14 mayo 2007

Mudanza

Si, el martes me mudo.
Por fin después de tantos años vuelvo a vivir solo, al menos por un mes. No será mucho tiempo pero es el tiempo necesario para poder probarme a mi mismo que puedo manejarme sólo y retomar las actividades que significa el vivir sólo, sin la ayuda de nadie.
Mi hermano viaja a Alemania a encontrarse con su novia y necesitaba quien se quede a cuidar su casa y su perra y se me ocurrió ofrecerme y usar la oportunidad como experiencia de autonomía. Para mi será una especie de retiro espiritual para reconectarme conmigo, para leer, escribir, meditar, estar en silencio o escuchando música con la compañía de la perra.
El lugar es una cabaña de troncos con un dormitorio y una vista excepcional hacia las montañas. Está ubicada en medio de un bosque camino a Villa los Coihues, con un arroyo que cruza por el terreno de más de 1500 metros con frutales y otros árboles añejos, una deck de madera para sentarse a ver el atardecer o la caída de la nieve y disfrutar de la paz que brindan las montañas.
Dentro el lugar es muy cálido y acogedor, con una cocina económica a leña, una barra que divide el living comedor de la cocina y con ventanales que crean la ilusión de estar en medio del bosque.
Llevaré mi computadora para trabajar en algunos proyectos descuidados y basicamente estar conmigo mismo, sin tv ni cable ni banda ancha. Les dije, es un retiro espiritual.
Afuera, en la parte de atrás de la casa, hay un gran mangrullo de madera y en su base unos mesones de tronco y un fogón con parrilla para hacer uno que otro asado alguna tarde de sol otoñal.
Los colores en esta esta época en Bariloche son excepcionales y ayer cayó la primer gran nevada en los cerros que dejó al Catedral cubierto de un manto blanco hasta la mitad de su falda.
Llegará el atardecer y encenderé el fuego mientras empiece a preparar la cena. Volver a cocinar después de tanto tiempo, con lo mucho que disfruto de ello. Pondré buena música al volumen deseado sin temor a molestar a nadie pues no hay vecinos a cientos de metros a la redonda. Literalmente la cabaña está en medio de la nada y eso me fascina!
Mientras la cena sigue su curso y la música se mezcla con el crepitar de los leños, tomaré un delicioso Malbec en mi copón de cata y dejaré que mi vista se pierda en el infinito de la noche.
Estoy convencido de que el hombre que entre allí el martes, no será el mismo que salga 30 días más tarde.

3 comentarios:

Lisandro Moisés Enrique dijo...

ahhhhhh claro!!!!! nunca me cuentes!!!!! asi son!!! ASI SON! se olvidan d elos amigos y uno se entera pro l blog!!!! jajajajajaj BEEEEEMMMMMMMMMM em encaaanta!!!!!! vamos alex todavia!

estas contento? no te olvidas de nada?:-P besososososos

Alex dijo...

JAJAJA

Creo que no me olvido de nada, aunque un buen amante no estaría mal no?

Un beso

Brisa dijo...

Madre mía Alex!!!!

Eso es el paraíso!!!!!!! qué suerte! espero que lo disfrutaras...con o sin amante, ja, ja!!!aunque los retiros con amante son "otro tipo de retiro" ja, ja!!!