como el segundo chakra, pero el segundo chakra rige nuestras comunicaciones básicas en nuestras casas y la creatividad procreativa, mientras que el quinto chakra rige nuestras comunicaciones más complejas y nuestra creatividad en el mundo.
El sexto chakra está una octava por encima que el tercer chakra. Nuestro tercer chakra rige las cuestiones de "poder sobre" y "poder interior" y nuestra habilidad de sintonizar con los mensajes enviados desde la cuarta dimensión, mientras que el sexto chakra rige nuestro poder espiritual y nuestra habilidad de comunicarnos con nuestra guía superior.
El primer chakra (chakra Raíz), el cuarto chakra (chakra del Corazón), y el séptimo chakra (chakra de la Coronilla), están conectados de alguna manera de formas diferentes. Nuestro chakra Raíz trae nuestra energía femenina, manifestada físicamente a nuestros cuerpos y nuestro chakra de la Coronilla trae nuestra energía masculina, espiritualmente no manifiesta, hacia nuestros cuerpos. Estas dos polaridades transpersonales se encuentran con una explosión de luz en nuestro chakra del Corazón.
En nuestro chakra del Corazón es también donde se integran nuestras energías femeninas/material y masculina/espiritual. Por ello, el chakra del Corazón se asocia a las relaciones. Estas relaciones comienzan con la relación entre las polaridades interiores femenina y masculina, así como entre nuestras polaridades humana y divina. El éxito de esta integración tiene un fuerte impacto sobre nuestras relaciones externas y nuestra habilidad de ser felices y exitosos en nuestras vidas.
Ciertos chakras demuestran principalmente energía masculina y otros energía femenina. La energía masculina fluye hacia afuera y está relacionada con la expresión y acción, mientras que la energía femenina fluye hacia adentro y está relacionada con la recepción y la emoción.

La emoción acá está definida como "energía en movimiento". El segundo chakra (del ombligo) y el sexto chakra (entrecejo) son de energía femenina mientras que el tercer chakra (plexo solar) y el quinto chakra (garganta) son de energía masculina. Por eso somos receptivos a las emociones con nuestro femenino y segundo chakra y expresamos esas emociones con nuestro masculino quinto chakra mediante la creatividad y las comunicaciones.

Nuestro chakra sexto y femenino está una octava sobre el chakra tercero y masculino. Nuestro sexto chakra nos permite recibir el poder espiritual y la información de nuestra guía superior, y nuestro tercer chakra puede usar nuestro poder personal para expresar esa información a través de la "acción correcta" y las interacciones claras, intelectuales y/o físicas.
Los chakras primero, cuarto y séptimo tienen tanto energía masculina como femenina. Por eso, estos tres chakras nos asisten en aprender cómo integrar nuestros campos de energía masculinos y femeninos. El chakra Base o Raíz "succiona" energía de la Tierra para que sirva como fuente de vitalidad y enraizamiento, una cualidad que necesitan tanto los hombres como las mujeres. El chakra de la Coronilla "baja" energía del Universo para abrir nuestra consciencia multidimensional, una cualidad que también necesitamos los hombres como las mujeres.
El chakra del Corazón es donde se integran nuestras energías masculina y femenina así también como nuestro Ser Humano y nuestro Ser Espiritual. Dentro de nuestro chakra del Corazón, podemos elevar la consciencia a través del poder del amor o disminuir la consciencia por medio del miedo. En nuestro chakra del Corazón es donde peleamos nuestra batalla entre la luz y la oscuridad. Muchas culturas creen que nuestro Corazón es el asiento del Alma.
Es por medio de nuestras emociones que somos capaces de percibir las energías masculina y femenina de Prana cuando entran en nuestra aura a través del sistema de chakras. La experiencia de intimidad se basa en gran medida en nuestra habilidad de conscientemente percibir estas olas de energía en movimiento.

Séptimo Chakra-Masc y Fem.
Integración de la energía masculina dentro del campo de energía masculino-femenino de la 3era dimensión.
Sexto Chakra-Femenino
Recepción de poder mediante visiones y guía superior.
Quinto Chakra-Masculino
Expresión de emociones por medio de la creatividad y comunicación.

Cuarto Chakra-Masc y Fem
Integración de lo masculino/femenino y humano/divino dentro nuestro.

Primer Chakra- Masc y Fem
Integración de la energía femenina dentro del campo de energía femenino/masculino de la tercera dimensión.
Segundo Chakra-FemeninoRecepción de emociones como energía en movimiento.
Tercer Chakra-MasculinoExpresión de poder mediante acciones y el intelecto.

La relación entre nuestra energía interna femenina y masculina forma la base de cómo interactuamos con el mundo y con nuestro Ser.
En nuestro ser de dimensión superior, somos seres andróginos que vivimos en completa unidad con TODO LO QUE ES. Debemos recordar que hemos elegido tomar un cuerpo de tercera dimensión para poder aprender de la experiencia de la separación. Cuando adquirimos una encarnación física tenemos la oportunidad de aprender más sobre nosotros mismos por medio de la compartimentación de tiempo y espacio. Nuestro ser físico es como un explorador que se adentra en el territorio físico de la separación y la limitación para que podamos individualizar una porción de nosotros mismos para su crecimiento y perfeccionamiento.
Por desgracia, la tercera dimensión puede ser un plano extremadamente difícil y casi siempre estamos tan lastimados por el dolor y el miedo que parece, desde la perspectiva de nuestra consciencia humana, que no hemos crecido en lo absoluto. Sin embargo, desde la perspectiva del alma, es desde esas vidas de dolor de las que más aprendemos. Luego hay vidas en las que nos "acordamos de recordar" quienes somos. Dentro de ese recuerdo está la guía superior que nos puede cargar a través de las peores situaciones. Al final de esas encarnaciones no experimentamos la muerte. En cambio, experimentamos una gloriosa reunión mientras volvemos a Casa a nuestro verdadero Ser.
Desde el punto de vista del Alma, queremos reunificarnos con nuestro ser espiritual multidimensional, y por lo general tratamos de satisfacer esa necesidad a través de relaciones con otras personas físicas. Experimentamos esta unificación por medio de una intimidad profunda y amorosa. Sin embargo, en la tercera dimensión, la intimidad profunda está basada en fuertes límites. Si a ambas partes de la relación se les asegura que no se "perderán", no serán "absorbidos" dentro del otro con quien intiman, entonces pueden relajarse en los momentos de unidad.
La definición de intimidad es la remoción o eliminación de barreras, pero es la elección deliberada de removerlas lo que crea el sentimiento de unidad. Si cada uno percibe a su cuerpo y consciencia como su hogar, entonces pueden hacerse responsables por lo que pase a su alrededor y en su interior. Si no tenemos hogar, si vivimos en la calle donde no hay límites, nos sentiríamos tan vulnerables todo el tiempo que no nos sentiríamos seguros. Si no nos sentimos seguros, entonces no nos permitiremos fundirnos con otro por miedo a que nuestro Sí Mismo se extinga, desaparezca.
Tenemos muchas palabras para el Amor: amo el fútbol, amo el chocolate, amo las competencias, amo mi pelo, etc. ¿como se parecen estos "amores" o en qué se diferencian del amor íntimo profundo? Incluso el amor y el miedo pueden estar tan mezclados quje por momentos se hace difícil poder diferenciar uno del otro. La primera vez que de verdad nos enamoramos de alguien, nos rendimos de una manera que nunca más repetiremos. En nuestra ingenuidad, todavía no nos dimos cuenta ni tuvimos la experiencia de cuánto puede dolernos tanto amor. Entonces, cuando el amor regresa como miedo y dolor, no hemos creado aún los límites y resultamos profundamente lastimados. Después la cicatriz aparece y es allí que tememos volver a intentar una experiencia de intimidad.Es por medio de crear límites protectores alrededor de nuestra esencia personal que podemos volver a ganar la confianza y saber que no permitiremos que otro robe quienes somos. Si vemos a nuestro Ser como nuestro Hogar, podemos hacernos responsables de mantener ese Hogar. Podemos elegir dejar la puerta cerrada y encontrar la intimidad dentro o podemos elegir abrir la puerta e invitar a alguien a entrar en nuestro Corazón. ¿Dejaremos entrar a cualquiera a nuestra Casa? ¿Dejaremos que tomen lo que quieran o destruyan nuestras posesiones? NO! Debemos pensar en nuestro corazón como si fuera nuestro hogar. Tenemos en nuestro corazón lo que es más valioso para nosotros y podemos elegir compartirlo con otros -cuando es seguro-! No vamos a invitar a un ladronzuelo a nuestra casa y no queremos invitar a nuestro corazón a alguien que nos da e.
Mientras maduramos y aprendemos a diferenciar entre nuestro miedo a la intimidad y una advertencia de nuestro Ser superior de que "tal"persona no es segura para nosotros, podemos sentirnos lo suficientemente confiados como para experimentar una profunda intimidad. Sin embargo, el amor no se trata sólo de proteger y recibir. El amor, el verdadero amor interpersonal, trata sobre el "dar". No podemos dar lo que no tenemos y si no podemos amarnos a nosotros mismos, entonces será imposible que lo que demos sea verdadero amor a otros. El verdadero amor se basa en la aceptación. Solamente si de verdad nos aceptamos a nosotros mismos, podremos aceptar de verdad a otro. Cuando podamos aprender Amor Incondicional vamos a activar nuestros Corazones Superiores, pero eso no se da sino hasta que el Kundalini haya alcanzado su asenso hasta el chakra de la Corona.