23 enero 2008

La Gran Afirmación

La gran afirmación aparece en dos modelos, el cósmico y el individual. En su esencia es el mismo en ambos, pero en cada uno funciona desde un punto de vista distinto. Es siempre el principio de Ser, aquello que es en distinción con aquello que no es; pero para captar el verdadero significado de esto, primero debemos entender qué significa “aquello que no es”. Es algo más que mera inexistencia, pero no vamos a complicarnos con lo que no existe. Es aquello que es y no es al mismo tiempo y lo que responde a esta descripción lo llamamos “condiciones”. El pequeño afirmativo es aquel que afirma condiciones particulares como todo lo que puede captar, mientras que el gran afirmativo capta una concepción más amplia, la concepción de aquello que da origen a las condiciones. Cosmicamente es el poder del Espíritu que emana toda la creación como expresión de sí mismo, y es por eso que hablaba en otro post de esta serie, de la creación de todo el Universo visible de la nada. Como lo dicen las escrituras occidentales y orintales por igual, es el aliento del Espíritu Original; siguiendo con lo que dije en artículos precedentes sobre la reproducción de este Espíritu en el individuo, que por su misma naturaleza del propio proceso creativo, la mente humana debe ser de la misma cualidad que la Mente Divina; entónces descubrimos que un segundo modo del Esíritu Original es posible, es decir, el que opera mediante la mente individual. Pero tanto si actúa cósmica o personalmente, siempre es el mismo Espiritu y por eso no puede perder su carácter intrínseco, el cuál es, el poder de crear de la nada. Es la contradicción directa del dicho en latín que dice “ex nihilo nihil fit” (de la nada sale nada) o nada puede hacerse de la nada; y es el reconocimiento de la presencia de este poder en nosotros mismos lo que puede hacer “algo” de la nada, es la clave de nuestro futuro progreso. Como resultado lógico del proceso creativo cósmico, el trabajo evolutivo alcanza un punto donde el Poder Originario crea una imagen de sí mismo y de este modo enfrenta un punto de partida fresco desde el que puede trabajar específicamente, así como en el proceso cósmico trabaja genericamente. Desde este nuevo punto de partida, de nigún modo contradice las leyes del orden cósmico, sino que procede a especializarlas, obteniendo resultados a través del individuo que de otro modo no podrían lograrse.
El Espíritu hace esto mediane el mísmo método que en la Creación Original, es decir, creando de la nada, de otra forma, estaría atado por las limitaciones necesariamente inherentes en la forma cósmica de las cosas, y así, no se podría haber logrado un punto de partida creativo nuevo. Es por eso que la Biblia pone tanto énfasis en el principio de la Monogénesis o creación a partir de un solo poder en vez de a partir de un par; por eso se nos ha dicho que esta “unicidad” -de ser único- de Dios es la base de todos los mandamientos y que el “hijo de Dios” es monogénico o declarado único (sólo uno), siendo la traducción correcta de la palabra griega que aparece en la Biblia y 9 veces en el Nuevo Testamento. La inmensa importancia de este principio de creación a partir de un poder singular o único, se hará más evidente en la medida que nos demos cuenta más completamente de los resultados procedentes de la asumisión del principio opuesto, o sea, el dualismo del poder creativo. Analizar un tema así llevaría un libro completo, pero por el momento digamos que lo que plantea la Biblia sobre este tema, tiene sus raíces y está basado en un conocimiento que se remonta a los orígenes mísmos de los principios esotéricos y por eso no puede dejarse de lado en favor de sistemas duales, aunque estos últimos superficialmente parezcan más en consonancia con la razón.
Si fuera posible poner en palabras La Gran Afirmación, sería: Dios es Uno y ese Uno encuentra su centro en nosotros mismos. Si tomamos absoluta consciencia del significado de esa declaración, el resultado lógico sería una nueva creación, tanto en y desde nosotros mismos. Debemos reconocer en nosotros un nuevo principio cuya característica distintiva es su simplicidad. Es la Unidad sin ser perturbada por nada secundario. Por lo tanto, lo que contempla no es cómo su acción sería modificada por la acción de algún otro principio secundario, algo que le haría trabajar en una forma particular y por lo tanto lo limitaría, sino, lo que contempla es su propia Unidad. Entonces percibe que su Unidad consiste en un movimiento mayor y menor, así como la rotación de la Tierra sobre su eje no interfiere con su rotación en torno al Sol sino que ambos son movimientos de una misma unidad y están, definitivamente, relacionados uno con el otro. De la misma forma encontramos que el Espíritu se está moviendo simultáneamente en el macrocosmos del universo y en el microcosmos del individuo y que los dos movimientos armonizan porque pertenecen al mismo Espíritu, y el movimiento del individuo esta incluido en el movimiento del Universo y lo presupone. La Gran Afirmación, por lo tanto, es la percepción de que “Yo Soy” es UNO, siempre armoniosa consigo misma e incluyendo todas las cosas en esta armonía por la simple razón de que no existe un segundo poder creativo. Cuando el individuo se da cuenta de esto, de que este siempre singular poder es la raíz de su propio Ser y por ello encuentra su centro y expresión a través de él, aprende a confiar en su singularidad y en la consecuente armonía de su acción en él y con lo que hace alrededor de él. Entónces se puede ver que la afirmación “ Yo y mi Padre somos Uno” es una deducción necesaria desde una correcta aprehención del principio fundamental de ser, y entónces, sobre el principio que el menor debe estar contenido en el mayor – alfa y omega-, uno desea que esa unidad de acción armónica sea mantenida por la adaptación de su propio y particular movimiento al mayor movimiento del espíritu trabajando como el Principio Creativo a través del gran todo. De esta forma nos convertimos en centros a través del cuál las fuerzas creativas encuentran especialización por el desarrollo del factor personal sobre el cual la aplicación específica de las leyes generales siempre deben depender. Se forma una forma específica de individualidad, capáz de ser el enlace entre el Gran Poder espiritual de lo universal y la manifestación de lo relativo en el tiempo y el espacio porque conscientemente participa de ambos; y porque el individuo de esta clase reconoce la singularidad del Espíritu como el punto de partida de todas la cosas, se esfuerza en apartar su mente de todos los argumentos que se derivan de condiciones externas, tanto pasadas o presentes, y en fijarla sobre el siguiente movimiento del espíritu que sabe, es siempre identico tanto en el universo como en sí mismo. Cesa su intento de ordenar al Espíritu porque no ve en él una fuerza ciega, sino que lo reverencia como la Inteligencia Suprema, y por otro lado no se arrastra ante él en duda y miedo porque sabe que es Uno consigo mismo y que se está realizando a sí mismo a través de él y por consiguiente no puede tener ningún propósito antagónico a su propio bienestar individual. Dandose cuenta de esto, deliberadamente pone sus pensamientos bajo la guía del Espíritu Divino, sabiendo que sus actos y condiciones externas deben estar puestas en armonía con el gran movimiento del Espíritu, no sólo en el nivel que ha alcanzado, sino a todos los niveles futuros. Bajo ningún punto de vista niega el poder de su propio pensamiento como el agente creador en su propio mundo personal, por el contrario, es precisamente sobre el conocimiento de este hecho que el verdadero ajuste de los principios de vida se basa; pero por esta misma razón, el individuo está más dispuesto a ser guiado por esa Sabiduría que puede ver lo que él no puede, entónces su control personal sobre las condiciones de su propia vida pueden emplearse para su continuo desarrollo.
De esta forma nuestra afirmación del “Yo Soy” deja de ser la aseveración petulante de nuestra personalidad limitada y se convierte en la afirmación que el Gran Yo Soy afirma su propio Yo Soy tanto en nosotros como mediante nosotros y así nuestro uso de las palabras se convierte de verdad en la Gran Afirmación, o en lo que es la raíz de todo lo que se distingue de aquello que no tiene ser en sí mismo pero meramente se exterioriza siendo el vehículo de su expresión. Debemos reconocer nuestro verdadero lugar como centros creativos subordinados, perfectamente independientes de condiciones existentes porque el proceso creativo es de monogénesis y no requiere de otro factor salvo del Espíritu para llevarse a cabo, pero al mismo tiempo, subordinarnos al Espíritu Divino en la grandeza de su inherente movimiento porque sólo hay UN espíritu y no puede desde un centro antagonizar con lo que está haciendo desde otro. La Gran Afirmación nos hace niños del Gran Rey, viviendo en obediencia al Poder que está sobre nosotros y simultáneamente ejercitando ese mismo poder sobre todo el mundo de las causaciones secundarias que está por debajo de nosotros.
Así, en nuestra propia medida y nivel, cada uno de nosotros recibirá la misión del Yo Soy.

3 comentarios:

ASTROLABIO dijo...

Wonderfull!

"YO SOY"

Un beso

El petit

Leunam dijo...

Hola. Llegué a tu blog por accidente, mientras buscaba información para un ensayo que debo presentar, y la verdad es que empecé a leer las entradas del año pasado, en las que parecía existir un gran conflicto acerca de seguir o no escribiendo. La verdad es que el tuyo es un blog bastante personal, y yo que no te conozco, sí puedo llegar a tener empatía con tu forma de pensar; por eso creo que sí vale la pena seguir. Te aseguro que de hoy en adelante seré lector de tu espacio. Un gran saludo desde México.

Manuel Ernesto.

Pablo dijo...

Ole, ole y ole!! No sé si aplaudirte o llorar de la emoción!! Es un post muy cargado de conocimiento, de "saber profundo" (ejem) y parece un extracto de un manual del espíritu sacado del futuro. Dan ganas de coger diversos trozos y profundizar mucho. Aunque tal y como está ya es de por sí un texto muy profundo e iluminador.

(Hala, qué pelota estoy sonando! Pero todo lo que digo lo pienso de verdad!)

Voy a releerme varias veces el post a lo largo de la semana o del mes, porque creo que es una de las claves de mi lección principal!! Muchas gracias por escribir cosas como estas, da la sensación de que cuanto más escribes, más sabiduría y mayor densidad de conocimiento eres capaz de sacar de ti en cada post. No pares de escribir!!

Besooos, te quiero! ;)