11 agosto 2007

Sobre las Emociones - El miedo

El miedo es una valiosísima señal que indica una
desproporción entre la amenaza a la que nos
enfrentamos y los recursos con que creemos que contamos para
resolverla.
Sin embargo, nuestra confusión e
ignorancia lo han convertido en una «emoción
negativa» que debe ser eliminada.

Una respuesta interesante que los seres humanos producimos en relación con las emociones en general —y al miedo en particular— es que no sólo las sentimos, sino que además reaccionamos interiormente ante ellas. Y esto genera una segunda emoción.
Solemos sentir miedo por algún motivo y, a continuación del miedo, podemos experimentar vergüenza, humillación, rabia, impotencia, etc., por tener miedo. Es decir, siempre tenemos una doble reacción. El miedo, por lo tanto, no es algo equiparable a una fotografía, a un instante estático, sino que se parece más a un filme en el cual la secuencia es:
a) registro de una amenaza, b) reacción de miedo, y c) la respuesta interior a esa reacción de miedo.
La respuesta interior al miedo es de gran importancia, porque según sea su calidad actuará atenuando o agravando el miedo original.
Es fascinante el análisis de las emociones humanas porque, al fin y al cabo, la historia de vivir, la historia de la humaniadad, está basada en reacciones al miedo. ¿No les parece interesante?
Entender los mecanismos detrás de ello y definir su realidad o ilusión podrían ser la clave de la salvación del mundo. Acaso alguno de ustedes pude contemplar un mundo libre de miedo?
¿Qué es el miedo? ¿Sobre qué atenta en realidad? Acaso el miedo no es una idea equivocada de lo que uno es, de lo que el otro es, de lo que Dios es? Claramente el miedo es una confusión de niveles de percepción. De lo que uno es y de dónde cree que uno está.
¿No es el miedo la contracara del poder? ¿Acaso el poder la contracara de la vulnerabilidad?
Si, parece una secuencia de pensamiento lógico, pero no nos detenemos a pensar en estos intelectualismos cuando sentimos miedo. Lo sentimos y punto!!
¿Acaso alguien pueda dar explicaciones a quien padece de un atque de pánico?
Pero insisto, es importante poder poner las cosas en perspectiva y entender qué está pasando.
Uno puede sentirse tentado a intelectualizar las emociones pero hay algo que nadie es capaz de discutir. El miedo SIEMPRE se relaciona con un tiempo distinto que el presente. Es así y es una verdad universal para el ser humano en este desliz divino que llamamos tridimensionallidad.
El miedo surge siempre de una proyección temporal de la mente hacia el pasdo o el futuro. El miedo no existe en el presente y de aquí podemos inferir que si lo único real es el presente, entonces el miedo es una ilusión y como tal no tiene poder ni existencia real.
Bien, pero si es así.. ¿por qué sentimos miedo?
Volvemos a lo de antes. Está relacionado con la percepción que tenemos de nosotros mismos y de la vida. Aquí, la superación del miedo se vincula directamente con una percepción genuina del ahora!! Ni más ni menos. Al fin y al cabo, somos el ahora!! De lo contrario no podriamos existir en la forma.
Ok, ok, entiendo que me he vuelto altamente mental y filosófico, pero de veras... qué pasa con el miedo? Creo, ciegamente, que el miedo aparece cada vez que nos percibimos como alguien o algo distintos de lo que somos en realidad, lo que da oportunidad a infinidad de preguntas y respuestas. En este contexto la declaración de "Conócete a ti mismo y conocerás a Dios" cobra un significado más poderoso que una simple frase bonita.
El miedo es un asistente que nos permite medir el verdadero sentido y sentimiento que tenemos de nosotros mismos como expresión de la mente y corazón universales, divinos y absolutos.
Es una invitación a reajustar el foco de percepción de quiénes creemos ser contra lo que somos en la realidad. A mi entender, la realidad no puede existir fuera del presente. Sólo con una consciencia semejante el miedo es abolido.
Si, tienen razón, el miedo no depende sólo del tiempo, pero del espacio. El espacio es ocupado por el cuerpo, algo sólido y material que intenta definir nuestra existencia, pero es una ilusión tan grande como el miedo, pese a parecer tan real como el Sol que nos ilumina.
Como conclusión se me ocurre que el miedo se relaciona y alimenta de una percepción errada de lo que creemos ser. Esto es, creo ser un ente biológico y físico... tendré miedo.
Creo ser un ente espiritual e ilimitado, el miedo no tiene cabida.
El miedo es un medio para determinar mi relación con mi alma y asumir dónde creo estar parado frente al universo y sus aparentes complejidades.
Si, hay mucho de bla, bla, bla cuando uno se identifica con el mundo que le rodea. La pareja, las obligaciones familiares, laborales, materiales, salud, etc.
Por favor, creo que deberías releer todo el artículo para buscar respuesa a ello.

7 comentarios:

Tuty dijo...

Good night Alex.
Como dice el jefe galo Asuranceturix, "sólo tengo miedo de que se desplome el cielo sobre mi cabeza"...aunque eso no va a pasar mañana, ¿no?. Tener los pies en la Tierra pero la mirada en las estrellas; obligaciones mundanas y pasiones divinas.

Tuty dijo...

Sorry, Asuranceturix es el druida. Abraracurcix es el jefe ;-P

Alex dijo...

Hola Tuty!!

Qué gusto que dejaras unas líneas!
Veo que te gusta Asterix y Obelix.
Ser jefe te coloca en una situación privilegiada, sobre todo cuando se trata de liderar los destinos de la única aldea gala capaz de resistir ahora y siempre a las legiones romanas.

Es así!! sin dudas

Pablo dijo...

Jajajaja!! Qué capullín! Con lo que me ha costado ponerme a leerlo, al final vas y pones que lo vuelva a leer! Pero está bien, es apropiado leerlo varias veces para encajarlo todo bien.

Parece que te hayas leído el último libro de Hawkins, gracias por poner esta perla en Internet, a ver si llega a muchas personas y sirve de algo.

Por mi parte, sé que puedo visitar esta verdad como un templo en tu blog, resume muy bien una lección muy importante.

Besotes, precioso. ;)

Brisa dijo...

He estado pensando mucho sobre el miedo las últimas semanas desde que leí lo que habías escrito. Quizás la soledad es el temor al que se acaban reduciendo la mayoría de los miedos, incluso el temor a la muerte suele ser miedo a estar solos, a desaparecer, o quizás a estar definitivamente con uno mismo. A fin de cuentas, si existe algo después de la experiencia física, seguramente pasa por algún tipo de autoconsciencia, no sé…
La cuestión es que cuando era niña, en la adolescencia e incluso en los primeros años de mi juventud me aterrorizaba estar sola. Si llegaba a casa y no había nadie ponía música, la tele, lo que fuera con tal de no percibir el silencio.
Supongo que a través de ese silencio de algún modo me sentía a mí misma y no sé por qué, me daba miedo. En aquel tiempo empecé a practicar meditación y cuando cerraba los ojos y trataba de concentrarme en la respiración al principio todo iba bien, pero al cabo de un rato, cuando empezaba a sentirme, de nuevo el pánico. Aún me pregunto a qué le tenía tanto miedo!!
Después vinieron años de auténtica soledad, de no tener a quién abrazar, a quién pedir ayuda, en quién confiar, rodeada de gente pero verdaderamente sola y aunque aún me causa cierta angustia recordar aquellos tiempos debo reconocer que fue entonces cuando más aprendí de mí misma, del miedo y del maravilloso poder que la soledad puede ofrecernos.
De hecho, si trato de recordar momentos de mi pasado en los que realmente tengo conciencia de mí misma, son aquellos en los que estaba sola, y curiosamente la sensación no es de miedo sino de calma. Quizás tenía miedo a la calma…
En un mundo en el que cada vez hay más ruido quizás asusta un poco de silencio, el justo para que podamos tomar conciencia de la fuerza que aguarda dentro de cada uno y resulta que acabamos sintiendo miedo de nosotros mismos, como si fuéramos desconocidos. Al menos eso empiezo a pensar ahora, en perspectiva, que me pasaba a mí.
Me gusta recordar tantas y tantas puestas de sol, momentos en los que la soledad se volvía grandiosa, poderosa, mágica…o aquellas noches de verano, cuando todos se habían dormido y yo me quedaba viendo el cielo estrellado preguntándome si habría alguien allí mirando también.
Ahora los miedos son distintos, supongo que el miedo tiene su propia evolución y va proyectando las debilidades del momento como un termómetro de la salud interior. Tal y como tú dices:

“El miedo es un medio para determinar mi relación con mi alma y asumir dónde creo estar parado frente al universo y sus aparentes complejidades.”

Querido Alex, ¿ves lo que pasa por volver a leer?, ja, ja!!! Sigo alucinando con el efecto de tu blog sobre mí….Por cierto, tenía apuntado en un cuaderno (muy típico de mí) un fragmento del diálogo de una película que encontré accidentalmente en youtube mientras buscaba otra cosa hace tiempo. Se me ha ocurrido que a lo mejor te gusta, así yo también te aporto algo, aunque no sea mío. Ahí va:


“Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo. No hay nada inteligente en empequeñecerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor. Todos deberíamos brillar como hacen los niños. No es cosa de unos pocos, sino de todos, y al dejar brillar nuestra propia luz inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.”

Feliz Navidad, Alex. Sigue brillando fuerte!!!! Gracias, gracias.

Brisa dijo...

He estado pensando mucho sobre el miedo las últimas semanas desde que leí lo que habías escrito. Quizás la soledad es el temor al que se acaban reduciendo la mayoría de los miedos, incluso el temor a la muerte suele ser miedo a estar solos, a desaparecer, o quizás a estar definitivamente con uno mismo. A fin de cuentas, si existe algo después de la experiencia física, seguramente pasa por algún tipo de autoconsciencia, no sé…
La cuestión es que cuando era niña, en la adolescencia e incluso en los primeros años de mi juventud me aterrorizaba estar sola. Si llegaba a casa y no había nadie ponía música, la tele, lo que fuera con tal de no percibir el silencio.
Supongo que a través de ese silencio de algún modo me sentía a mí misma y no sé por qué, me daba miedo. En aquel tiempo empecé a practicar meditación y cuando cerraba los ojos y trataba de concentrarme en la respiración al principio todo iba bien, pero al cabo de un rato, cuando empezaba a sentirme, de nuevo el pánico. Aún me pregunto a qué le tenía tanto miedo!!
Después vinieron años de auténtica soledad, de no tener a quién abrazar, a quién pedir ayuda, en quién confiar, rodeada de gente pero verdaderamente sola y aunque aún me causa cierta angustia recordar aquellos tiempos debo reconocer que fue entonces cuando más aprendí de mí misma, del miedo y del maravilloso poder que la soledad puede ofrecernos.
De hecho, si trato de recordar momentos de mi pasado en los que realmente tengo conciencia de mí misma, son aquellos en los que estaba sola, y curiosamente la sensación no es de miedo sino de calma. Quizás tenía miedo a la calma…
En un mundo en el que cada vez hay más ruido quizás asusta un poco de silencio, el justo para que podamos tomar conciencia de la fuerza que aguarda dentro de cada uno y resulta que acabamos sintiendo miedo de nosotros mismos, como si fuéramos desconocidos. Al menos eso empiezo a pensar ahora, en perspectiva, que me pasaba a mí.
Me gusta recordar tantas y tantas puestas de sol, momentos en los que la soledad se volvía grandiosa, poderosa, mágica…o aquellas noches de verano, cuando todos se habían dormido y yo me quedaba viendo el cielo estrellado preguntándome si habría alguien allí mirando también.
Ahora los miedos son distintos, supongo que el miedo tiene su propia evolución y va proyectando las debilidades del momento como un termómetro de la salud interior. Tal y como tú dices:

“El miedo es un medio para determinar mi relación con mi alma y asumir dónde creo estar parado frente al universo y sus aparentes complejidades.”

Querido Alex, ¿ves lo que pasa por volver a leer?, ja, ja!!! Sigo alucinando con el efecto de tu blog sobre mí….Por cierto, tenía apuntado en un cuaderno (muy típico de mí) un fragmento del diálogo de una película que encontré accidentalmente en youtube mientras buscaba otra cosa hace tiempo. Se me ha ocurrido que a lo mejor te gusta, así yo también te aporto algo, aunque no sea mío. Ahí va:


“Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad la que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo. No hay nada inteligente en empequeñecerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor. Todos deberíamos brillar como hacen los niños. No es cosa de unos pocos, sino de todos, y al dejar brillar nuestra propia luz inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.”

Feliz Navidad, Alex. Sigue brillando fuerte!!!! Gracias, gracias.

Alex dijo...

Hola querida Brisa,

Me ha gustado mucho tu comentario y que lo compartieras. Me gusta lo uqe has puesto al final también. Coincido con ello plenamente.

Te hago llegar un cálido abrazo y sigue brillando tu también que así seremos más.

Felices Fiestas!!