03 noviembre 2006

Silencio... ruidoso silencio...

Empecé escribiendo en este blog como una manera de hablar conmigo mismo, de sacar a la luz mis emociones y de poner en orden mis pensamientos y sentimientos. Nada de eso sucedió. Poco tiempo después de escribir en estas páginas me dí cuenta que no escribía para mi sino para ustedes, sean quienes fueran que me leyeran.
Recibí algunos comentarios que me alentaron mucho y me ayudaron a perdurar en mi determinación de ecribir y expresarme. Cambié mi estilo, modifiqué mi temática, probé varios métodos de impactar en ustedes y recibir al menos una respuesta diferente que los números que se apilaban incansables en el contador. Me doy cuenta que buscaba amigos, sentirme comprendido e identificado. Descubrir que había gente con las mismas inquietudes que las mías y que no era un bicho raro, que no soy un bicho raro. Y soy claro y mantengo conciencia de que no se trata de preferencia sexual ni capacidad física o estado de salud, no, se trata de resonancia, de individuos con mentalidad afín que trascienden barreras sociales, étnicas, raciales y culturales para encontrarse en un hilo de principios que exceden expectativas sociales.
Debo decir que me encontré con un par de estos individuos y por ello doy mi objetivo satisfecho. No diré sus apodos ni nombres por una cuestión de respeto a quienes no conforman mi grupo, porque sé que las comparaciones no son buenas ni prueban nada.
Pasan los meses y no puedo evitar darme cuenta que cada vez me importa menos lo que piensan los demás de mí y lo más importante es que cada vez me importa menos tener sentido o razón respecto de algo.
Me doy cuenta que abarco la totalidad sin serlo y esto parece haber sido el propósito fundamental de mi parálisis. Soy claro?
Hay una renovada sensación de orgullo personal, de logro, de autorealización que llegó a mi vida
cuando menos lo esperaba y proponía.
Tengo que ser sincero conmigo mismo y reconocer que no me ha sido fácil, que me equivoqué en la propuesta de mis objetivos.
No hay dudas de que me interesa tener varios comentarios sobre lo que escribo aquí por parte de quienes me visitan, si, pero ya no es algo crucial para seguir adelante con este blog. Creo que el silencio de mis visitantes habla más que los comentarios que no dejan.
A todos los que me han leído y me leerán, valga un gran abrazo.

4 comentarios:

Lisandro Moisés Enrique dijo...

alex, como es esto? perobueh, comprendo porque compartimos similares estados por ahi y lo entiendo perfectamente.

te mando un beso y nos sigamos p oneinedo en ocntacto.

José Luis Restrepo dijo...

Alex, amigo, tenia que tomarme mi tiempo para escribirte estas líneas. Percibo que muchas de las cosas que sientes las compartimos. La vida no es fácil para todos, Dios me bendijo con mi existencia y con una bella familia y a El doy gracias por lo que tengo, pero detrás de esa realidad hay mil cosas que no son como quisiéramos, pero creo que en cada una de ellas hay una lección de vida, dicen que a medida que vamos aprendiendo esas lecciones nos vamos acercando mas a Dios, no se si esto es realidad pero quiero creer que así es.
Te voy a contar una historia, o dos en una, hace un par de meses me conseguí a un viejo amigo de mi padre ya fallecido y me dijo un par de palabras sobre el, me dijo que el había disfrutado de la vida, pero que también había compartido el disfrute y que lo eso hacia un hombre extraordinario. El viernes otro amigo, un piloto de avioneta falleció trágicamente tratando de aterrizar en una autopista tras una avería de la nave que tripulaba. En la funeraria sobre la urna exhibieron una foto de mi amigo y al verla recordé que hace unos cuatro años estando en una reunión familiar le comenté que a mi hijo le fascinaban los aviones, en seguida me preguntó si quería llevarle a dar una vuelta en su avión, en pocos minutos estábamos sobrevolando la ciudad. Juan Cristóbal mi hijo, que para entonces tenia seis años, nunca olvida que le entregó los mandos para que llevara la pequeña avioneta hasta la pista de Paramillo, ni yo olvido ese acto de amor y bondad hacia mi hijo. Así comprendí lo que me dijeron de mi padre quien también compartió con sus amigos y sus hijos momentos inolvidables.

Brisa dijo...

Un abrazo desde 2011...qué bueno que seguiste escribiendo hasta aquí y te encontré. La vida es misteriosa!!!

Anónimo dijo...

Hola Álex

Me estoy leyendo a fondo tu blog... Sobre todo cuando narras historietas tuyas sobre tu vida... Me gustan mucho!

Saludos, Celia