12 octubre 2004

Alucinado

Anoche tranquilo mientras escuchaba algo de Lorena Mc Kennitt se me ocurrió buscar un diario viejo que tenía mientras estaba viviendo en Estados Unidos. Cuando partí para esa aventura, una amiga m ehabía regalado un diario para ir volcando allí todos los pensamientos y las vivencias que tuviera. Al poco tiempo de llegar y una vez que me asenté me puse en campaña escribiendo en ese diario. Nunca fui de llevar un diario pero sí de escribir mucho sobre lo que pensaba y lo que me pasaba en la vida, pero cosas sueltas.
Abrí el diario y me sorprendí de las cosas que allí había escrito. Sentí un vuelco en el corazón y un tren me arrolló a 200 km por hora. La cabeza empezó a darme vueltas y las imágenes pasaban por mi mente como una presentación de power point. Por momentos sentía una enorme lucidez y por otros retorcijones de estómago. Cómo era posible que yo hubiese escrito esas cosas? Lo tenía por completo olvidado.
Me pongo a leer más adelante y destaca un nombre: Valentino. Quién era Valentino? En el relato de varias hojas y durante varios días seguía apareciendo ese nombre, como si hubiese sido un encuentro muy especial que caló hondo en mí, pero... cómo era que no recordaba nada sobre el tema?
De golpe un torrente de imágenes empezó a caerme encima. Ya no sabía donde estaba y me transporté a ese tiempo en South Beach. La memoria acudió a mí y pude revivir las emociones y sentimientos tan profundamente como cuando sucedieron hace casi 4 años atrás.

Mientras seguía leyendo las páginas de ese diario, las personas a las que hacía mención iban desfilando frente a mis ojos una a una. Las situaciones en que las conocí y las cosas que pasaron y rodeaban cada relato, asociaciones de ideas, incoherentes algunas y perfectas otras, pero siempre en un marco de sorpresa y enorme profundidad de pensamiento.
De golpe me di cuenta que estaba empapado en sudor, un sudor frío que cubría mi pecho y una enorme presión sobre el esternón, como algo que quería salir y no podía y luchaba desde dentro de mi torax por liberarse. De golpe me paré, erguido como hace años y luego me desplomé sobre el asiento de la silla de ruedas al darme cuenta de la azaña. Cómo era posible? Qué me estaba pasando?

La voz de Lorena se hizo más cercana y los reflejos del monitor aparecieron de golpe y quebraron la magia del momento. Sin dudas algo hizo un gran click adentro mío.

Un parrafo: ..."hace años que no tengo un cambio interior que me sacuda y cambie la manaera de ver mi vida. Creo que debo permitir que suceda ahora o, caso contrario, me voy a achicharrar como la polilla que vuela hacia la luz tenue y azulada de la lámpara mata insectos."..."creo que estoy sobre el albor de la consciencia, del darme cuenta y empezar a sentir de verdad la vida, el placer que experimenta el espíritu cuando la mente lo libera..."

He retomado la escritura. Hay mucho por revisar.

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