05 junio 2006

El Paraiso Perdido

Frondosa vegetación, esplendorosos jardines,
alfombras de macachines y plantas en floración.
Puso la franca mansión nuestro Señor con gran tino,
pero de puro jodón la pobló con argentinos.

No obstante tal estropicio el asunto estuvo andando bastante bien en su inicio,
de a poquito y trabajando la gente iba prosperando y trabajando vivía,
a los demás respetando tal como correspondía.

Pero Satán no podía tolerar tanta armonía.
En su cueva discurría sobre el método preciso de serrucharles el piso a Dios y su paraíso.
Tanto y tanto caviló su mente febril y astuta que descubrió,
hijo de puta la inmediata solución;
les mandó desde el infierno para que fuera Gobierno
a Juan Domingo Perón.

Este era un diablo pintón, dicharachero y goloso;
campeón de los mentirosos y audaz hasta la raíz.
Mozo jinetazo ahijuna
capaz de robarse un país y de venderlo en la luna.

De entrada nomás armó al son de la matraca y bombo,
un mayúsculo quilombo.
A lo loco discurseó. Macaneando sin tapujos, prometiendo mejorías, comodidades y lujos.
A las grandes mayorías con fruición les predicó
una consigna increíble: que había que trabajar, pero lo menos posible;
y que su mayor función era joder al patrón.

Luego que los convenció, sin freno siguió y siguió.
Mintiendo y chantapufiando.
A los de arriba jodiendo, a los de abajo engañando
y a los del medio fundiendo.

Odios al pedo creando y a todo el mundo cagando.
Con el correr de los años, ya choto y podrido en plata,
empezó a meter la pata queriendo usar la zurda;
pero para mayor estropicio se le dio vuelta el papel;
y la zurda lo usó a él en su propio beneficio.

Satán entonces pensó con su profunda sapiencia:
"éste güevón nos está entregando sin conciencia,
a nuestra peor competencia".
En Plenario del Averno decidió que lo llevaran de vuelta para el Infierno.
Así se fue del paraíso porque Lucifer lo quiso,
dejándonos en su herencia
un Estado de demencia gobernado por su viuda,
junto con la horrible duda de si es más gil que bruta
o más boluda que puta.

Bajo ella muy verticales multitudes de reptantes,
manyaorejas y maleantes,
alcahuetes estatales y coimeros a destajo,
desempeñando funciones de ministro para abajo.

Legiones de guardaespaldas y asesinos mercenarios,
protegiendo a perdularios gremialistas millonarios.
La moneda envilecida; la moral emputecida;
la fe defraudada y rota y el país hecho pelota.

Moraleja:
Quedó así el paraíso convertido en un paraje triste y corrompido a través del engaño y
la falacia al yugo de una hedionda mierdocracia.
Del bombo y las matracas al compás y ya que todos juntos somos más,
cantemos bajo el sol sin disimulo
que contentos votamos como el culo
entre analfas, grasistas y grasudos,
más de siete millones de boludos.


Recibido por mail.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente