28 febrero 2009

Segundo Chakra

 

La tercera y cuarta dimensiones influencian y reaccionan una con la otra. Los eventos en la tercera dimensión afectan a la cuarta y, del mismo modo, los eventos de la cuarta dimensión afectan a la tercera. Hay una relación entre las dos, que normalmente es inconsciente para nuestra realidad física. Todo lo que alguna vez pasó en la tercera dimensión permanece en la cuarta como un eco.

Este eco reverbera entre las dos dimensiones creando una especie de máquina de movimiento perpetuo que crea los mismos patrones de realidad una y otra vez. Si el patrón está lleno de amor, nos ayuda en aceptar nuestra alma en la forma física. Sin embargo, si el patrón está repleto de miedo, nos mantiene atrapados en ciclos negativos que se repiten una y otra vez. Para poder parar estos ciclos, el miedo debe ser sanado mediante el amor.

El plano Astral Inferior es la vibración más baja de la cuarta dimensión, que sostiene las emanaciones invisibles de todo miedo y negatividad que se proyecta en él desde el plano físico. El plano astral inferior es como el infierno, pero es un infierno de nuestra propia creación, por lo que es meramente la compleción de acciones que se pusieron en marcha en el plano físico.

El plano astral inferior es donde todo el miedo, enojo, amargura, penas y dolor que creamos o no sanamos en nuestra vida física, espera a ser limpiado en la siguiente dimensión. Es una especie de basurero cósmico. El miedo que la gente tiene cuando muere al mundo de la tercera dimensión se aloja en las vibraciones más bajas de la cuarta dimensión. Este miedo influenciará luego la tercera dimensión.

Para nosotros, el traer nuestra alma dentro de un cuerpo físico sirve de propósito para transformar nuestro recipiente terrenal en un cuerpo de luz. Para ello debemos enfrentar la oscuridad que hemos dejado en el plano astral inferior y limpiarla con amor. Cuando lo hacemos, creamos un túnel de luz a través de la densidad de este plano, lo que nos permite acceder a nuestro Ser Superior. Limpiar nuestro cuerpo astral inferior nos asiste en liberar nuestro enemigo más fuerte, la culpa.

Las emociones reprimidas crean pensamientos que son inconscientes.

Las emociones de nuestro cuerpo astral de cuarta dimensión interfieren con nuestros cuerpos físicos a través de nuestras hormonas y procesos bioquímicos. Dado que estos sentimientos oscuros no pueden ser accedidos mediante nuestra mente consciente, las incomodidades que siente nuestro cuerpo al mantener estos “secretos” se proyectan en nuestro consciente mediante enfermedades.

Estas emociones ocultas crean un sentido general de temor que se siente como una densa pesadez en nuestros cuerpos y/o una ansiedad suspendida que nos mantiene híper vigilantes, nerviosos y reactivos. La depresión adormece nuestras emociones, nos hace dormir y comer de más, no lo suficiente o en horarios irregulares. Así la incomodidad del cuerpo aumenta y nos hace sentir como la víctima de nuestras emociones.

Bajo esta condición, nuestro deseo de sexo se convierte en una declaración de nuestra desesperada necesidad de amor y/o conquista de nuestro ego. En un intento vano de controlar nuestras emociones buscamos drogas, alcohol, tabaco, dulces, etc.. Cada substancia crea un cierto sentimiento emocional y temporal que sirve al propósito de atenuar las emociones que nos persiguen constantemente.

El segundo chakra es el que mejor ejemplifica las emociones rojas porque es el almacén de nuestras emociones más primitivas y básicas. Son las emociones que sentimos en nuestra infancia temprana, así como las emociones conectadas con la supervivencia como el miedo a sobrevivir, rabia por injusticias, pena por grandes pérdidas o la simple alegría de estar vivos.

Las emociones del segundo chakra son emociones puras, sin la interacción de la programación mental, que son las emociones del tercer chakra. Si dejamos que se abra la bóveda de emociones almacenadas del segundo chakra, podemos curarnos en un nivel muy profundo y recuperar la maravilla y alegría que sentimos de chicos antes de crecer.

El segundo chakra está ubicado un poco por debajo del ombligo. El ombligo una vez fue el cordón umbilical que nos mantenía unidos a nuestro primer hogar físico, nuestra madre y la nutrición que ella nos proveía. El segundo chakra también representa nuestro apego a la Madre Tierra como a todas las plantas y criaturas que habitan en ella.

Este chakra tiene seis pétalos o rayos. En numerología, seis es el número que representa la responsabilidad y nutrición de la familia y la comunidad, así como encontrar el balance y armonía con nuestro entorno.

La nota musical de este chakra es la D o Re y el mantra es “vam” o la vocal “o”. Cantar estos mantras en la clave de Re mientras uno focaliza su atención en ese are del cuerpo puede armonizarnos con el entorno.

El color de este chakra es el “naranja” o anaranjado. Naranja es el color de las emociones. En el sistema de chakras hindú, el color naranja está asociado con la muerte de lo viejo. Esta “muerte” se refiere no sólo a la muerte física sino a muerte como una liberación total de las emociones dolorosas que hemos estado reprimiendo. Esta muerte también se refiere al descarte de nuestros mecanismos de defensa que hemos creado para poder sobrevivir a esas emociones, así como a las situaciones creadas por ellas.

Este segundo chakra rige y gobierna nuestro cuerpo vital y sensual. Gobierna sobre la sexualidad y la reproducción, emociones , instintos, comida y la comunicación general del cuerpo con la consciencia que lo habita. Es el chakra que gobierna el componente femenino de la sexualidad, mientras que el chakra base o raíz rige el componente masculino de la sexualidad. El chakra del ombligo es más sensual que sexual. Nos dice cómo nos sentimos sobre el sexo y el tener hijos, mientras que el chakra primero regula el sexo por placer, poder y o reproducción.

Además de la reproducción, el segundo chakra o Swadhistana (que significa “la propia morada” y “dulzura”), gobierna otra clase de actividades creativas. Nadar, escalar y arreglar el jardín, son actividades asociadas a este chakra y su conexión con la naturaleza. Esculpir y tallar usa objetos materiales de la naturaleza. Con la danza y las artes marciales, el área del ombligo se la ve como la base, el centro Hara, el área que debe ser mantenida en alineación con la Tierra para que pueda haber un balance perfecto.

2do chakra   En la simbología del segundo chakra, dentro del loto hay dos círculos: uno inscripto en el otro y forman una luna creciente, que es el (yanta) del elemento agua (Apas Tattwa) que rige éste chakra. El círculo exterior representa la dimensión consciente de la existencia; y el interior, el inconsciente: el depósito del Karma. En la luna creciente hay un cocodrilo que simboliza el movimiento de los karmas en la esfera inconsciente.

Como el primer chakra, el segundo gobierna sobre la subsistencia, pero desde la perspectiva de la polaridad femenina. El primer chakra gobierna la lucha por sobrevivir, mientras que el segundo sobre los instintos de supervivencia. El primer chakra nos induce a la batalla o a protegernos y el segundo nos ayuda en usar nuestros instintos para encontrar lugares seguros donde escondernos, vivir y criar a la prole. Así como el primer chakra, el segundo también se relaciona con el dinero, pero de una forma diferente. El primero es desde el poder que representa, mientras que el segundo por la seguridad que nos brinda.

El sentido del gusto está relacionado con este segundo chakra. El sentido del gusto es importante para diferenciar entre lo que es comestible de lo que no lo es y del placer que brinda el comer. El gusto es una experiencia muy emocional y es la base de la nutrición y el placer que otorga el comer. Comer, más específicamente “chupar”, crea el primer lazo importante entre la madre y el hijo y sirve asimismo como consuelo y alimentación.

Preparar y servir alimentos a otros es, por lo general, un acto de amor y comunidad. Las reuniones familiares se centran en esta idea de compartir la mesa entre sus miembros para estrechar lazos y compartir. Muy cercano al primer chakra, las comidas son una experiencia tradicional unida al origen y la cultura.

Cáncer es el signo astrológico asociado a este chakra porque este es el signo que gobierna sobre las emociones, el hogar, la madre y la nutrición, la receptividad y la fertilidad.

Está asociado al elemento agua. Nuestro primer hogar físico es el útero repleto de líquido amniótico (agua). Este chakra refleja cómo nos sentimos cerca del agua o dentro de ella. Psicológicamente, el agua es una metáfora y símbolo del reino emocional. El segundo chakra maneja los “instintos viscerales”, emociones básicas como el miedo, la rabia y alegría y las emociones interpersonales básicas que por lo general no se dicen.

En la anatomía rige los riñones que cumplen la función de eliminar agua de nuestro cuerpo. Es el chakra que regula nuestro ser de la segunda dimensión que queda representado por el reino vegetal y las criaturas menos evolucionadas como los peces. Ambos dos necesitan de mucha agua para sobrevivir.

El chakra del ombligo describe nuestra consciencia emocional, nuestros instintos animales y nuestra consciencia tribal. Este chakra representa la porción mamífera de nuestro cerebro donde el sistema límbico rige nuestras emociones y la memoria a corto plazo. El sistema límbico es un importante centro de creatividad y aprendizaje porque es donde se combinan la memoria y las emociones. Sabemos que es más fácil aprender cuando nos enganchamos emocionalmente que cuando estamos aburridos. Las experiencias amorosas profundas quedan impresas en nuestra mente consciente. Sin embargo, una experiencia muy negativa y aterradora puede quedar borrada de nuestra memoria consciente al ser su recuerdo muy doloroso.

Los mamíferos superiores como el perro y los monos recuerdan lo que se les enseña porque desarrollan una relación emocional con el entrenador, o porque la el alimento que se les da como premio por sus avances los hace sentir felices y alimentados. Los humanos también usan la comida y las emociones como una manera de reafirmación y recompensa.

El segundo chakra representa las edades que van desde los 2 a los 4 años de edad, cuando el niño va más allá de la supervivencia básica y empieza a desarrollar su posición en la familia (clan). Es un tiempo en el que crean su propio sentido de individualidad pero todavía dependen de la “tribu”. Es a esta edad que los chicos empiezan a asociar sus emociones con eventos específicos, pero son dependientes de sus cuidadores por la debida interpretación y guía. Los eventos emocionales que ocurren durante esta edad son frecuentemente inconscientes para nuestro ser adulto, pero forman la base de muchas de nuestras creencias fundamentales sobre nosotros mismos y nuestras habilidades.

Antropológicamente, el segundo chakra representa el tiempo cuando la civilización avanzó más allá de las cavernas y fue capaz de asentarse en tribus. Para este tiempo, muchas tribus empezaron la agricultura y ganadería. Ya que la gente vivía de lo que les daba la tierra, adoraban diosas con ceremonias y sacrificios.

Las glándulas endócrinas para este chakra son las gónadas, que consisten ambas en órganos sexuales masculinos y femeninos. Estas incluyen los ovarios, testículos y la glándula próstata. La próstata también está gobernada por el chakra raíz. Las hormonas tienen una fuerte influencia en el humor, como muchas mujeres con síndrome post menopáusico pueden comprobar. Lo no se nota mucho es la interacción entre la testosterona y la adrenalina. Cuando el síndrome luchar/correr se activa en el hombre, la adrenalina en su sistema interactúa con la testosterona para crear una combinación explosiva. Los esteroides también generan fuertes reacciones emocionales.

Los órganos sexuales femeninos y masculinos sanos, hacen a nuestra personalidad radiante y magnética, nuestros ojos se ven brillantes y luminosos y nos dan un aura de auto-realización. La calidez interior de glándulas sexuales vibrantes evita la tendencia a la inflexibilidad, endurecimiento y testarudez que viene con el envejecimiento. De hecho, una vida sexual activa y saludable puede traer balance y vitalidad a la vida en nuestros “años dorados”.

El segundo chakra está ubicado en el plexo lumbar, que rige el sistema reproductor, el abdomen y la región lumbar de la espalda.

Cuando el segundo chakra está limpio y claro nos sentimos pacientes, resistentes, nutridos y seguros. Son sentimos en intimidad con nuestros familiares, amigos y vecinos y el planeta en sí. Nos sentimos “en casa” en nuestros cuerpos físicos y somos capaces de comunicarnos con nuestro “ser”. Nuestras emociones están balanceadas y podemos confiar en nuestros instintos e intuición.

Nuestra vida sexual es natural y amorosa y somos capaces de poder balancear los componentes masculino como femenino de nuestra sexualidad. Nos alimentamos sanamente y en las proporciones indicadas para los requerimientos de nuestro cuerpo y disfrutamos de la comodidad de sentirnos libres de conductas adictivas. Nuestro sistema de eliminación es regular y nuestros órganos sexuales, riñones y vejiga están saludables.

Pero si este segundo chakra está fuera de línea, nos sentimos impotentes, frígidos o sobre estimulados sexualmente. Quizás no seamos capaces de disfrutar del sexo o podemos usarlo como una adicción para cubrir lo que realmente estamos sintiendo. Podemos sentirnos disociados de nuestra familia o amigos y hasta enfermos o incómodos con nuestra casa. La comida y la bebida puede ser adictiva y lo hacemos para consolarnos y cubrir emociones de las que no somos muy conscientes.

El miedo y el enojo están escondidos bajo la superficie de nuestra conciencia, lo que nos hace ansiosos y/o deprimidos. Viejas creencias de limitación y miedo sabotean nuestra conducta y nos mantienen funcionando en “modo de supervivencia”. La vida se torna en una lucha día a día y sentimos que vivimos precariamente porque no somos capaces de generar suficiente dinero para sentirnos cómodos en nuestra casa y seguros en nuestra vida familiar.

La localización del segundo chakra en el planeta Tierra como un ser vivo, se ubica en el Amazonas Brasilero. Un paraíso de fertilidad y crecimiento, siempre y cuando no terminemos por destruirlo.

Este segundo chakra rige nuestros cuerpos de la segunda y tercera dimensión. Este chakra, más que cualquier otro, representa nuestro animal humanoide. Los animales tienen emociones al igual que nosotros. Es mediante la consciente “consciencia” de nuestras emociones de la segunda dimensión que somos capaces de convertirnos en protectores de la Madre Tierra, en vez de sus viles destructores. Si sentimos la calidez y protección de un árbol, si podemos ser capaces de honrar el alimento que comemos y el agua que nos refresca, no polucionaríamos ni destruiríamos al planeta que nos lo provee.

Sin embargo, si las emociones reprimidas que albergamos de terror y rabia, veremos al mundo a nuestro alrededor como un enemigo que debemos conquistar. Cuando somos capaces de sanar nuestro dolor del pasado, podremos sentir la conexión con la Tierra y todas sus criaturas. Es vital que amemos nuestros cuerpos, porque al lograrlo, de verdad seremos capaces de proteger la Tierra cuyo cuerpo llamamos Hogar.

El segundo chakra simboliza nuestras emociones y cómo nos informan de nuestros sentimientos acerca de la vida y de nosotros mismos. Lamentablemente las emociones son frecuentemente dominadas por el dolor, la culpa, el enojo y el miedo de nuestro pasado. Este registro de antiguas emociones actúa como una papelera llena y un bollo de papel más es suficiente para rebalsar su contenido. Nuestro inconsciente, en especial el inconsciente anclado en el segundo chakra, es esa papelera. Las emociones que reprimimos son las piezas de papel que lo llenan.

Muchas veces funcionamos en el límite del agobio y no nos permitimos “sentir” mucho por miedo a que la represa se rompa. Sin embargo, nuestras emociones son importantes barómetros que nos guían a través de nuestra vida tanto interior como exterior. Si nos permitimos conscientemente “tener nuestras emociones” sin perder nuestro auto-dominio, de forma que nos posean, pueden servirnos tanto como los manómetros de los autos. Son indicadores de lo que puede estar mal y necesita arreglo. Nos anuncian del peligro o si estamos a salvo.

Los centros del cerebro de las emociones y la memoria están íntimamente relacionados. Nuestra memoria funciona por asociación y las memorias cargadas de las mismas emociones se almacenan en el mismo “archivo”. Es por eso que las emociones reprimidas de nuestro pasado olvidado amenazan con derribar situaciones presentes que activan las mismas emociones. En este punto las emociones pasadas amplifican nuestras emociones presentes a niveles inapropiados.

Afortunadamente, nuestro niño está vivo y viviendo en nuestra mente inconsciente. Si somos capaces de darle a ese niño interior lo que necesita y nuca recibió, podemos empezar a sanar nuestras viejas heridas. De esta manera aprendemos a discriminar entre el dolor de nuestra infancia y el dolor del presente. Así, podemos tomarnos un momento para reasegurar a nuestro niño interior, de que está seguro y a salvo y que nosotros, como adultos, manejaremos las situaciones que se presenten.

22 febrero 2009

Mitología Gay

Ericthonius, el primero en aparejar cuatro caballos a una carroza, era el más rico de los mortales. Tenía un hijo que se llamaba Tros, señor de los Troyanos. De él nacieron tres jóvenes inmaculados: Ilus, fundador de Ilium, Assaracus y Ganimedes, el más hermoso de todos los nacidos de la raza humana. Tros amaba a Ganimedes desde el fondo de su corazón y dispuso guardias y tutores para que lo cuidaran mientas luchaba o montaba con los perros de caza, o nadaba por las corrientes y rompientes del cálido Mediterráneo.

Un día, mirando hacia abajo desde el trono del Monte Olimpo, Zeus espió a Ganimedes en los prados del Monte Ida, jugando con sus amigos bajo la mirada de sus tutores. Instantáneamente, el Rey del Cielo se enamoró de los muslos del joven troyano. Zeus se sacudió a sí mismo y se convirtió en águila poderosa. Se lanzó hacia abajo en picada hacia el mundo de los hombres. Lanzando rayos hacia cada lado, creó una enorme tormenta que convirtió el día en noche. Bajo la cubierta de la tormenta el águila majestuosa agarró con ternura al joven con sus garras. Los guardianes intentaron detenerlo mientras los perros de caza ladraban enloquecidos. Haciendo caso omiso, el dios y el joven se elevaron más y más alto y se desvanecieron en la nada.

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En un abrir y cerrar de ojos, los dos llegaron al Olimpo. El águila plegó sus alas, se sacudió una vez y recuperó su forma divina. Llevó a Ganimedes a la cama y lo nombró servidor del vino (un alto rango en las cortes reales consistente en servir vino en la mesa real). Pero para hacer lugar para Ganimedes, Zeus tuvo que despedir a Hebe, la hija de Hera y suya propia, quien servía las bebidas en las festividades divinas. Hera vio todo eso y se enfureció en odio y celos.

Todos los otros dioses se regocijaron de tener a Ganimedes entre ellos, por su belleza llena de gracia. Ganimedes pensó que servir néctar a los inmortales era algo estupendo y cuando llenaba la copa de su amante (Zeus) se aseguraba de besarla primero y darle media vuelta mientras la ponía en manos de Zeus.

Mientras tanto en la Tierra, el corazón de Tros estaba colmado de una marga y cruel amargura sin saber dónde la tempestad divina había llevado a su hijo. Lloró lágrimas infinitas. Incluso Zeus estaba conmovido por su dolor. Envió a Hermes como mensajero, haciendo saber a Tros que su hijo estaba entre los dioses, inmortal y por siempre joven. Zeus dio a Tros un par de yeguas briosas a cambio de su hijo, capaces de caminar sobre el agua e inmortales. Las mismas que llevan a los inmortales. El corazón de Tros se llenó de regocijo y alegría conduciendo sus nuevos caballos tan rápido como el viento.

Hera, aparte de ella misma, desató su ira destruyendo a los troyanos. Pero Zeus, agradecido por el amor de Ganimedes, hizo un lugar a Ganimedes entre las estrellas como Acuario, el portador del agua. Allí se mantiene erguido, sonriendo, derramando néctar y escudado hasta este día por las alas de la constelación del Águila.

 

Aclaración:

El libro de Los Mitos Griegos Gay restaura el contenido homosexual y homoerótico de los mitos griegos. Pero los Mitos Griegos Gay, de hecho la “mitología gay” en general, es un nombre inapropiado. “Gay” como una identidad sexual es un desarrollo reciente, que surge en el siglo XX y nuestra idea de lo que significa ser gay u homosexual ha sido altamente influenciada por el creciente activismo gay y el emergente derecho para los gay dentro del escenario cultural. En el tiempo de los Griegos no había tal identidad gay o heterosexual y no compartimentalizaban su sexualidad en homosexual o heterosexual. Sus pasiones homosexuales eran parte de su expresión erótica como seres sexuales. No consideraban su amor por los jóvenes como gay u homosexual, separado de otras expresiones sexuales, y el valor de la relación era juzgado no por el género de la persona que se amaba, sino por sus resultados.

09 febrero 2009

Primer Chakra

Todos nuestros sentidos, percepciones y posibles estados de consciencia pueden ser divididos en siete categorías que están asociadas con cada uno de los siete chakras. Cada chakra representa cierta porción de nuestro cuerpo, así como ciertas experiencias y estados de consciencia.

Las tensiones que se sienten en nuestra psiquis también se sienten en nuestros cuerpos mediante el sistema de chakras. Así, las tensiones que sentimos en nuestro cuerpo también se experimentan en nuestra psiquis. Los chakras son la forma en que nuestro ser inconsciente y superconsciente se comunican con nuestra mente consciente.

Cada chakra vibra en una frecuencia diferente. Las frecuencias más bajas están más cerca de la base de la columna vertebral y las frecuencias más altas, más cercanas al tope de la cabeza o coronilla. Como explicaba en otro post, los chakras están ubicados sobre la superficie de nuestro cuerpo etérico. Cada uno de los siete chakras principales está en un sitio distinto a lo largo de la espina dorsal y cada chakra influencia una glándula endocrina y un plexo nervioso.

El primero de los chakras es el llamado chakra raíz, ubicado en la base de la espina dorsal. Este chakra gobierna las vibraciones más bajas de nuestro cuerpo y tiene la longitud de onda más lenta. Tiene cuatro rayos o “pétalos”. Cuatro es el número del cuadrado y de las bases, el cimiento. El cuadrado está relacionado con ser honesto, con cuadrar un asunto. Las cuatro energías de la Tierra, fuego, tierra, aire y agua y las cuatro direcciones cardinales. Cuatro es la base sobre la que se construye o edifica: cuatro paredes, cuatro lados, cuatro patas, cuatro ruedas, etc.. Todos ellos representan un basamento sólido.

Este chakra posee una vibración relativa a la nota Do y un mantra vibratorio que es el “lam” o el sonido de la letra “e”. Cantar ese mantra en Do mientras enfocamos la atención en ese área del cuerpo, puede permitirnos acceder más conscientemente a la energía de ese chakra.

El color asociado a este chakra es el rojo, que corresponde con la frecuencia de onda más baja que percibe el ojo humano dentro del espectro luminoso. También es el color asociado con el enojo, la rabia, la violencia o la vitalidad.

La regencia de este primer chakra es sobre las energías físicas. Este chakra base o chakra raíz, gobierna sobre el vigor, la herencia, la supervivencia, la seguridad, la pasión, el dinero, el trabajo y el hogar o refugio físico. Es el que se encarga de ayudarnos en nuestra supervivencia física de todos los días y lo necesario para lograrla.

El sentido del olfato, como el sentido más antiguo en el ser humano, también se asocia a este chakra. Es el sentido que primero se despierta luego de nuestro nacimiento físico. Los receptores del olfato están ubicados en la base de nuestro cerebro y alimentan directamente en nuestro sistema límbico, que es el área de la memoria y las emociones. Por eso, las emociones pueden automáticamente despertar y acceder a memorias almacenadas en el inconsciente.

El chakra base está también asociado con el signo astrológico de Tauro. Este signo tiene como símbolo al toro y al igual que el chakra raíz, este animal es símbolo del poder masculino y la fertilidad.

El primer chakra es tanto la base de nuestra energía masculina como la femenina. Representa nuestra voluntad masculina y los órganos sexuales del hombre, como la energía femenina de la Diosa Kundalini. Por ello, un hombre puede aprender a integrar su poder femenino y una mujer puede aprender a integrar su poder masculino a través de la limpieza y apertura de este chakra.

La Tierra es el elemento asociado con el primer chakra y el reino mineral es el tope de su jerarquía. Los cristales siempre fueron vistos como objetos preciosos por parte de la humanidad y además son usados en la sanación esotérica. Dado que rige nuestro primer ser dimensional que es incapaz de reflejarse sobre sí mismo, las percepciones provenientes del primer chakra son generalmente inconscientes. Esta porción dimensional nuestra sólo puede ser consciente del rebaño o de la consciencia de la especie.

Aunque el chakra base tiene muchas cualidades masculinas, es también el asiento de la Diosa Kundalini y por eso se lo asocia con frecuencia con nuestra relación con la madre personal y con la madre Tierra. Nuestra relación con nuestra madre dispone nuestra actitud hacia el hogar, la seguridad y el dinero. Si se nos corta de nuestras raíces, nos sentimos cortados de la tierra también.

Es un chakra vital para la permanencia física en el planeta.

El primer chakra rige nuestra consciencia de supervivencia y representa nuestro ser más inconsciente y primitivo. Es el chakra que representa la parte reptil de nuestro cerebro que es el tronco cerebral, la parte del cerebro que se une a la médula espinal, el centro de soporte de la vida. El tronco cerebral y la parte inmediata superior a él se lo llama el cerebro reptil porque lo tienen todas las criaturas, desde los reptiles hasta los humanos. Para los reptiles, esta área es todo su cerebro, pero para los humanos es la base o inicio del cerebro. De hecho, parte de este sector se lo conoce como tronco cerebral o encefálico que conecta con la glándula pituitaria, dentro del cerebro, a la altura del entrecejo.

Cada chakra tiene un tiempo representado en la cronología de la persona. El chakra raíz representa el tiempo que va desde el nacimiento hasta los dos años de vida. Este es el tiempo previo a haber completado nuestro proceso de individuación y aún nos percibimos como parte de nuestros padres. Este chakra representa nuestra lucha para llegar a un acuerdo con nuestra vida física y nuestro cuerpo físico. Nuestro espíritu multidimensional es nuevo respecto de las limitaciones y separaciones de nuestra realidad de tercera dimensión y luchamos para aprender a controlar nuestros vehículos físicos. Afortunadamente, viajamos naturalmente hacia las dimensiones más altas a esta edad y podemos regresar a Casa cada vez que desesperadamente necesitamos comprensión y consuelo.

En términos antropológicos, el primer chakra representa el tiempo en el que la humanidad vivía en cuevas. En ese tiempo de nuestra civilización, vivíamos día a día. Para apañar nuestra lucha por la supervivencia, tendíamos a adorar animales y otros aspectos de nuestro entorno físico.

Cada chakra alimenta de prana a diferenetes glándulas endocrinas. Así como hay siete chakras, hay siete glándulas endocrinas. Ambos, los chakras y las glándulas, están alojadas a lo largo de la médula espinal. Estas glándulas producen hormonas y las vuelcan al torrente sanguíneo. Se las llama glándulas de secreción inerna porque no poseen un canal o conducto que salga de ellas y las conecte con alguna parte específica del cuerpo. En cambio, las hormonas que segregan son liberadas al torrente sanguíneo desde donde son llevadas por la sangre a cada órgano y tejido para cumplir con su función para el cuerpo físico.

Cada glandula está relacionada internamente con otras glándulas y también trabajan de cerca con el sistema nervioso y circulatorio. Para que los órganos del cuerpo puedan trabajar bien, la sangre debe contener ciertos químicos. Muchos de estos químicos son secretados por las glándulas endócrinas y esta secreción es vital para el funcionamiento saludable de todo el sistema.

La glándula endócrina del primer chakra son los adrenales. De hecho son dos adrenales ubicadas encima de cada uno de los riñones. Son las glándulas que se activan ante situaciones de riesgo o cuando el cuerpo es llamado a la batalla. Cuando se libera adrenalina (de allí el nombre) en el torrente sanguíneo, nuestras percepciones son más claras y tenemos más vigor y nos sentimos con más coraje.

La liberación de adrenalina activa el reflejo de correr o pelear, que nos prepara para luchar o para escapar ante la presencia del peligro. Esta secreción se produce ante peligros reales (presencia de un león) o imaginarios. Por ello, nuestras emociones pueden activar la liberación de adrenalina cuando nos sentimos en extremo con miedo o incluso con ansiedad crónica. Este primer chakra es el chakra de la supervivencia y el sindrome de pelear o correr es vital para la supervivencia de la especie.

La ubicación de este chakra es cerca del plexo sacro. Este plexo es el centro nervioso que regula el esqueleto, las piernas, los pies, el sistema eliminatorio (orina, heces), los órganos reproductores masculinos (gónadas) y la próstata. Cuando hay un problema con una pierna o pié del lado derecho, masculino del cuerpo, puede indicar asuntos irregulares en la confianza sobre la voluntad personal. Si es del lado izquierdo, femenino, puede indicar problemas de confianza sobre la vida emocional propia.

Cuando el chakra base está limpio nos sentimos seguros, arraigados y estables. Podemos usar un buen sentido común para balancear nuestras finanzas y también nuestras responsabilidades cotidianas y aún poder iniciar nuevas actividades e intereses. Nuestro sistema eliminatorio funciona bien, la actividad neuronal de las piernas y pies es saludable y nuestra habilidad para iniciar encuentros sexuales es cómoda y natural. Nuestro chakra base es el hogar de la Serpiente Dormida, nuestra energía Kundalini. Cuando este chakra está limpio y balanceado, la Diosa Kundalini Shakti puede despertar y comenzar su ascenso gradual hacia la unión con el Señor Shiva.

Por otro lado, si este chakra está fuera de balance o sucio, nos sentimos inseguros y temerosos. Podemos incluso volvernos ausentes de mente porque no estamos bien enraizados. También podemos tener dificultades con nuestras finanzas y las necesidades de todos los días. La seguridad que derivamos de las cosas materiales las sentimos amenazadas. También puede traer problemas con el hogar, el cual es nuestra base de operaciones y refugio en la vida física. Podemos volvernos autoindulgentes y muy autocentrados y sufrir de depresión y congoja. En lo físico puede producir problemas de hemorroides, constipación o diarrea, ciática o problemas de próstata.

Esos asuntos arriba mencionados están relacionados con nuestra capacidad de “soltar”. No podemos dejar ir nuestra tristeza, soltar fuentes de soporte material o de comfort que requieran finanzas, o incluso dejar ir y soltar los materiales de deshecho del cuerpo. Si no podemos soltar lo que nos retiene, no podemos avanzar. Los problemas con el nervio ciático y los problemas con las piernas y pies muestran claramente esta dinámica. Los problemas de ciática surgen debido a deseos sexuales o creativos frustrados.

Así como el primer chakra representa el cuerpo físico, el chakra base del planeta Tierra representa el suyo. El primer chakra del planeta se unbica en el monte Sinaí en el Oriente Medio. Gaia está dejando que su Kundalini ascienda a encontrarse con su contraparte Divina. Es tiempo de oír su llamado. De allí que ese sector del planeta sea el centro de mucha turbulencia.

El primer chakra rige nuestros primer y segundo ser dimensional. Nuestro ser de primera dimensión representa el código genético, las células y minerales de nuestro cuerpo. También representa nuestro ser más primitivo y animal que queda sugerido por la respuesta de correr o pelear que sirve para asegurar la supervivencia de la especie. El chakra raíz también rige las glándulas sexuales masculinas y la testosterona que segregan. Esta testosterona conduce lo masculino en nuestra sociedad y la polaridad masculina de nuestra psiquis para perpetuar y proteger a la humanidad.

08 febrero 2009

Kundalini

Los chakras son pequeños vórtices que descansan en la superficie del doble etérico. Sus dos funciones son absorber y distribuir prana hacia los cuerpos etérico y físico y unir el mundo astral de la cuarta dimensión, con la consciencia física. El Prana (energía vital) corre hacia el centro del chakra desde un ángulo recto.

Los chakras son como ruedas con distinto número de rayos. Cuando el Prana entra al centro del chakra pone en marcha una segunda fuerza. Esta fuerza secundaria gira alrededor del chakra con su frecuencia de onda característica, creando una ondulación que atrapa los rayos y hace que el chakra gire. Cuanto más prana pueda asimilar el chakra, más rápido va a girar y mayor será la interacción entre el mundo físico y el mundo astral.

Ser consciente del flujo de prana permite que más de él entre en nuestro cuerpo físico. Los seres de las dimensiones más bajas que no poseen suto-consciencia, tienen menos prana fluyendo hacia sus formas. En la medida que las formas de vida se hacen más y más conscientes de sí mismas y de su entorno, permite decidir si desean experimentar más del Plano Astral.

La voluntad de experimentar el Plano Astral causa un impulso dentro del cuerpo astral a abrir un vórtice, que es uno o más de los chakras a través del cual el Plano Astral percibe el mundo físico y el mundo físico percibe el Plano Astral. De esta manera, se establece una sociedad entre nuestro ser de la tercera y cuarta dimensión en más de un área de nuestra vida.

Mediante el flujo de Prana, nuestro cuerpo físico puede experimentar más de la cuarta dimensión y nuestro cuerpo astral puede experimentar más del mundo físico. Cuando el Kundalini (energía cósmica primordial en el individuo), también conocido como la Serpiente de Fuego, se integra con el prana, los chakras se vivifícan y la percepción de los mundos superiores se hace gradualmente más consciente.

La energía Kundalini emana del Sol y se aloja en el núcleo de la Madre Tierra, del mismo modo como se asienta en la base de nuestra espina dorsal (columna). El Kundalini es la fuerza que nos invita a volver a Casa y es la fuerza que puede transformar nuestros vehículos terrestres (cuerpos) en vasijas que puedan hacer ese viaje.

El Kundalini es la energía infinita más elevada, que es dinámica y esta enrollada en la base de nuestra columna. Dentro de la Fuerza Kundalini se hace contacto con la infinita energía creativa y la energía sexual física finita. Para que el alma alcance su máximo potencial espiritual mientras está encarnada en la forma física, la gran masa de energía kundalini encerrada dentro del chakra raíz, debe ser liberada para ascender hacia el chakra de la coronilla o séptimo chakra.

El chakra raíz, en la base de la columna, representa nuestra conexión con la energía femenina que se manifiesta en el cuerpo del planeta Tierra. El chakra de la coronilla, en la parte superior de nuestra cabeza, representa la energía masculina que existe como potencial puro en las dimensiones no físicas. Esta energía irradia hacia la Tierra dentro del Prana y las emanaciones de Kundalini del Sol.

Cuando la energía Kundalini ascendió por la columna para encontrarse con su contraparte, la unión entre Espíritu y Materia queda consumada. A Kundalini se la conoce en el mundo oriental como la Diosa Shakti. Cuando la Diosa Shakti se despierta, nos arrebata en su tremenda pasión para reunirse con su señor Shiva en el chakra de la coronilla.

Este matrimonio místico simboliza la combinación de las energías masculinas y femeninas dentro de nuestro cuerpo y el despertar de nuestra consciencia multidimensional. Luego de este matrimonio, estamos lo suficientemente claros para que nuestra alma pueda habitar fuera de la forma física y viva su propósito divino a través nuestro.

En el mundo occidental el Kundalini es simbolizado por el caduceo, la vara con dos serpientes que la rodean en espiral. En el tope hay dos alas, que son la imagen de Mercurio o Hermes, quien es el mensajero de los Dioses. El caduceo es el símbolo de la sanación, la salud y la transformación.

La vara central simboliza la espina dorsal. En la filosofía del Yoga el cordón central se llama Sushumna y representa el enraizamiento, el cordón neutral de las tres partes del Kundalini que se eleva.

El cordón de la izquierda es el Ida, que representa el lado femenino. Tiene carga negativa y termina en la nariz izquierda y tiene características frías relacionadas con la Luna. El lado derecho se llama Pingala y representa el lado masculino. Está cargado positivamente y termina en la nariz derecha y tiene características cálidas, relacionadas con el Sol.

El Ida y el Pingala representan las energías masculinas y femeninas que tenemos todos, independiente de nuestro género.

El Kundalini tiene dos aspectos. Un aspecto es frecuentemente percibido como la energía cósmica de la fuerza de vida espiritual. En China esta fuerza se la conoce como Chi y en Japón es Ki, mientras que en la India es Prana y en la cultura occidental es considerada la energía del Espíritu Santo. Todos tenemos un forma limitada de energía Kundalini que recorre nuestro cuerpo o de lo contrario no podríamos vivir. Es nuestra “fuerza vital”. Kindalini es la energía que se difunde y enerva el mundo como lo experimentamos.

El segundo aspecto de Kundalini es oculto o la forma interior que normalmente esta “dormida” como una pequeña lámpara de energía almacenada en la base de la columna es nuestro chakra raíz. Esta energía por lo general se duerme muy temprano en nuestra vida poque nos enganchamos en el proceso de vivir. Como niños, debemos aprender a identificar con nuestros sentidos, los procesos mentales y emocionales y con la herencia genética de nuestro cuerpo físico. Para aprender a sobrevivir en el mundo físico, normalmente nos separamos de cualquier consciencia de nuestra Alma.

Cuando nuestro Kundalini interior se despierta, vuelca nuestra consciencia hacia adentro, hacia nuestra Fuente y ofrece una oportunidad de descubrir quién somos, de dónde venimos y dónde está nuestro verdadero Hogar. Es el comienzo del viaje espiritual que nos permite recuperar nuestra consciencia multidimensional. Sin embargo, para que la energía Kundalini latente se elever por la espina dorsal sin un incidente físico, nuestras energías masculina y femenina deben estar balanceadas y nuestros chakras deben estar limpios y claros.

Cuando el Kundalini se despierta, es una fuerza de transformación dramática que fluye a través de los nadis (canales energéticos), los canales nerviosos del cuerpo, y se eleva desde la base de la columna hasta el Sushumna. (Canal que conecta los chakras 1 y 7). En la medida que esta fuerza entra en cada chakra, incrementa su revolución. El giro acelerado de los chakras expele las toxinas, lo que incrementa la frecuencia de resonancia de cada chakra.

Esta experiencia puede compararse con cambiar la corriente de 110 a 220 v. La experiencia es una mezcla bendición, alegría, terror y rabia. Cada memoria y emoción atrapada dentro de cada chakra debe liberarse. Esta limpieza puede ser dolorosa, pero cuando se completa, podemos experimentar la vida con un nivel de paz y alegría que antes parecía inimaginable.

Durante este tiempo tan especial de transformación planetaria, más y más de nosotros somos capaces (o pronto lo seremos), de responder a la llamada de la Diosa Kundalini. Las energías masculinas y femeninas han estado en lucha por la dominación durante eones de tiempo. Ahora es el tiempo para cada uno de nosotros de balancear y unir nuestras energías masculinas y femeninas, nuestro Yin y nuestro Yang. De esta manera, el Yin de la materia y el Yang del espíritu pueden combinarse dentro de nuestra consciencia y dentro de nuestro cuerpo terrestre. Como cualquier viaje, es un viaje que empieza con un primer paso. Este paso es la determinación de romper con las barreras de nuestra mente inconsciente para liberar la sabiduría, poder y amor que está atrapado detrás del velo de nuestro olvido. Cuando sanamos nuestra historia de dolor y miedo, Kundalini puede empezar a elevarse hacia Sushumna, chakra por chakra.

Sin embargo, la cautela y la paciencia son vitales en este proceso. Forzar el despertar de Kundalini antes de estar física y moralmente preparados puede causar graves consecuencias. Uno nunca invoca a Kundalini por razones de curiosidad o razones egoístas. Su fuerza pertenece a la quinta dimensión y así como una hoja seca no sobrevive a un incendio, nuestro indómito ego no puede sobrevivir el despertar de la Serpiente de Fuego.

07 febrero 2009

Amor y poder

Nuestro poder personal fue incentivado o limitado durante nuestra infancia.

En términos tridimensionales, nuestro primer entorno pudo tanto dotarnos de un sentido de poder personal si nuestros padres fueron amables, positivos y nos respaldaban, o nos daban oportunidades para tomar nuestras propias decisiones para experimentar el éxito o el fracaso. Nuestro entorno primario pudo quitarnos el poder personal si nuestros padres nos limitaban con críticas, crueldad, sin sensibilidad o castigos injustos.

En términos de la cuarta dimensión, nuestro poder nos fue dado o quitado a través de los pensamientos de aquellos alrededor nuestro en nuestra infancia. Aunque hayamos perdido nuestro poder de la cuarta dimensión en la vida de adultos, era, sin embargo, algo normal en nuestra infancia. Frecuentemente, como niños, podíamos ver hadas, hablar con los animales o relacionarnos con nuestros muñecos como si estuvieran vivos. Los adultos pudieron haber dicho “qué simpático, que buena imaginación tenés” o “callate, no existen las hadas y los perros sólo ladran”. Entonces en qué creíamos? A quién le dábamos el poder, a las hadas en las que creíamos, el perro que nos amaba o a los padres que nos daban comida y un techo?

La regla de oro de la naturaleza es la supervivencia. Podíamos sobrevivir sin hadas y sin perros que nos hablaran, pero no podíamos vivir sin un hogar y alimento. Por ello, los escuchábamos a “ellos”, a aquellos que nos estaban criando. Así, su realidad se convirtió en la nuestra.

Si tuvimos la suerte de tener padres que se sintieron poderosos y nos dieron amor, protección y coraje, entonces tuvimos una realidad feliz y segura en la que pudimos florecer al máximo de nuestro potencial. Por el otro lado, si nuestros padres tenían miedo, estaban enojados o se sentían víctimas indefensas del sistema o de otros, entonces estamos en peligro de recrear ese mundo al ser nuestro único modelo.

También creamos esa realidad porque la entrada a nuestra Alma, nuestro mundo astral de la cuarta dimensión, fue desalentada y descartada como “nuestra simple imaginación”.

Como niños, la puerta psíquica a la cuarta dimensión aún estaba abierta y claramente podíamos captar todo el dolor, miedo, enojo y pena de nuestra familia y otros con quienes éramos íntimos. El principal problema era que cuando “psíquicamente” captábamos el entorno astral alrededor nuestro, que eran los pensamientos y sentimientos de otros, no lo percibíamos como pensamientos y sentimientos de otros. Los percibíamos como si fueran propios.

Nos sentíamos como la víctima, éramos nosotros quienes estábamos tristes, enojados o con miedo y creíamos que no podíamos crear una vida mejor. Por ello, creamos creencias centrales sobre nosotros que nos protegían de nuestro incómodo mundo emocional. Estas creencias fundamentales eran frecuentemente sobre nuestras propias limitaciones, tales como: “no soy lo suficientemente bueno”, “no lo merezco”, o “no soy valioso”. Entonces pudimos mantener la creencia necesaria de que era nuestra inadecuación y no la de nuestros padres o entorno la que era la fuente de nuestros problemas. La realidad es que las creencias fundamentales que creamos eran probablemente las mismas creencias fundamentales que crearon nuestros padres y nos las pasaron psíquicamente. Sin embargo, estas creencias fundamentales crearon una ilusión de protección sobre un mundo duro y hostil. Efectivamente, para nuestro ser interior que recuerda que somos seres de luz dorados, la tercera dimensión se sintió muy dura y restrictiva. Por ello, la mayoría de nosotros se olvidó de nuestro cuerpo de luz porque no pudimos volver a ese cuerpo y sólo nos causaba dolor recordarlo.

Sobre el escenario anterior, el niño aprendió que poder es igual a “poder sobre” otro(s). Si sus padres eran víctimas, entonces ellos también deben serlo. Debido a que el niño aún tenía la “segunda visión” del Plano Astral, podían ver y sentir el miedo y la victimización que era la base del enojo y la pena de sus padres.

¿Cómo puede aprender un niño sobre el poder interior? ¿Cómo puede un niño aprender sobre creencias fundamentales positivas como: “soy poderoso, soy inteligente y soy adorable”? Los padres pueden “actuar como” si fueran cariñosos, “actuar como” si no tuvieran miedo y “actuar como” si fueran felices. Sin embargo, el niño todavía “siente” la verdad porque el o ella aún está despierto a su Ser Astral. Desafortunadamente, para el momento en que el niño aprendió a cerrar la puerta, el daño ya está hecho.

¿Qué puede hacer un padre?

Un padre puede volver a su propia infancia, encontrar la causa de sus creencias fundamentales negativas y sanarlas. Entonces el padre no tiene que “actuar” como si estuviera contento o feliz. Así el padre puede “ser” feliz y amoroso. No podemos dar lo que no tenemos. Si no tenemos dinero encima, cómo podríamos darle a otro? Si no tenemos amor en nosotros mismos, entonces cómo podríamos darlo? Nuestra sociedad ha visto el poder en el dinero y haría cualquier cosa por obtenerlo. Pero cuántos de nosotros hemos verdaderamente experimentado el poder del amor, amor de nuestro SER hacia nosotros mismos?

05 febrero 2009

Discapacidad ?

Cuando el amor y la voluntad superan las limitaciones.