22 noviembre 2006

Sincerando ...

Hace unas semanas, desde que escribí mi último post que vengo tentado a escribir nuevamente. Es verdad, no lo hice, lo hago hoy.
No fue por falta de tema, de hecho tuve uno genial que se esfumó quién sabe dónde. Día tras día entraba a este sitio con la intención de escribir pero huía de él como rata por tirante.
Esta madrugada me encuentro con novedades: el último artículo ha recibido dos comentarios! Wow, me entusiasmé y leo allí a personas que aprecio mucho, José Luis y Enrique. Sus palabras me dieron aliento para escribir estas líneas y dejar que el resto del papel en blanco frente a mí se llene por inspiración.
José Luis es un amigo de este blog, con una vida tan distinta a la mía y al mismo tiempo capáz de sentir tanto como yo. Enrique, por otro lado, es un cubano quie vive en Miami y que como ha sido mi experiencia, vive la vida desde una silla de ruedas. Sus palabras son importantes para mi, tanto como las de Lisandro, Latente, a quien quiero tan profundamente sin conocerle en persona.
Es cierto, debo admitir, no estoy en uno de mis mejores momentos de los últimos tiempos. Se suman situaciones indeseables que no me ayudan a ver el lado brillante de la vida. No es que algo especial pase afuera, no, todo lo contrario. Afuera las cosas siguen su rumbo y yo las veo pasar como espectador y eso es lo que más me angustia. He dajado de ser protagonista para convertirme en un espectador silencioso de la vida, de mi entorno, de la vida de otros...
No puedo negar que me pasan cosas pero las cosas que me pasan no salen de este cuarto de 3x2 en el que vivo día tras día.
Suena patético verdad? Si, no se equivocan. Es patético!
Me siento atrapado por las limitaciones de mi cuerpo mientras mi mente quiere volar. Quiero otras sensaciones que mi cuerpo no es capaz de brindarme y que no veo voluntad de su parte en hacerlo en los próximos meses o tal vez años.
Tampoco es mi idea dar lásstima ni compadecerme de mi mismo, pero no puedo evitar sentir cierta envidia y a su vez rabia. ¿Por qué yo? ¿Por qué NO yo? jaja ... gran paradoja no es cierto?
Aprecio las palabras del relato de José Luis y la comprensión de Enrique. No me siento sólo. Gracias.
A toda esta lucha con mi cuerpo, mi prisión de carne y hueso, se suma una hernia inguinal que no pudo operar por falta de defensas y que limita mi rehabilitación y movimiento. Si excusa alguna buscaba, esta parace ser perfecta!! Lo digo porque interpreto que todo síntoma físico es una excusa a una acción interior no expresada. Que me exigo mucho? ... No lo duden. Qué me doy con un caño? Tampoco lo duden. Esa fue la actitud que me sacó de las garras de la muerte en más de una ocasión.
Pero estoy cansado de la lucha despareja. Una lucha que sé que no podré ganar y eso me lleva a la pregunta de si vale la pena seguir luchando. Una parte de mí se siente muy tentada a abandonar, mientras que la otra pretende seguir el combate. A cuál escucho?
Quisiera por momentos relajarme y dejarme estar, dejarme ir sin más, sin segundos pensamientos ni emociones encontradas, hallar paz en mí, esa paz que una vez experimenté!
Debo confesar que no estoy en uno de los mejores momentos de mi vida. Curioso que es el tiempo en el que más trabajo y más me llaman buscando asesoramiento y eso me parece Felinezco.
Necesito que alguien me abrace y me diga que me ama, sentirme deseado... Una experiencia que cada vez veo más distante en mi vida. Jamás concienticé lo importante que esto era para mí y cuando tuve la oportunidad la rechacé por exigencias y demandas idiotas, sin sentido. En su momento parecían tan importantes, tan adecuadas. Ahora que no lo tengo es que me doy cuenta de lo estúpido que he sido y de la actitud que tuve frente al amor en mi vida.
Me hacen bien algunas palabras en este momento, aunque sean mentiras blancas de falsas promesas que mantengan mi aliento tibio, mi corazón latiendo y mi mirada abierta.
Las cosas en mi vida interna han perdido su rumbo... ya no puedo pensar en mí como el capitan de mi barco. El timón parece haberse salido de curso y los mapas de navegación quedaron ininteligibles por el agua de mar que los ha salpicado.
Estoy vulnerable, eso no es novedad, pero dónde acierta esta vulnerabilidad?
Motivos para quejarme y estar disconforme, muchos...
Motivos para celebrar y sentirme agradecido, abundan...
Dónde estoy? Qué me pasa?

03 noviembre 2006

Silencio... ruidoso silencio...

Empecé escribiendo en este blog como una manera de hablar conmigo mismo, de sacar a la luz mis emociones y de poner en orden mis pensamientos y sentimientos. Nada de eso sucedió. Poco tiempo después de escribir en estas páginas me dí cuenta que no escribía para mi sino para ustedes, sean quienes fueran que me leyeran.
Recibí algunos comentarios que me alentaron mucho y me ayudaron a perdurar en mi determinación de ecribir y expresarme. Cambié mi estilo, modifiqué mi temática, probé varios métodos de impactar en ustedes y recibir al menos una respuesta diferente que los números que se apilaban incansables en el contador. Me doy cuenta que buscaba amigos, sentirme comprendido e identificado. Descubrir que había gente con las mismas inquietudes que las mías y que no era un bicho raro, que no soy un bicho raro. Y soy claro y mantengo conciencia de que no se trata de preferencia sexual ni capacidad física o estado de salud, no, se trata de resonancia, de individuos con mentalidad afín que trascienden barreras sociales, étnicas, raciales y culturales para encontrarse en un hilo de principios que exceden expectativas sociales.
Debo decir que me encontré con un par de estos individuos y por ello doy mi objetivo satisfecho. No diré sus apodos ni nombres por una cuestión de respeto a quienes no conforman mi grupo, porque sé que las comparaciones no son buenas ni prueban nada.
Pasan los meses y no puedo evitar darme cuenta que cada vez me importa menos lo que piensan los demás de mí y lo más importante es que cada vez me importa menos tener sentido o razón respecto de algo.
Me doy cuenta que abarco la totalidad sin serlo y esto parece haber sido el propósito fundamental de mi parálisis. Soy claro?
Hay una renovada sensación de orgullo personal, de logro, de autorealización que llegó a mi vida
cuando menos lo esperaba y proponía.
Tengo que ser sincero conmigo mismo y reconocer que no me ha sido fácil, que me equivoqué en la propuesta de mis objetivos.
No hay dudas de que me interesa tener varios comentarios sobre lo que escribo aquí por parte de quienes me visitan, si, pero ya no es algo crucial para seguir adelante con este blog. Creo que el silencio de mis visitantes habla más que los comentarios que no dejan.
A todos los que me han leído y me leerán, valga un gran abrazo.