29 noviembre 2007

Crisis Superada

La tormenta está pasando y me siento mucho mejor de lo que me sentía para principios de este mes.

Estuve cavilando un poco sobre este blog y decidí seguir escribiendo en él por el momento. Para las mismas fechas en que escribí el último post, me di de baja al foro de astrología al que pertenecía. De repente caí en la cuenta que me estaba saliendo de varios sitios a los que estoy suscripto en Internet. En un asalto de claridad mental pude ver que estaba desapareciendo, como si quisiera borrar mis rastros o existencia y cerrarme en mí. Del único sitio del que no me borré por completo fue de éste.

La semana siguiente a esas acciones compulsivas de querer desaparecer, empecé a sentirme mal y una noche acabé con casi 40 grados de fiebre, tiritando bajo las sábanas y con un blanco total en mi cabeza. Al día siguiente la fiebre no disminuía y junto con el amanecer empecé a observar mis pensamientos, cada vez más bulliciosos. Un abanico de miedos e inseguridades, rabias e impotencia, salpicados por uno que otro de calma y aceptación. Me vino a la cabeza el título del post anterior "¿Sigo?". Nunca más oportuno. ¿De qué se trataba el seguir? 

Aún desconocía el origen de tan alta fiebre. No tenía síntomas de catarro o gripe y no sentía dolor en ninguna parte de mi cuerpo. Asocié la fiebre con un enojo monumental que quería asomar a la superficie. Seguro que por todo lo que vengo viviendo con mi cuerpo desde 2002 y lo que ello ha representado para mi vida y libertad. Días antes, mi médica infectóloga me hizo llamar para darme el resultado de los análisis de Octubre. Mi conteo de CD4 había bajado y la carga viral había aumentado un poco, pero nada alarmante. Por tratarse de diez meses de haber dejado el tratamiento por decisión personal, no me pareció preocupante y discutimos con mi médica las opciones a seguir en vista del viaje inminente. Ella desconoce que dejé el tratamiento y me encargó análisis nuevos y un test de resistencia. Sugirió un cambio en el tratamiento y empezar lo antes posible con nuevas drogas, a lo que me negué. Quise ser claro que no me interesa durar, quiero calidad de vida. Para ese momento me sentía mejor que nunca, con ganas y energía, con fuerza y un muy notorio mejoramiento en mi estabilidad y control de mis piernas. Los dolores habían desaparecido y todo el que me veía me decía lo bien que se me veía. Eso me alentó en la decisión tomada de dejar las drogas anti-retrovirales, en las que no creo 100% como respuesta al problema.

Desde ese día que fui a verla, noté que me asaltaban dudas y pensamientos negativos sobre mi estado de salud. Claro que ella se encargó de llenarme de miedos y presentarme un panorama poco alentador si no seguía sus indicaciones.

Durante una semana luché contra esos pensamientos y emociones que me producían, sin caer en la negación. Finalmente lo conseguí. Me sentía contento conmigo mismo, hasta esa noche en que de la nada apareció esa altísima fiebre, sólo un par de semanas antes de mi tan esperado viaje a Europa.

Rondaba en mi cabeza un pensamiento que se repetía a sí mismo una y otra vez: "es esto miedo o auto sabotaje?" Al caso daba lo mismo. Todo pensamiento inarmónico tiene sus raíces en el miedo. De sólo pensarlo más rabia y enojo sentía contra mí mismo, al tiempo que una voz me decía que debía ser más benévolo conmigo y menos exigente.  Empezó a cruzar por mi cabeza la idea de cancelar el viaje.

Pasé todo el día siguiente debatiéndome entre retomar las pastillas y hacer el viaje o no hacerlo. Me retorcía de rabia de tener que hacerlo. La fiebre no cedía pese a las compresas de agua helada que mi madre colocaba sobre mi frente y los antipiréticos que había tomado.  Seguía sin síntomas de ninguna clase salvo la persistente fiebre. La cara de angustia y preocupación de mis padres me entristecían  y traté de darles calma y coraje. Esa noche dormí mucho mejor.

La mañana siguiente amanecí otra vez con fiebre pero ya no tanta. Pude salir de la cama y pararme para ir al baño y darme una ducha. Allí observé que mi pié izquierdo estaba tremendamente hinchado y de un color oscuro que subía por la pantorrilla. Eso me asustó y decidí llamar a un infectólogo conocido en quien confío mucho. Llegó a casa esa misma noche y me revisó. Dijo que se trataba de una bacteria algo complicada y me recetó unos fuertes antibióticos. Hablamos por un par de horas sobre mi situación y me aseguró que nada tenía que ver con mis CD4 bajos, que eso podría haberle sucedido a cualquiera, lo que me tranquilizó mucho, pero para ese entones, esa mañana ya había empezado a tomar las pastillas para estar tranquilo para el viaje. Al fin de cuentas, las tomé por casi 5 años.

Pié izquierdo, pierna izquierda. Avanzar, seguridad, caminar, confianza en el soporte, seguir?  Era evidente que la infección no me permitía nada de eso y ponía en evidencia mi estado interior al respecto. ¿Sería que después de 5 años de enormes luchas y esfuerzos por salir adelante y volver a caminar, sobre el umbral del éxito, abandonara la lucha? Eso sería muy estúpido de mi parte y no me lo permitiría. Más aún teniendo planeado ver a una terapeuta energética excelente en Alemania, alguien que superó una cuadriplejía gracias  a esa técnica y que se ofreció en aplicarla en mi. Empecé a pensar que estando tan cerca mi recuperación, una parte mía se negaba a enfrentar la realidad de poder estar curado, de retomar mi vida, de recuperar mi independencia y valerme por mí mismo, de pararme en la vida con mis dos pies! Allí todo empezó a cobrar sentido. Se me hizo evidente un gran miedo oculto a mi libertad y mi independencia. ¿Sería eso acaso posible? Si, rotundamente sí! Mi cuerpo me lo estaba diciendo a voz en cuello. Es que la enfermedad nos obliga a tener que sincerarnos con nosotros mismos. 

En cuanto tomé conciencia de todo ello, la fiebre empezó a bajar de inmediato. Los antibióticos hicieron su trabajo también, pero lo más importante fue la claridad interior sobre dónde estoy parado frente a dónde creía estarlo.

Tuve que suspender los turnos de mis clientes de esa semana y dedicarme a mi recuperación y retomar mi centro. La semana siguiente estaba otra vez atendiendo y con optimismo, pero también estaba empezando a sentir los efectos secundarios de las drogas anti-retrovirales: neuralgia periférica, cansancio, problemas para dormir, acidez estomacal, inflamación del vientre.

Si lo pienso, creo que es un precio bajo a pagar por un poco de paz mental para poder hacer el viaje sin correr el riesgo de sabotearme mientras esté allá. Todo este episodio abrió nuevos canales y caminos en mi búsqueda interior, en este proceso de auto-conocimiento con el que estoy comprometido. Creo que ahora tengo una visión más clara de la que tenía de mi mismo, mis motivaciones, temores y por sobre todo, del lugar en el que estoy parado.

En dos días estaré volando sobre el Atlántico hacia un destino incierto y nuevas aventuras.

Sigo?      Absolutamente SI!!

 

10 noviembre 2007

Sigo?

Bueno, esto es una decisión que vengo pensando desde hace unos días.

No me molesta escribir en este blog, pero siento que he perdido el entusiasmo de hacerlo como era antes. Quizás un par de años atrás me entusiasmaba hacer saber alguans cosas, informar a la gente de aquellas noticias que no se leen en internet muy a menudo o que no se publican en llos medios. De los cambios que se avecinan en el planeta, cambios que serán muy duros y difíciles para todos.

Me di cuenta que muy pocos se hicieron eco. No los culpo, sé que la gran masa de seres humanos que pueblan este mundo están sumidos en un letargo sin precedentes, idiotizados por los medios y por una total ausencia de sentido a sus vidas. Ha habido una paulatina entrega del poder personal, del sentido de lo que es VIVIR y estar vivo, se han dado muchas cosas por sentadas y nos hemos convertido en sociedades cómodas y caprichosas, insensibles al prójimo. Un par de interjecciones o sonidos guturales en la comodidad de nuestra casa, viendo en la pantalla de plasma cómo asesinan a otros, o las colas de refugiados, o victimas de situaciones desastrosas y catastrofes... grupos de personas en algún lugar del planeta que reclaman por derechos y luchan por cosas básicas como coer y beber agua fresca, cosas que damos por sentado. Opresión de políticos de turno poderosos es lo único que hacemos.

Siento que nos hemos convertido en entidades patéticas e insensibles, seres que no valoramos el derecho a la vida si no es mediante una eterna burocracia o grupos políticos.

Termino convenciéndome de que somos una raza dispensable, limitada e ignorante de y confundida respecto de lo que es estar vivos, de lo que es conformar una sociedad y qué entraña eso.

Por otra parte, esto no es un tema actual, no se trata del siglo 20 o 21 ni si quiera del 17. Es cierto que cada una de esas etapas de la humanidad trajo cosas que parecían ser cambios pero vieno en el pasado, los esclavos negros se convirtieron en los lavarropas, televisores o computadoras de hoy. Quiero decir que somos una raza haragana.

Reconozco que esta noche estoy particularmente sensible a este asunto. Prendo la TV y veo una gran insensibilidad caótica en todos los idiomas y colores.

Supongo que la impotencia que siento es la misma que sienten muchos de Uds. Al menos es lo que me gustaría creer para darle sentido a esto.

Creo que no seguiré más con este blog. No le veo sentido. Aquellos de los pocos que me leen y siguen mis hisstorias de vida, conocen mi dirección de email como para estar en contacto conmigo. El resto que ha llegado por error a mi blog, pues que siga.

Creo que este es mi último post público. De ahora en más este blog será mucho más personal y sólo podran acceder aquellos que lo soliciten y de veras estén intereados.

04 noviembre 2007

Decisiones Vitales

Hace unos días recibí el resultado de mis análisis de principio de Septiembre sobre conteo de células CD4 (linfocitos T) y de carga viral sobre VIH, junto con un laboratorio general y detallado de función hepática, colesterol, etc.

 

Si recuerdan, durante el 2006 decidí, en mayo, disminuñir la dosis de drogas antiretrovirales a dos tercios de lo que estaba tomando. Fue una decisión muy pensada e investigada y de por si de alto riesgo en sus consecuencias en función de la historia oficial sobre el sida y el tratamieneto antiretroviral. Me sentí muy bien al descubrir que pese a la reducción la dosis, lo que se considera un alto riesgo de mutación viral, mi carga seguía siendo indetectable y mi contedo de células linfocitarias del tipo T4 mantenían la norma estable de todo mi tratamiento, es decir, entre 210 y 159 por milimetro cúbico.

En Enero de 2007 y para celebrar un año de ex fumador de tabaco, decidí dejar por completo el tratamiento anti retroviral. Fue una decisión mucho más pensada y charlada con mi familia (padres) que la anterior que surgió un poco por sí misma. En diciembre de 2006 y enero de 2007, tuve 4 análisis frustrados. Sea porque las muestras no llegaban a destino o porque se vencían los plazos para su envío o qué se yo. La cosa es que me cansé del manoseo de la salud pública y no me saqué sangre por 5ta vez. En Septiembre de 2007 mi médica infectóloga, una mujer de mente muy estrecha y estructurada, pero fiel a sus creencias sobre el Sida y de profundo conocimiento médico, me hizo llamar para que me hiciera o estudio completo. Acepté.

Entre ella y yo no media una buena relación. Cuando tocamos temas puntuales de la polémica Sida, terminamos como perro y gato. Hemos aprendido que ciertos temas no podemos discutirlos entre paciente-médico y eso no es bueno para mi.

La cosa es que yo tenía expectativas de obtener resultadops estables y demostrarle que su teoría era falsa o sin fundamento y quien se llevó la sorpresa fui yo (mea culpa). sin embargo, no se entusiasmen, no cambio de opinión sobre el tema Sida y VIH. Fui a verla el Martes pasado y me encontré con un contedo de CD4 de 30. Había una baja considerable de los 159 que ostentaba en diciembre. Mi carga viral fluctuó de un plácido "indetectable" a una cifra por enciama de los 20.000.

Esto no necesariamente significa algo en terminos de salud, pues clínicamanete estoy perfecto y mi resultado de laboratorio general es perfecto. Es decir, mi salud es tan buena como la de cualquiera que está bien.

El tema es que este resultadeo tuvo un impacto contundente en mi. Me sentí abatido por la noticia y mi querida medica aprovecho mi "baja de defensas" para asustarme un poco más y querer forzarme a un cambio de drogas bajo amenaza de poder contraer una neumonía, meningitis, ceguera por infeccion de retina, etc. Les aseguro que parte de sus palabras calaron hondo en mi, en especial ante el inminente viaje a Euroopa para el 1ro de Diciembre.

Me llevó 2 días poder recuperarme de la noticia. Estuvimos mucho tiempo reunidos con mi médica tratando de llegar a un acuerdo tan difícil como el de Bush e Iran.

Ser dueño de mi cuerpo fue ventajoso a la hora de decidir, pero de todos modos, las dudas me asaltaron con fuerza. Llegué a casa muy angustiado y tenso, con miedos. Los fantasmas de una posible meningitis o una ceguera eran fuertes, pero despues de consultar con mis padres y con amigos, me di cuenta que me estaba dejando llevar por inseguridades. Que de no haber recibido la noticia de los números, me sentiría tan bien como unas horas antes.  Estaba somatizando. Me dolía la cabeza, veía borroso, etc. Imagínense la montaña rusa de pensamientos y emociones en la que me encontraba.

Afortunadamente logré encontrar mi centro y decidir sobre el tema. Pude reconocer que fallé en mis planes pues inicalmente pensaba en dejar las drogas, hacer una desintoxiación sistémica y empezar con hierbas estimuladoras del sistema inmune. Cumplí con todo pero al sentirme tan bien luego de la desintoxicación, m eolvide de seguir con las hierbas. Es que me olvidé por completo. Creo que fue una especie de boicot inconsciente.

 

Pasé un par de días de muchas dudas si retomar o no las drogas. Estuve tentado a hacerlo el jueves a la mañana y de hecho abri los frascos que venía acopiando y a pner las pastillas en mis manos, se cayeron al suelo. Las recogí y antes de tomarlas, volvieron a caerse al suelo. Me detuve y me dije. Qué está pasando?

Volví a intentarlo y un espasmo del brazo me hizo tirar el vaso de agua al suelo. Fue más que claro que no debía tomarlas y obedecí ese mandato.

Ahora estoy mas sereno y seguro de mí decisión. Acabo de terminar de ller varios artículos sobre las incertidumbres en la ciencia sobre la función que cumplen los CD4 en el sistema de defensas humano y el Sida. Me cayeron de regalo un par de papeles científicos que postulan que no son indicadores de salud o de progreso de la enfermedad. Hay un profundo cuestionamiento en un amplio grupo de médicos y científicos sobre el Sida, sobre si elñ VIH es el causante o no del sindrome y además, sobre las tecnicas y marcadores de salud de los infectados. Hay gente con un escaso contedo de CD4 que esta saludable por años y otros con altos conteos que se enferman y mueren.

Sea como fuere, no volveré a tomar esas drogas tan toxicas que a la larga te matan. Prefiero morir de otro modo y tener la opción de elegir. No les niego que la decisión me da "cosa" pero confío en mi mismo.

Haré los estudios el lunes que viene y alli me sinceraré con mi médica sobre mi decisión y me entrego al destino.

Confío en estar bien como ahora. Veremos.-