11 septiembre 2004

Ya en sociedad?

Bueno, parece que después de tanto lo he logrado!
Esto de los Blogs es realmente nuevo para mi y la verdad que están muy bien. Ahora..... me pregunto: ¿con qué voy a empezar?...

Una presentación sería lo más apropiado para el primer Post, después de todo acá es donde voy a volcar mis pensamientos, esos que muchas veces carcomen el laberinto de mi cerebro y que no siempre son coherentes... bah... creo que la mayoría de las veces son raptos de locura de una mente inquieta, curiosa, compleja y simple a la vez, pero que sin lugar a dudas es sana dentro de lo que pueda abarcar esa definición en un mundo tan cambiante y alienado como en el que vivimos la mayoría de los seres humanos.

Vivir en un lugar como lo es Bariloche, al sur de Argentina, rodeado de una naturaleza exhuberante con grandes lagos y montañas y la bendición de un aire limpio y fresco es de por sí un favor del destino. Hace más de 20 años que vivo acá, con algunas "huídas" cada tanto en busca de más mundo, más experiencias y casi siempre pretendiendo encontrar "eso" que siempre me elude y me devuelve otra vez a este pedazo de paraíso, como una pelota que rebota contra un frontón. Mi última incursión fuera de aquí me hizo aterrizar en Orlando, Florida, y qué decir, se desató en mi vida una catarata de cambios insospechados a los que todavía estoy tratando de acostumbrarme y verle el lado positivo.

...Amigos? Bueno, si. No son muchos pero lo son de verdad. Esos con los que se cuenta de forma incondicional pase lo que pase y haga uno lo que haga; aunque desde que regresé de Orlando hice una especie de tamiz importante sobre la cantidad de gente con la que me relacionaba, pero los amigos, esos de siempre, siguen allí.
El hecho de ser astrólogo tiene algunas ventajas y otras que no lo son tanto. Por ejemplo, mucha gente orbita en torno al astrólogo pero no a la persona que soy y que parece importarle poco lo que siento o lo que me pasa por dentro. Muchos suponen que tener la preparación que tengo me hace alguien que está por encima de las contingencias cotidianas del sufrimiento o el dolor, la tristeza o la nostalgia, la rabia, el enojo y la frustración. Pero no es así. Claro que me doy cuenta que tengo una fortaleza de espíritu particular, pero no me vino de regalo, la fui construyendo con el tiempo y sus devenires. Un poco a fuerza de golpes por mi inmadurez de juventud y otro poco por dedicación consciente.

Veran, la vida espiritual para mi es algo... como ponerlo..., obligatorio tal vez? Sí, eso es! algo obligatorio para cada ser humano que camina sobre esta tierra. El asunto es que una vida espiritual no representa, a mi entender, una suma de rituales diarios, de técnicas y posturas que terminan confundiendo el objetivo de la vida misma ni participar de grupos "sectarios" que solo alimentan el deseo de "sentirse especial" por pertencer a ellos. Esto ya acompañó al hombre por milenios y quedó más que probado que no es saludable. Sirve solo para marcar las diferencias (que siempre parecen ser muchas) y distanciarnos unos a otros cada vez más en un afan de llegar al cielo, al paraíso o como más les guste llamar a ese lugar que ni siquiera se sabe que existe.
La vida espiritual se resume a la comprensión de mi mismo, de mis disparadores de emociones encontradas, al entendimiento de mis profundidades, contradicciones y temores y seguir la vida en su curso con el alma abierta a la exploración, el descubrimiento y el juego de los azares que devengan. La naturaleza me ha enseñado que lo sencillo es su predilección, hacia allí se dirige siempre. La evolución, como el agua, busca la vía de menor resistencia, el camino más fácil aunque no siempre el más corto.
Tomar consciencia de la propia soledad, esa que al principio te desgarra por dentro y te hace sentir miserable entre todos, fue para mí el primer descubrimiento. Quién no se ha sentido solo e incomprendido alguna vez? Acaso no es esa misma soledad la que nos impulsa a busacar sin encontrar? Esa es la premisa de nuestros egos: "Busca pero no encuentres". Es que de eso se trata todo el asunto y casi sin darnos cuenta, con el paso del tiempo, miramos atrás en nuestras vidas y caemos en la cuenta de que nunca salimos de nosotros mismos, de nuestros esquemas y estructuras, que luchamos a brazo partido gastando enormidades de energía valiosa en mantener esas mismas estructuras que decimos querer cambiar, en su lugar.
Pero cambiar qué y para qué? quizas solo se trate de aceptar primero lo que hay y quienes somos, aunque no nos guste mucho al principio y "amar" eso que somos porque no es "eso" lo que nos trae infelicidad sino nuestra interpretación de quienes somos de verdad.

Cambia tu mente y cambiarás al mundo. Eso es tal véz, el camino hacia la espiritualidad.

3 comentarios:

Polo Sur dijo...

Astro, felicitaciones por el comienzo. ke sigas che!

un abrazo.

Alex dijo...
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libros dijo...

"Amigos?...mucha gente orbita en torno al astrólogo pero no a la persona...soledad, esa que al principio te desgarra...descubrimiento"
Entender sin que te entiendan, oir sin que te escuchen, pensar sin encontrar eco en otras mentes, bueno, eso les pasa a los que tienen una vida interna rica, eso no es una constante común a la mayoría de la gente; los hay que tienen esa riqueza pero al encontrarse aislados la nulifican y se vuelve un modo de vida estar vacíos aunque pudiera ser diferente. Hay que tener agallas para entrarle a la soledad porque esta o te enriquece, o te mata.
Mercedes