27 junio 2006

Grande Ecole

Para quienes les guste el buen cine con un guión inteligente les recomiendo ver la película francesa Grande Ecole. Yo no soy fanático de las películas francesas, por lo general me aburren mucho, me parecen tediosas y largas por demás, salvo en el caso de las películas con contenido de temática gay o bisexual o una que otra policial. Por algún motivo que desconozco este género es uno de losl que más produce el cine francés y con buenos resultados. Basta hacer una búsqueda en el burro para darse cuenta que la mayoría de las pelis de este tipo son francesas.
He bajado varias de ellas y la mayoría son recomendables, siempre y cuando busques algo de diálogo inteligente, de situaciones reales tanto en su intelectualidad como en las situaciones emocionales que cuentan. Si el caso es de buscar lindos chicos (los que también tienen) haciendo el amor, en este caso te sugiero alquilar una buena porno.
La mayoría de las pelis francesas tocan temas controvdertidos de la sociedad actual. Obviamente un reflejo de la complejidad de una sociedad multi-racial, multi-cultural y religiosa.
Los desmanes y protestas de meses anteriores no hacen más que confirmar esto.
Para quien tenga ganas de una buena película le recomiendo bajarse Grande Ecole. Las críticas en IMDB no le hacen justicia, pero hay que entender que dichas críticas están escritas en su mayoría por estadounidenses que viven en una sociedad en donde el pensamiento libre, espontáneo, genuino e individual casi no existe, salvo raras excepciones.
Estoy seguro que esta peli será de gusto no sólo para gente gay o bisexual sino también para heterosexuales. La peli creo que plantea un tema que va mucho más allá de la sexualidad y las preferencias de género. Creo que explora el asunto de las diferencias, los deseos y cómo lo abordamos cada uno a su manera en base a su historia personal. Por sobre todo, la película nos termina diciendo: ¿por qué debo decidirme por blanco o negro?
Esta es una pregunta crucial a mi entender. La cosa es que me parece que tener que decidir es parte de una presión social que busca la exclusión y que favorece la diferenciación en todo sentido, por encima de la unidad del amor.
Por un lado se nos educa en un credo "unicista" omni en todo, pero después se nos fuerza a tomar partido y diferenciarnos para definir así rivalidades que dan filo a la sociedad y sus reglas.
Tengo en mi lista del burro un par de pelis muy interesantes en proceso de bajado. Creo que la pobre mula se merece un descanso después de tanto trabajo que le estoy pidiendo.
La otra noche vi "la mujer de mi hermano", de Jaime Bayly. No me movió tanto como su otra novela "No se lo digas a nadie" pero igual fue buena y explora un terreno que conozco muy bien y de cerca desde que llegué a vivir a Bariloche por allá en marzo de 1983.
Cuando me mudé desde Buenos Aires a Bariloche, por motivos que contaré en otro post, mi primera pregunta era: ¿qué voy a hacer con mi vida sexual? Imagínense un jóven gay, blanco y rubio de ojos verdes de casi 20 años en un pueblo de 80.000 habitantes del sur de la patagonia. Mi futuro no parecía muy prometedor. No había boliches gay donde ir, no había si quiera bares "de ambiente" o peatonales donde "girar". Ni hablar de una avenida Santa Fé! En otras palabras, la cosa era como haber sido confinado a peinar pingüinos para el resto de la eternidad.
Poco a poco y debido a mi espíritu sociable le fui enganchando la "onda" a esta ciudad. Era como un segundo aprendizaje en el tema de la sexualidad. Había aprendido a apretar determinados botones para obtener ciertas respuestas específicas y derepente, cuando me aprendí todas las respuestas, me cambiaron las preguntas...

En fin, sea como fuere, les recomiendo la peli si les interesa ampliar horizontes en su capacidad de comprensión en este complejo juego de la inter-relación social.

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