21 octubre 2006

Ya son 44 . . .

Fué ayer o quizás el fin de semana pasado que regresaba trasnochado y cansado de Contramano después de una noche entera de baile y juegos frugales de seducción con miradas que cortan la penumbra enrarecida y viciada de lujuria desenfrenada y solapada...
Quizás no!! fue unos meses antes en LINE. Sí, yo acababa de regresar de Venezuela un par de días antes, algo confundido y desorientado con esa historia de estar en un país con un gobierno de facto y militar para hacer el servicio obligatorio. Pero LINE era el primer boliche gay de Buenos Aires y todo era de estreno, uno debía tomarse un tiempo para acostumbrarse a ello... Como les digo, quizás fue unos meses atrás, ya no lo recuerdo bien con tantos Gin-Vodka servidos en la estrecha e improvisada barra de LINE. Horas completas luciéndome en la pista de baile, haciendo alarde de mi buen cuerpo, mis formas definidas y jóvenes, mis razgos germanos, ojos claros, pelo rubio y lacio, mirada profunda y distraída...
El tiempo juega sus trucos en mi memoria y resplandecen destellos fulgurantes en la oscuridad de Cerebro, Grisú, Rocket... pero eso es en Bariloche en algún tiempo de los 80 o 90, quizás algo más de unos meses atrás. Años? Décadas? No!! Imposible!! Yo acabo de cumplir mis veinti... jé, serán tal vez los primeros treinta? Es que como les digo, la memoria hace esos juegos sucios y confunde los tiempos pero estoy seguro que no fue mucho atrás, no señor, claro que no.
Ese chico de la esquina que con descaro no sacaba sus ojos de mi culo y lo bien que se veía enfundado en sus jeans gastados que dejaban asomar una de sus rodillas mientras que sus pezones quedaban enmarcados por la trama de su ballenera negra... Ay!! cuántos recuerdos, caras, lugares y situaciones acuden a mi esta noche que casi cuento 44.
Dónde me perdí? Digo... en qué dimensión espacio temporal quedé atrapado sin percatarme? Cómo nadie me advirtió de lo que estaba por venir? De qué sirve saber el futuro si nada puede hacerse para cambiarlo?
Si, les comprendo y no les reprocho pero oigan, debía ser así de duro? No, no me han escuchado, les digo que fué la semana pasada o tal vez la anterior y no estoy loco, no señor!! Juro que no pasó mucho tiempo y no me pidan detalles de lo que hice sólo un par de días atrás porque no lo recuerdo y ya se los he dicho. No me gusta repetirme carajo!
Dónde, dime por favor, dónde me he perdido! Qué ha sido del que soy? Porque sí, aún sigo siendo aquél que despreocupado arremete con la vida en un asalto desprevenido y audáz. Aquél que siente el suelo bajo sus piés calzados en envaine justo y firme. Quien modula la curvatura de su espalda con piernas recogidas mientras abraza a su amado.
Cierro mis ojos y me veo erecto y vital y al abrirlos mi mirada desciende por mi contorno desconocido buscando soporte para mi andar.
A dónde se han ido esos años y su vitalidad? En qué recodo mis sueños se desvanecieron como vapor de medianoche?
Si me encuentras por allí, por favor, llámame.

05 octubre 2006

Si estuvieras...

Sonidos, ritmos, emociones, cambios, exitación.... todos juntos en una explosión de éxtasis emocional bajo el embrujo del violin de Vanessa. Tormenta, primavera, Air en G, Solace, Contradanza y la compañía de Alex, sus palabras, su ternura... un abrazo imaginario y sus pupilas fijas en las mías hasta bajar la mirada y posarme en sus muslos jóvenes y fuertes.
El deseo que acrecienta el ritmo de mi respiración inquieta y nerviosa. Una caricia, temor, nerviosismo al compás de un violín desenfrenado y colmado de pasión, vigor; ansia de vida embriagante, emociones y sensaciones olvidadas.
Amor, sensualidad, eterno refugio de mi soledad. Pensamientos fugaces, anhelo...
Cierro mis ojos y te imagino en mis brazos y yo en los tuyos, confundiendo nuestros alientos hasta fundirlos en un intercambio de fluídos tibios que deslizan su lujuria en cada rincón de nuestras bocas.
La oscuridad calma que clama la luz de tus ojos tras parpados cerrados y mirada profunda, inmersa en visiones aún no cumplidas.
La picardía de una sonrisa que se escurre entre las comisuras de tu boca cómplice y picarezca que me invita a besar más y más, a entregarme sin recelo ni vergüenza.
Oh! tibieza ajena que quiero hacer propia en cada contorno, en el tacto, sentir tu forma, tu ritmo, tu dimensión desbordante.
Ay!! pasión que siento al fundirnos sin límites ni pensamientos, prejuicios olvidados, entrega total... amor incondicional.
Será posible? Será un sueño? Será mi sueño?
Si de mi imaginación has nacido, si es mi vacío quien te ha dado al nacer, permanece Oh ser que quiero, en la sombra de mi fantasía y colma cada día mi vacío con la calidez de tu abrazo y besa mis labios una vez más antes de partir al amanecer.

03 octubre 2006

Viaje Astral

Por allá hacia los años 70 en que había una revolución de la consciencia en la mayoría de las sociedades, un poco gracias a nuevos movimientos cualturales y expresiones del arte, movimientos pacifistas, liberación femenina, auge de lo psicodélico y la psicología, muchos investigadores de los fenómenos paranormales y de las habilidades de la mente humana dieron sus primeros pasos en tratar de entender ese mundo secreto y misterioso. Surgieron muchas publicaciones y libros sobre espiritualidad y cómo acrecentar los estados de la conciencia, en su mayoría en formato de manuales del tipo "hágalo usted mismo" sobre hipnosis o autohipnósis, sueños lúcidos, etc. Entre ese grupo de autores e investigadores se encontraba el estadounidense Robert Monroe quien luego fundara el hoy famoso Instituto Monroe, un centro de investigación de las capacidades de la mente y de cómo influir sobre ella para lograr efectos específicos. Monroe estudió e investigó los efectos del sonido y la luz sobre el cerebro humano y sus frecuencias, desarrollando luego lo que él acuñó como Hemi Sync. Esta es una técnica con la que mediante el uso de frecuencias bi-aureales se logra manipular las ondas cerebrales para estimular estados de consciencia acrecentada, aprendizaje velóz, relajación profunda, meditación y viajes fuera del cuerpo.
Monroe fue quizás el primero en el mundo occidental en emplear el término Experiencia Fuera del Cuerpo y escribió un libro detallando sus descubrimientos y vivencias personales ya que lo que motivó toda su investigación eran las salidas espontáneas fuera de su cuerpo. El fenómeno era conocido por algunos psiquiatras y psicólogos de la época por relatos de pacientes que sufrían de experiencias cercanas a la muerte en mesas de operación o debido al abuso de drogas psicoactivas como LSD, Peyote, etc.
Mientras yo vivía en Valencia, Venezuela, durante los años 70 y hasta 1981, exploré y leí muchos de esos libros. Creo haber mencionado en algún otro artículo que mi interés por el mundo espiritual y las facultades de la mente se despertó cerca de mis 11 años y se acrecentó con el correr del tiempo, pero durante mi adolescencia estaba obsesionado con la idea de poder dejar mi cuerpo de forma consciente y viajar a los rincones más diversos del universo o visitar a algún chico que me gustara.
Practiqué por más de 5 meses una técnica del entónces llamado "desdoblamiento" o "viaje astral" que encontré en unlibro de Monroe, sin obtener resultados, pero una buena noche lo esperado sucedió. Creo que fue cerca de 1977 o 78. Siempre lograba el estado de vibración de mi cuerpo que describía Monroe en su libro pero a la hora de salir del cuerpo nada sucedía. Pero esa noche en particular por primera vez pude verme recostado en mi cama mientras flotaba sobre mi cuerpo. El terror fue tan intenso que de inmediato regresé a mi cuerpo y salté de la cama con una sacudida parecida a una caída desde un precipicio con un desagradable vuelco de mi estómago y algo mareado.
Los días siguientes intenté sin éxito recrear la experiencia pero una vez más y sinprevio aviso, la experiencia se repitió. Parecía que no había un patrópn definido de cuándo o por qué sucedía y tampoco tenía control sobre el momento en que dejaba el cuerpo. Recuerdo que después de un mes de intentarlo pude por primera vez dirigir el viaje y recorrer los distintos cuartos de la casa.
Con el correr del tiempo fui ganando maestría sobre la técnica hasta poder viajar a distitnos lugares pero siempre dentro de la ciudad de Valencia. Por algún motivo no lograba ir a otros países o salir del planeta. Pasaron muchos años hasta poder lograr algo así y sólo en un par de ocasiones solamente.
Pasaron los años y mi interés se volcó en otras direcciones y abandoné casi por completo la técnica. Aprendí otras cosas interesantes pero nunca volví a la técnica de Monroe, lo que no significa que hubiese dejado de experimentar los desdoblamientos de manera involuntaria pero consciente.
Cuando quedé paralítico hace 4 años, pensé que todo mi entrenamiento en las artes de la mente y el espíritu tenían como propósito superar esta crisis. Pensé que me había llegado el tiempo de poner en práctica muchas de las cosas que sabía pero que pocas veces practicaba a consciencia. Empecé primero con ejercicios de imaginería o visualización creativa para iniciar el proceso de regeneración de mi médula espinal. Después ensayaba el movimiento de mis piernas, piés, dedos, etc. hasta que un buen día empecé a poder mover el dedo gordo del pié derecho en forma voluntaria. Otra cosa que practiqué fueron los sueños lúcidos para poder indagar el objetivo de esta experiencia que estaba viviendo, luego seguí casi simultáneamente con la técnica de recapitulación que expuse en alguno de los primeros artículos de este blog. Todo ello me ayudó mucho a mi recuperación desde todos los flancos, pero extrañaba mucho poder desplazarme libremente como antes cuando podía cominar. Fué entónces que me acordé de la técnica de Monroe, de su libro. No pasaron muchas semanas hasta que lograra mi primer viaje astral voluntario y para mi sorpresa, mi capacidad auditiva y táctil durante el viaje, también habían regresado. Anoche pensaba que de no haber sido por esas herramientas quizás no hubiese tomado tan bien esta experiencia de estar en silla de ruedas por tantos años.
El fin de semana que pasó, revisando viejos archivos y escritos, me topé con la técnica de Monroe escrita en un documento de Word Perfect dentro de un diskette de 3.5". A continuación la técnica para quien le interese practicarla. Desde ya les digo que es poco probable que logren una salida del cuerpo en la primer semana o dos. Requiere de práctica y entrenamiento pero les aseguro que es real y factible y no se corre riesgo alguno de no poder regresar al cuerpo. Basta con pensarlo y zas!! deseo cumplido.
Ojalá alguien me pueda decir si lo ha logrado, una de esas nos visitamos mutuamente.

Método de Roberto Monroe

En su libro Viajes Fuera del Cuerpo Monroe describe una técnica que suena complicada para inducir experiencias fuera del cuerpo o EFC. En parte es similar a otros métodos de imaginación, pero comienza con la inducción de un “estado vibratorio.” Muchas experiencias espontáneas fuera del cuerpo comienzan con una sensación de sacudida o de vibración, y Monroe induce deliberadamente este estado primero.
Él sugiere que uno haga lo siguiente: Primero acuéstese en un cuarto obscurecido en cualquier posición cómoda, pero con la cabeza que señale al norte magnético. Afloje la ropa y quite cualquier objeto de joyería o de metal, pero asegúrese de permanecer abrigado y cálido. Asegurarse de no ser molestado o interrumpido y ni fijar ninguna limitación de tiempo. Se comienza con una relajación y después hay que repetirse cinco veces a sí mismo, “percibiré y recordaré conscientemente todo lo que encuentre durante este procedimiento de relajación. Recordaré detalladamente cuando esté totalmente despierto solamente las cuestiones que sean beneficiosas a mi ser físico y mental.” Entonces se empieza a respirar con la boca entreabierta.
El paso siguiente implica adentrarse en un estado lindero al sueño (el estado hypnagógico). Monroe no recomienda ningún método particular de alcanzar este estado. Un método que se puede intentar es mantener el antebrazo para arriba, apuntando al techo, mientras que se mantiene el antebrazo sobre la cama, o el suelo, dependiendo dónde esté recostado. A medida que se va durmiendo el brazo empieza a caerse y esto lo despierta a uno. Con práctica se puede aprender a controlar el estado hypnagógico sin usar la técnica del brazo. Otro método es concentrarse en un objeto. Cuando otras imágenes comienzan a entrar en los pensamientos, es que se está entrando en el estado hypnagógico. Hay que observar pasivo estas imágenes. Esto también ayudará a mantener este estado cercano al sueño. Monroe llama a esto Condición A.

Después de alcanzar este estado por primera vez, Monroe recomiende profundizarlo. Comenzar limpiando la mente y observar el campo visual a través de los ojos cerrados. No hacer nada más durante algún tiempo. Mirar simplemente a través de los párpados cerrados la oscuridad delante de uno. Un poco después, se pueden notar patrones de luz. Éstas son simplemente descargas de los nervios y no tienen ningún efecto específico. No hay que hacer caso de ellos. Cuando cesan, uno ha entrado a lo qué Monroe llama Condición B. Desde aquí, uno debe entrar en un estado incluso más profundo de relajación que Monroe llama Condición C -- un estado de tal relajación que se pierde toda consciencia del cuerpo y del estímulo sensorial. Uno casi está en un vacío en el cual la única fuente de estímulo será los propios pensamientos. El estado ideal para abandonar el cuerpo es la Condición D.
Esta es la Condición C cuando se induce voluntariamente desde una condición relajada y descansada y no como efecto del cansancio normal. Para alcanzar la Condición D, Monroe sugiere que se practique el entrar en ella en la mañana o después de una siesta corta.
Con los ojos cerrados mirar en la oscuridad un punto alrededor de 30 cms de distancia de la frente, concentrando la consciencia en ese punto. Moverlo gradualmente a un metro más allá, después dos metros, y después darle vuelta 90 grados hacia arriba, sobre la cabeza. Monroe ordena alcanzar las vibraciones en ese punto y después tirar mentalmente de ellas hacia dentro de la cabeza. Él explica cómo reconocerlas cuando ocurren. “Es como si unas chispas encendidas, chirriantes y desenfrenadas en una onda rítmica pulsante y rugiendo entrasen en la cabeza. Desde allí parece que barrieran a través del cuerpo, haciéndolo rígido e inmóvil.” Este método es más fácil de lo que suena.
Una vez que uno haya alcanzado el estado vibratorio tiene que aprender a controlarlo, suavizar las vibraciones hacia fuera “pulsandolas”. En este punto, Monroe advierte que es imposible dar marcha detrás. Él sugiere estirar un brazo para agarrar algún objeto que uno sabe está fuera del alcance normal. Sentir el objeto y después dejar que su mano lo atraviese, como si el brazo fuese de goma y se estirase, antes de regresar la mano a su lugar, parar las vibraciones y comprobar los detalles y la localización del objeto. Este ejercicio lo preparará a uno para la separación completa.
Para salir del cuerpo Monroe aboga por el método de “elevación”. Para emplear este método pensar en que se es más liviano y en lo agradable que sería flotar hacia arriba. Una alternativa es la técnica de la “rotación” en la cual uno se da vuelta en la cama, torciendo primero la parte superior del cuerpo, la cabeza y hombros hasta que se da vuelta uno y después se flota hacia arriba. Luego uno puede explorar más. Con suficiente práctica Monroe dice que hay una variedad amplia de experiencias por alcanzar.


Claro que en esta técnica, cuando Monroe habla de movimientos del cuerpo o el brazo, no se refiere al cuerpo físico sino a hacerlo mentalmente.